lunes, 31 de enero de 2011

Anuncios

Vivimos rodeados de publicidad. Nos bombardean con ella mañana, tarde y noche, ya sea en radio (cuenta la leyenda que una vez un monje shaolín sintonizó los 40 principales y escuchó 3 canciones seguidas, aunque lo más probable es que sea un bulo y en realidad se tratase de Chuck Norris), en televisión (Antena 3 y sus famosos 6 minutos), o en internet, con las dichosas ventanas pop up que aparecen cada vez que haces click sobre algún enlace (o peor aún, los banners que se activan al pasar sin querer el ratón por encima. De estos hay dos que me tienen particularmente frito: uno que ponían hasta hace poco en Youtube, una especie de reloj de arena parecido al clásico cursor de Windows que todos aprendimos a interpretar como un “intentaste abrir el Word y el Explorer a la vez, ¿eh? Anda, reinicia y juega otra vez”, y que al activarse empieza a gotear, plop-plop, plop-pop, y se pega así una vida el cabrón, sin dejarte escuchar bien el vídeo; el otro es de Seriesyonkis -página a la entro únicamente para recriminar a los usuarios su pobre fibra moral.- y que viene a ser una musiquilla del Oeste con tiros y todo).

Sales a la calle y continúa el acoso: vallas publicitarias, escaparates, fachadas de edificios, paradas de transporte urbano, vehículos... incluso gente. Las grandes marcas han conseguido transformar la publicidad en moda, y la gente actúa como maniquíes vivientes, llevando marcas en la pechera de la camiseta o estampada por toda la superficie del bolso. Aunque debo reconocer que para la ropa soy muy tiquismiquis. Hace unos años una marca de ropa del grupo Inditex sacó una colección de polos y camisetas con números y nombres de ciudades (Oxford 75, Toronto 04, etc.) Lo recuerdo porque en la tienda no había ninguna camiseta lisa o que no dijera chorradas, y a mí aquello me parecía tan hortera como el guiri que se compra una camiseta de “Tenerifa” con un plátano o un loro pintado.

Sin embargo, lo que de verdad me saca de mis casillas es la publicidad televisiva. Dicen que nos descargamos películas de internet porque en España está muy arraigada la cultura de la picaresca y el “by the face”, pero la verdad es que cuando estoy aburrido en casa y veo que van a dar en la TV una peli que quiero ver (cosa que me saldría gratis igualmente), apago el aparato y voy al ordenador de todos modos. ¿Por qué? Porque no quiero ver los títulos de crédito y acto seguido un “volvemos en diez minutos”, no quiero que me digan cuándo y por cuanto tiempo me puedo levantar del sillón y, sobre todo, porque estoy hasta las narices de que mutilen el suspende y el ritmo narrativo de los filmes, especialmente cuando se acerca el final y deben meter publicidad sí o sí, ya sea en un cambio natural entre escenas o en mitad de una lucha a muerte. Por lo visto los directivos de las cadenas nunca se han tragado veinte minutos de publicidad a las doce y media de la noche (añádase una hora si vive en la península, que aún jode más) para ver el final de una película de dos horas que empezó a las nueve, y descubrir tras la espera que quedaban tres minutos de metraje. ¿Qué le dices al televisor en momentos como ese?

Eso sin entrar a valorar la calidad de los anuncios en sí, que los hay por ejemplo te dicen “Pato WC, limpia y desinfecta”, y tú dices “pues vale”, pero hay otros que dan vergüenza ajena, como la campaña de Danone Canarias, que básicamente consiste en afirmar que las mujeres canarias padecen una disfunción corporal que les impide defecar sin ayuda y te venden el yogur como si fuera un laxante, o que directamente producen el efecto contrario al destinado (¿alguien ha visto un anuncio de seguros y ha dicho: “¡Eh, ese erizo me cae simpático!”, o “¡Qué bien rima la canción del anuncio de la flecha, parece de El canto del loco! ¡Voy a contratar su seguro!”. ¿A que no?).

