jueves, 19 de mayo de 2011

Marrakech

El viaje a Marrakech provoca en mí sentimientos encontrados. No puedo decir que me haya gustado la ciudad, porque la verdad es que la Medina, el casco histórico donde nos hospedamos y donde está todo lo que hay que ver, está en un estado desastrado. No parece para nada la “ciudad más europeizada de Marruecos”, ni el centro turístico que es. Y antes de que me digan que ahí está la gracia, diré que hay una brecha importante entre perder el encanto de un sitio y que las calles estén levantadas y la pintura de los edificios cayéndose a pedazos. Los únicos edificios que valían la pena de todos los que vimos, fueron el palacio Bahía, muy bonito, y el museo de Marrakech, que como museo es un fiasco porque apena tenía un par de cuadros y cuatro elementos folklóricos, pero que lo compensaba con la belleza y el cuidado del interior. Acostumbrado como estoy a visitar ciudades europeas y por lo tanto a hacer gira por los distintos edificios, plazas y catedrales, supongo que fue lo que más me chocó del viaje. A Marrakech se va a ver los puestos del mercado y la vida en la calle, y creedme, de eso hay para dar y tomar. Mientras cenábamos en una terraza de la plaza de El Fna (no, no vendían libros ni música) podíamos ver cómo la gente acudía de cada rincón de la ciudad para reunirse y hacer vida social. Se formaban corrillos alrededor de las hogueras y toda clase de artistas callejeros daban lo mejor de sí ante los locales y, sobre todo, los extranjeros que paseaban por allí ojipláticos cámara en mano. Músicos, cuentacuentos, encantadores de serpientes... Incluso “danzarinas” del vientre que resultaron ser señores disfrazados, en una clara metáfora de lo que es internet en realidad.

Es imposible no contagiarse de la vidilla de las calles, y sin embargo caminar por ellas podía llegar a ser un suplicio entre los vendedores, relaciones públicas o simplemente los chavales de la calle que se empeñan en venderte lo que sea y llevarte a cualquier lado. Eso fue con diferencia lo que peor llevé del viaje, porque por un lado odio que me agobien y por otro no me gusta tener que ignorar a la gente, pero es alucinante lo plastas que pueden llegar a ser. Ni siquiera el NO más rotundo mientras sigues de largo los disuade. Echan a andar a tu lado mientras siguen comiéndote la oreja, e incluso llegan a ponerte la mano encima para llevarte por donde querían. Odioso. Tardé en disociar inseguridad y acoso y derribo comercial, pero la verdad es que no tuvimos problemas de ese tipo más que los que nosotros mismos nos metíamos en la cabeza por la pinta de mangui de más de uno y los decorados de Callejeros por los que deambulábamos.

Así que aunque nuestra relación con la gente del lugar no fue la más cercana, sí que hicimos buenas migas con algunos de nuestro compañeros de hostal. El riad en el que dormimos era relativamente pequeño y había muy pocos huéspedes, seguramente debido al atentado de hace poco. Éramos exactamente seis en nuestra habitación, más algún grupo grande que llegó, pasó la noche y marchó al día siguiente de excursión. De hecho esa parece ser la tónica, y al final aprendimos la lección. La próxima vez que visitemos la ciudad será solamente para usarla de trampolín hacia las montañas del Atlas y el Sáhara. A mi entender son esos paisajes naturales lo mejor que tiene que ofrecer Marruecos, y hay que aprovechar que medios de transporte, alojamiento y comida son tan baratos. Como iba diciendo, nuestros cuatro compañeros de habitación habían viajado hasta allí solos, y al final acabamos pegando hebra con varios y pasando un día muy agradable recorriendo los zocos y comiendo con ellos. Conocimos a un bombero brasileño que tenía toda la cara del Ché Guevara y una completa incapacidad para evitar que cualquier vendedor ambulante lo enganchara y tratase de venderle algo. Aunque gracias a él pude tener por vez primera una serpiente en mis manos (dos, de hecho), una experiencia que de otro modo me habría perdido, y por eso se lo perdono. Nuestra otra acompañante fue una chica inglesa majísima y con un par de pelotas, pues ha viajado sola por medio mundo. Tras pasar casi un año entre el sudeste asiático y Oceanía, mata el gusanillo de viajes recorriendo parte de Marruecos armada con una mochilita y su guía de Lonely Planet, haciendo tiempo para irse en verano a sudamérica como profesora de inglés.

