lunes, 3 de septiembre de 2012

Cómo conocer a un blogger

Tienes un blog desde hace tiempo, en el que das a conocer tu obra, tus paridas o tus desgracias, y la gente comienza a comentarte. A veces simplemente te devuelven una visita que has hecho a sus páginas y otras no sabes de dónde han salido; y, si eres como yo, tampoco tienes muy claro por qué se han quedado. El caso es que con el correr de los comentarios acaba surgiendo cierta afinidad, y más tarde o más temprano te encuentras yendo a conocer a esa persona. ¡Qué nervios! ¿Cómo proceder? Pues aquí te dejo dos consejillos con los que causarás una primera buena impresión sí o sí.

 1) Llega tarde. Da igual que tengas puntualidad inglesa, es muy importante observar este punto. El por qué lo dejo a tu elección, en mi caso fue una brutal siesta de cuatro horas de la que me desperté de golpe y porrazo al darme cuenta de que estaba demasiado descansado. Y no hablo de llegar cinco minutos tarde, ¿eh? Es importante no salir de casa hasta después de la hora en que has quedado. Eso causará la admiración de quién te espere, porque te dará aspecto de persona importante y ocupada. Si has seguido este paso correctamente tendrás un manera inmejorable de romper el hielo ("no te lo vas a creer...", "hay que ver los niños de hoy...", "una urraca me cogió las llaves...". A partir de ahí no hay ningún motivo para que la conversación no salga de forma fluida y natural mientras se toman algo en una terraza.

 2) Este segundo punto llega a la hora de iros. Ofrécete a pagar las consumisiones alegando que te sientes mal por tu tardanza, pero, y atención porque aquí está el quid de la cuestión, lo importante es que al abrir la cartera no lleves un duro encima. Para una perfecta ejecución aségurate de dejar la tarjeta de crédito en casa o, como en mi caso, que el bar no acepte el pago con tarjeta. Así no sólo maravillarás a tu acompañante en un primer momento con tu generosidad al ir a pagar, sino que transmitirás la poca importancia que le das a las cosas materiales como el dinero, lo que automáticamente te coloca en una posición de superioridad moral. Si sigues estos dos pasos tal y como te he descrito, habrás bordado una actuación impecable digna del caradura más exquisito: llegar tarde e irte de gratis. Enhorabuena.

 Habrá casos en que la otra persona se muestre fría y distante después de tamañas muestras de educación, o incluso abiertamente hostil. En ese caso puede que se estén dando una de las siguientes situaciones: a) no has llevado a cabo los pasos como he descrito. Lerdo. O b) estás ante una de esas personas que atribuyen un insano valor a conceptos tales como la educación y el saber estar. En ese caso, ¡huye!

 En mi caso tuve suerte, y mi acompañante, que ya debe estar versada en estos temas, ni pestañeó ante mi falta de puntualidad y de dinero. Y no sólo eso, sino me obsequió con una charla amena y divertida, aunque ella se empeñe en decir que se enrolló como una persiana. Así da gusto. Y como las buenas personas no deben quedar en el anonimato, diré que me estoy refiriendo a La Lupe, de Tinta de lagarta. Lo más probable es que la conozcas de los comentarios (en aquella época en que publicaba y a lo mejor te sonaba la gente de verlos comentarme), pero si no deberías darte un salto a leer sus entradas y reírte un rato con la forma en que ve el mundo. Y con Pinito. Con Pinito te vas a partir. Probablemente no veas posts mejor escritos en bastante tiempo (aquí desde luego que no), ya que se trata de una profesional del tema. Tuve la oportunidad de leer su libro de relatos, Vida Tinta, y decir que lo recomiendo es quedarse corto. Lupe, un placer. Te debo una Tropical. No te preocupes, la próxima vez tampoco llevaré dinero.

 Después de releer lo escrito creo que tengo que añadir otro punto a mi manual de etiqueta para bloggers, aunque este no es sólo aplicable a las interactuaciones en persona:

 3) Hazte coleguita de bloggers molones y luego da la chapa contando que los conoces y quedas con ellos. Así tú también parecerás importante.

 ¡Oye, oye, este libro de normas se está escribiendo solo!