En fin. Podríamos tirarnos todo el día destripando anuncios horribles (cosa que seguramente sería más divertida), pero en realidad venía aquí a hablar de mi libro de los otros anuncios. Los buenos, vamos. Esos pequeñas joyas que aparecen de cuando en cuando y te sacan una sonrisa o hacen reflexionar. Los que casi te producen ganas de que vuelvan a poner anuncios (casi) para verlo de nuevo y hacen que uno se quede viendo la selección del Festival del Sol como si de una serie de TV se tratase. Y es que, como siempre, cantidad y calidad suelen ir peleadas (menos cuando hablamos del Barça), y bien vale la pena ver un anuncio decente de vez en cuando, aunque sea para no desesperar ante la cantidad de publicidad basura que nos hacen tragar.

Dicho eso, os pongo una pequeña selección de anuncios que siempre me han gustado, incluyendo el que para mí es el mejor spot jamás creado.

Empecemos con las campañas de Sprite para Argentina. La primera vez que caí en uno me pegué una hora viendo campañas del refresco, debe ser bastante popular allá aunque aquí nadie lo distinga del Seven-Up. Inserto sólo uno porque si no quedaría un post kilométrico, pero dejo enlaces a otros que seguro les sacan una sonrisa ;)



El regalo importa.
Las chicas te huelen.
Tus viejos lo saben.

Este otro no es divertido en absoluto. Las campañas antidroga y de Seguridad Vial siempre han sido muy directas, sobre todo en los últimos años (a los de Tráfico sólo les falta poner imágenes de cadáveres durante la comida), pero nada podrá compararse nunca a aquel anuncio de FAD que pasaron a mediados de los noventa. Seguro que lo recuerdan:



Simple, directo y brutal. Sólo con verlo se me pone la piel de gallina. Y el ruidito de masticación que hacía el bicho al desaparecer nariz arriba, ¡¡argh!! Deberían ponerlo en los intermedios de Callejeros. Aunque parezca coña viendo a los críos de hoy día, creo que fuimos muchos los que jamás nos acercamos a las drogas traumatizados por ese anuncio.

Hablando antes de anuncios WTF se me olvidó mencionar aquel famoso “¿Te gusta conducir?” de BMW. La verdad es que se pasaron de rosca cantidad con aquel spot, y sin embargo por esa época hicieron otro muy bueno que no tuvo tanta distribución:



Soy un flipado de los viajes, eso lo saben todos, y los viajes por carretera tienen un no sé qué especial. Supongo que es la sensación de libertad que te aporta poder modificar la ruta, hacer pequeñas escapadas o pararte el tiempo que quieras en un sitio, y que no te da ningún otro medio de transporte. O quizá simplemente sea que la imagen de una recta perdiéndose en el horizonte es demasiado evocadora, no sé. El caso es que no me canso de ver este anuncio. Ni de escuchar la voz de su narrador =)

Este es largo y, para ser sincero, realmente tiene poco de anuncio; parece más bien un cortometraje muy, muy corto. Eso sí, es el comercial más emotivo que he visto nunca, capaz de hacerme sacar la lagrimilla (aunque Pecosa luego me diga que me estoy ablandando). Mi consejo: saquen los cascos y suban los altavoces. La canción es el Canon en D menor, de Pachelbel.



Ains, que me emociono...

Y para terminar, el que para mí se lleva la palma al mejor spot jamás realizado. Una combinación de flashes e imágenes de sufrimiento y superación acompañadas de una grandísima canción en crescendo. La primera vez que lo vi me puso los pelos de punta, y aún hoy me sirve de motivación cuando no me apetece nada salir a correr. Nike, por supuesto.



Bonus: Tanto hablar de anuncios...

Para ellas:



Y para ellos. Sólo son tres segundos, pero los únicos tres queríamos ver, ¿a quién vamos a engañar?

lunes, 24 de enero de 2011

Enamorado

Les presento a mi nueva novia:

El Kindle, no John Steinbeck, que ya los veo venir.