-Aunque voy a tener que ir dejando de hacer cosas así y crearme una carrera. Cuando vuelvo a Inglaterra veo que el resto de mis amigos han ido escalando puestos, y no voy a ser camarera el resto de mi vida –me dijo mientras veíamos caer la lluvia (sí, nos llovió en el desierto, ver para creer) sobre el estanque del patio interior del riad. Y luego se echó a reír. Me cayó genial.

Una noche acabamos de charla con el huésped más viejo, un pureta francés y tunecino, que nos hablaba en un italiano fluido sobre los asuntos de actualidad del mundo árabe, y contestaba a nuestras preguntas en inglés sobre la vida en Dubai, por ejemplo, o sobre el Corán y sus interpretaciones, pues resultó ser musulmán por elección. Y eso que no lo tuvo fácil para elegir, pues con una abuela católica y una madre protestante tenía todo un abanico de opciones. Sólo le faltó un primo judío para cerrar el lote. Un hombre muy interesante.

Y antes de darnos cuenta, ya teníamos que volver al aeropuerto, y no habíamos visto ni la mitad de lo poco que había ver, que no era ni la mitad de lo que nos hubiera gustado, y seguramente sólo una cuarta parte de todo lo que tiene que ofrecer. Después de todo lo que he contado sobre la ciudad, seguro que más de uno piensa que no me gustó, o no lo pasé bien en el viaje. Pero la verdad es que sí. De ahí la primera frase del post. ¿Qué me llevo positivo de Marrakech? Pues un montón de nuevas experiencias. Desde mi primer sello en el pasaporte, y por tanto la primera vez que paso por Inmigración, a la primera vez que hago amistades en el camino; desde dejar a un lado mi fobia a los gérmenes para acabar comiendo en puestos callejeros, a descubrir y superar ciertos prejuicios que no sabía que tenía contra los marroquíes; darme cuenta de que viajar es más que visitar edificios y que hay más idiomas en el mundo aparte del inglés; mirar a la inglesa mientras me relataba su año por ahí y pensar que ese podría ser yo tranquilamente...

¿Que qué tal el viaje a Marrakech? Pues la ciudad no es gran cosa. Ya les contaré si ha cambiado la próxima vez que vaya.

17 comentarios:

Islander ! dijo...

Me gustaría pisar África, y mira que está cerca...

Muy buen relato de tu viaje, guárdalo para The Zorro's journeys, fijo que te esperan más sellos en el pasaporte ;)

Kurai dijo...

Yo no puedo con los vendedores ambulantes... sin ir más lejos, en el mercadona, me han cogido la mano, me han pasado una lima que te deja las uñas brillantes y, sin saber como, la he acabado comprando.

A mi madre le ha encantado y yo no me quito la mierda del brillo

Sé decir que no, pero cuando algo es tan sorprendente...



me alegra que lo pasaras bien =D! Y las fotos molan mucho ^^

Speedygirl dijo...

Dos serpientes???????? Puffffffff!!!!!!!! (yo aquí, quedándome con la esencia del post, ya me veis XDDDDDDD)

Lillu dijo...

No es mi viaje soñado, la verdad, y además mi colección de fobias no me permitiría disfrutarlo demasiado tampoco XD Pero bueno, en todas partes se conoce gente y culturas diferentes, y eso sí merece la pena.

saluditos

JuanRa Diablo dijo...

Puedo encontrar belleza en lo decadente cuando lo es por el inevitable paso del tiempo o la falta de recursos para mejorarlo, lo que me da rabia es la desidia de algunos lugares, que podrían mimar su entorno para el bien del turismo y de ellos mismos y pasan olímpicamente porque no les nace.