No soy nada dado a gastarme el dinero en aparatejos (llevaba años sin reproductor de MP3 hasta que me cayó uno estos Reyes), pero el lector compulsivo que hay en mí no ha podido resistir la tentación de hacerse con un lector de libros electrónico; y ya que estaba he tirado un poco la casa por la ventana para hacerme con un Kindle 3G. La lista de espera era tan grande que habiéndolo pedido en Navidades llegó anteayer, pero ha merecido la pena. Es sorprendentemente cómodo y fácil de leer, la nitidez de la pantalla es simplemente flipante. Aún tengo que aprender a sacarle todo el partido posible, pero ya sólo tener acceso gratuito a toda clase de libros y poder llevar cómodamente una biblioteca entera en el bolsillo que poder disfrutar en la conchinchina o sin tener que moverme del sofá de casa hace que valga la pena la sablada (Sobre todo porque ha sido el último regalo de Reyes, ¡BWA-HA-HA-HA!).

Ains... <3

viernes, 14 de enero de 2011

Título for dummies

Situación espacio temporal: Ayer en la mañana, secretaría de la facultad. El Zorrocloco solicita su título (¡yeah!).

Intérpretes: Doña del mostrador, el Zorrocloco.

Doña, con el tono de quien habla a un niño.- Aquí tienes dos formularios de solicitud, tienes que traer rellenos los dos...

Zorrocloco.- Ajá...

Doña.- Aquí la orden de pago, tienes que traerla sellada después de pagar en el banco...

Zorrocloco.- Ya...

Doña.- Y dos fotocopias del DNI. Ah, rellena los formularios en mayúscula, ¿de acuerdo?

Zorrocloco.- Vale.

Doña.- Y pon tu nombre completo en la solicitud.

Zorrocloco, enarcando las cejas.- Eh... ¿Qué?

Doña.- Que no pongas “Zorro”, pon “Zorrocloco”.

Zorrocloco.- ...

Doña.- No como la chica que vino por aquí hace un par de meses, que había puesto “Jenni” en vez de “Jennifer” y le vino así el título.

Zorrocloco.- Ô_ô!!

¿A qué se dedicará “La Jenni”? ¿Será graduada o trabajadora social, abogada...? No sé qué posibilidad da más miedo. Atentos a la frase de Scar, porque lo resume todo.




Qué grande es este tipo.

domingo, 9 de enero de 2011

Chuck Lorre Productions #323

Los que sigan The Big Bang Theory por internet (de forma totalmente legal y regulada) seguramente habrán visto que al terminar cada capítulo aparece una pantalla en blanco con el encabezado "Chuck Lorre Productions" y un pequeño texto que nunca da tiempo a leer entero. Chuck Lorre es un guoinista y productor, creador también de Two and a half men (la serie esta que echan en La Dos, creo, con Charlie Sheen), o de cosas tan random como la banda sonora de la serie de Las Tortugas Ninja. Un hombre del Renacimiento, que diríamos.

Empecé a jugar con el botón de pausa picado por la curiosidad, y la verdad es que algunos de los textos no tienen desperdicio. Se cuentan anécdotas, referentes o no (más bien no) a la serie, historias cortas e idas de bola varias, todo con un humor negro un poco cáustico. Podríamos decir que cada episodio termina con un pequeño post como bonus, para entendernos. El del último programa (ya ha acabado el parón navideño de series, ¡al seriesyonkis-móvil!) me ha hecho especial gracia y me ha dado por postearlo para prácticar un poco el inglés ;)

La máscara de Undoogoo.