Qué envidia tan grande lo de la chica inglesa yendo sin miedo de acá para allá. Joder, creo que si de algo me tengo que lamentar es de no haber tenido ese gusanillo viajero y ese arrojo cuando era joven (más joven quiero decir, :p) porque de ahí sí se sacan auténticas experiencias y cultura y todo tipo de sentimientos. Viajar es vivir.
Ahora que no puedo es cuando quisiera ser un mochilero. Ufff.:(

Me ha sabido a poco. ¿No pondrás alguna fotillo?

Pecosa dijo...

Me ha encantado como has escrito el post, Zorro.

Yo creo que me pasaría algo parecido (y coincido mucho con JuanRa): me encantan los lugares con un toque decadente, pero hay que cuidar mínimamente los espacios, descuidar el entorno en exceso es una auténtica pena.

En cualquier caso me quedo con tu último párrafo, que me ha hecho pensar porque dices cosas muy interesantes.
Soñar es gratis, Zorro, y hay sueños que no son tan difíciles de cumplir. Todo es ponerse.

Ana dijo...

Muy interesante leer tu experiencia viajera, dan ganas de liarse la mochila al hombro y palante. Siempre he admirado a las personas como la inglesa que te encontraste en el camino, me parece algo muy valiente, ¡y sola!
Conozco a personas que han viajado a Marruecos, y a parte del agobio de los zocos y la suciedad, salieron encantados, y lo mejor que se llevaron fueron los paisajes, recorrieron el Atlas a pie y disfrutaron mucho, aunque fue agotador. Me encantaría ver esa puerta a Africa que es Marruecos. Viajar abre las miras y educa bastante,y siempre es toda una experiencia.
¡Yo también quiero un sello en mi pasaporte!
:)

ulises dijo...

Todo lo que sea conocer sitios nuevos está muy bien. Todos los paises subdesarrollados o en vías de desarrollo tienen ese problema de dejadez tanto en servicios como en higiene.
¿Viste containers de basura por las calles?
¿Te acordaste de llevar papel higiénico? En esos países se limpian con la mano izquierda, ya lo sabes.
¿Qué les pareció la ciudad a tus compañeros de tertulias?

yle... dijo...

Marrakech tb fue mi primer sello en el pasaporte, pero a diferencia ke a ti, a mi me encanto! ;)

Misaoshi dijo...

Estoy con Lillu. Pero viendo como ha terminado Japón, creo que quitaré mi miedo a la radiación y quizás me pase por fin xD

Martiño dijo...

Las entradas de viajes siempre me ponen los dientes largos, y siempre me inspiran a comentar...

Marruecos no lo he catado, como dice un amigo mío, pero mi hermano tiene una daga que le regaló un amigo común tras un viaje por aquellos lares.

Mi experiencia africana se reduce a un viaje de dos semanas a Túnez, en 2005, gracias a la facultad (casi lo único bueno de tener arqueología general como asignatura anual, si soy completamente sincero).

Comparto con Zorrocloco la aversión a que me coman la oreja, me gusta viajar a mi ritmo, sin agobios, pero llegamos a trabar buenas migas con la juventud tunecina, y una tarde del viaje nos la pasamos con tres chicos, con los que chapurreamos un poco de inglés y francés, para dar el salto lingüístico, y nos enseñaron lugares que de otro modo, seguramente no habríamos visto, y eso ya es algo para recordar.

El Zorrocloco dijo...

Islander, yo iba un poco con el pensamiento de: "hombre, técnicamente he vivido toda mi vida en África... ¡Pero no es lo mismo!" XDD Y no lo es para nada^^

Me alegra que te haya gustado, ojalá llegue el día en que cambie de pasaporte porque se me hayan agotado las páginas y no porque caduque... =)

Kurai, a mí me estresan mucho, y soy tan cabezón que consiguen en el efecto contrario: más se empeñan, más me niego yo en mirar nada.

Kurai es una chicaaaa, y se pone brillo de uuuuñaas, ñaña ña ñaña ña!(8) XDDD

¡Jo, tengo ganas de veros a ti y a Chip!

Speedygirl, si te digo la verdad, posteé sólo para poder decir que había tenido dos serpientacas en las manos. ¡En serio, fue alucinante! No me acerqué a los monos porque debían tener fauna y flora en la roña del pelo, que si no... XDD

Lillu, ir contigo a un sitio así sí que sería una aventura XD Sobre todo para hacerte salir del riad =P Y tienes razón, sólo por el enorme cambio y lo que aprendí de mí en esos días el viaje mereció muchísimo la pena^^ Un beso!