Antes de aventurarse en la jungla para comenzar su caza diaria, Undoogoo se ponía una máscara para confundir a su presa. No para asustarla. No, la máscara de Undoogo era agradable a la vista, diseñada para engañar a la presa haciéndole parecer inofensivo. Así, Undoogoo podía acercarse y dar el golpe de gracia. Que era exactamente lo que tenía en mente el día que espió a una bella criatura bebiendo en un abrevadero. Escondiéndose tras su bondadosa fachada, se colocó cerca de su futura víctima y se preparó para atacar. Lo que Undoogoo no sabía es que esa "bella criatura" también llevaba una máscara. Una máscara que camuflaba exitosamente a un depredador fiero y despiadado. ¡Y así fue como repentinamente Undoogo se encontró siendo devorado, destrozado, destripado! Sus gritos reverberaron en la jungla. Pero la jungla estaba acostumbrada al sonido de la agonía, y nadie acudió en su ayuda. Ensangrentado y casi muerto, se las arregló para escapar y arrastrarse de vuelta a su aldea donde, horrorizado, descubrió que su torturador se había apropiado de su choza. Desahuciado e indefenso, se vio forzado a vivir el resto de sus días en la jungla, alimentándose de lo que se alimentan los escarabajos peloteros.

La moraleja de esta historia:

Con máscara o sin ella, si cazas sin un acuerdo prematrimonial guarda algo de ketchup para el estiércol.

Undoogoo. No sonríe, tiene la cara así.

miércoles, 5 de enero de 2011

Noche de Reyes

¡Hola, muchachada! Llego un poco tarde para felicitaros las Navidades y el Año Nuevo, pero como es mejor tarde que nunca... ¡Felices fiestas y próspero Año Nuevo! Espero que las cenas con la familia no hayan terminado en drama y que la famosa última noche del año cumpliera vuestras expectativas (igual es mucho esperar, pero oye, esperemos). Por mi parte diré que he sobrevivido a las Navidades, a las compras, a las cenas... y que en fin de año no he enfermado (a diferencia de los tres años anteriores). ¡Victoria!

Pero sí llego a tiempo para recordaros que mañana vienen los Reyes, por si acaso alguien lo había olvidado con los centros de las ciudades colapsados por las compras de última hora. Y he de decir que ando un poco mosca por una serie de cosas que me ha soplado el hijo de la vecina. Resulta, por lo visto, que se ha estado hablando mucha mierda en estos últimos años acerca de Sus Ilustrísimas y Excelentísimas y Magnifequérrimas (reíros, pero hay alcaldes que se hacen tratar así y no hacen trucos de magia ni tienen came... ni trucos de magia) Majestades los Reyes Magos. Que si son una invención. Que por qué son dos blancos y un negro si vienen de Oriente (¿estaban de vacaciones sexuales en Tailandia?). Que si sólo traen juguetes Made in Taiwan (como si hubiera de otra clase, por otro lado). Que si la mirra no existe. Que si alguien que se dedica a acechar todo el día a los niños a ver qué hacen debería pasar a disposición judicial...

Y yo, que soy contrario a todos los monarcas menos los de los juguetes, quiero desmentir todas esas falacias desde aquí. Sé de buena tinta que los Reyes Magos existen porque conocí a uno de ellos personalmente (ahí os dé la envidia, muajajaja) y, por si no me creéis, os traigo un documento gráfico del encuentro. Dentro foto:

(Yo soy el que tiene la cara y las manos del mismo color. Fijaos si es vieja la foto que no había negros de verdad para hacer de Baltasar...)

Aquí me tenéis con su Majestad el Rey Baltasar Ysecalló, un día que coincidimos hace unos años. Yo esperaba el bus escolar y él iba al taller a cambiar el aceite al camello. Hicimos buenas migas instantáneamente y me alcanzó hasta el colegio. Fue un poco raro porque llegué diez minutos antes de salir de casa, pero tiene sentido si piensas toooodas los sitios que tienen que visitar en una sola noche. Además, creo que ese fue el año que me regalaron a He-Man con su tigre, ¿qué más prueba queréis de que son reales?

Aclarado el tema de su existencia definitivamente, el que no haya escrito la carta que corra, que aún está a tiempo. Y mañana, ¡a disfrutar como enanos de los regalos! ¡Un abrazo a todos!

P.D.- Como esto ha quedado un poco descompensado ya que sólo tengo foto con Balsy, os pongo fotos de otros dos reyes para equilibrar un poco el post.

Hale.