JuanRa, ahí está, eso fue justo lo que pensé yo. Sobre todo cuando me decían que la parte nueva de la ciudad era como cualquier ciudad Europea. ¿Y entonces por qué tienen esto así, que es donde vienen todos los turistas? Aunque no llegué a ver cómo era la parte nueva, igual se parecía a alguna ciudad europea... de los Balcanes.


Y oye, aún no es tarde para recorrer mundo, ¿eh? Más de una familia he visto por la web que recoge bártulos y se marcha en bloque a recorrer esos mundos de Satán (conste el peloteo a su persona de usted XD). ¡Ahí sí que tendrías para unas buenas longanizas!

Iba a subir una de la calle donde estaba el riad para que fliparan, es que poco más hay que enseñar, realmente... Te mandaré alguna por email en plan vip ;)

Pecosa, a poco que se pusieran la Medina sería una auténtica preciosidad, pero... Aunque se le coge cariño igualmente en su decadencia^^

Todo es ponerse, sí señora. Me alegra que te haya gustado, Pecosilla =))

Ana, ¡así me gusta, contágiate del espíritu viajero! La inglesa tiene unas agallas que flipas, a mí mismo me hubiera dado mosca ir solo de un lado a otro de Marruecos.

Nosotros nos quedamos con la pena de no hacer esas excursiones al Atlas y al desierto. La próxima vez que viaje a Marruecos tengo claro que será a ver eso, más que a visitar ciudad alguna. ¡Ya tengo ganas! =)

¡Cuando tengas tu sello postéalo! =)

Ulises, vivir para conocer lugares y gente nueva^^ Yo tenía más o menos claro cómo están las cosas en Marruecos, pero aún así me sorprendió bastante. Pero ya te digo que me gustó muchísimo el viaje, quizá y sobre todo, porque no fue perfecto =)

Más que papel higiénico, toallitas húmedas. ¡La salvación del viajero! XD La gente que vimos estaba encantada con la ciudad, claro que la visitaban poco tiempo porque Marrakech era sólo una escala antes de partir hacia el desierto o el Atlas. ¡Qué envidia me dieron!

Welcome, Yle! Tú, como en tu casa^^ A mí también me gustó, ¿eh? Precisamente por no ser una ciudad "fácil" y por las cosas que aprendí y a las que tuve que acostumbrarme. No cambio esa experiencia por visitar ninguna ciudad europea =) ¿Tienes más sellos en el passport?

Misa, llevo intentándolo un rato, pero no soy capaz de imaginarte allí, lo siento XDD Japón tiene que ser tu viaje, estás predestinada! =D

Martiño, a mí me pasa como a ti, me pica el gusanillo y empiezo a fantasear... =)

Túnez me produce curiosidad, aunque el tunecino que se hospedaba en el hostal nos dejó bien claro que la cosa no está como para hacer turismo =/ Jo, en mi facultad no nos movimos PARA NADA. Y eso incluye el viaje de fin de carrera. Fuimos unos tristes.

Algún día deberías relatar cosas del viaje, antes de que se pierdan en la memoria. Me gustaría leerlo =)

H@n dijo...

Te he enlazado desde mi entrada ^^

Tu explicas mucho mejor que yo las sensaciones que nos dejó este primer sellito en nuestro pasaporte =3
El párrafo final, es... ains.

Próximamente, amanecer en el desierto ^^

¡Equipo!

El Zorrocloco dijo...

^^!!

JuanRa Diablo dijo...

Esta blogosfera me sabe a poco
sin la vidilla del Rincón del Zorrocloco.

Pecosa dijo...

¡Hace días que pensaba lo mismo!

El Zorrocloco dijo...

Soy la hez, pero cuanto más tiempo pasa menos ganas tengo de blog. Me lo estoy tomando como una especie de mini-vacaciones. Después de cinco años ya me vale! XD

Gracias por preguntar, par de seres adorables =) Besotes y abrazos!^^