miércoles, 28 de julio de 2010

The fucking amazing Solar Yoga:

Imagínense que vienen un día a casa a comer, y al preguntar qué hay de bueno, yo les digo que vamos a subir a la azotea a comer rayos solares. Así, sin anestesia ni nada. ¿Cómo se les queda el cuerpo? ¿Regular? Pues entonces, amigos míos, es que no tienen ni idea de Solar Yoga (tm). Menos mal que aquí llega el Zorro de la Hermandad del Amor a informarles de que ya pueden tirar la tarjeta del Mercadona. Hale, echen un ojo:



¿Qué les parece? De toda la vida a mi me han dolido los ojos al mirar al sol, pero por lo visto no lo estaba haciendo bien. También es verdad que nunca me dio por comerme el sol mientras lo hacía, fallo mío. Me hace cantidad de gracia lo de: “algunos de los efectos positivos de los que se ha informado son aumentos del nivel de energía (?) y disminución del apetito”. Yo añadiría: “junto con insolaciones y pérdidas de visión. También náuseas y alucinaciones al partir del tercer día de dieta solar. Los asistentes estaban tan absortos en la práctica de esta ancestral forma de yoga que permanecían tirados en el suelo durante la noche, sorbiendo rayitos de luna a la espera de un nuevo amanecer”. Luego murieron. Vamos a ver, si el sol fuera tan nutritivo hace tiempo que en África habrían dejado de necesitar ayuda humanitaria en forma de sacos de arroz. De hecho, me imagino que para un practicante de Solar Yoga (tm), ver a un negro debe ser como para nosotros ver a un fulano untado en pastel. Lo más probable es que se le quede mirando fijamente para robarle la melanina.

Pero cuidado, que el curso no viene a impartirlo un cualquiera, sino el mismísimo Hira Ohmyfuckin'god Ratan Manek (¿por qué todos los iluminados de esta clase son hindúes?), uno de los observadores solares más famosos. Aquí si dices que vives de beber del sol te conviertes en el zumbado del barrio; sin embargo, en la India te conviertes en un visionario de gran fama, y luego vienen un montón de jipis colgaos a transmitir tus enseñanzas a occidente. Aprovecho para hacer aquí un pequeño inciso: Que venga de Asia no quiere decir que mole. ¿De acuerdo? Mira el Feng-Shui. De Asia también vienen los suicidios rituales, morirse de trabajo y comer insectos, por Dios. Fin del inciso.

De todos modos, hay algo que me gustaría preguntar a Hira (lo tuteo porque a estas altura es colega, y los hindúes son gente campechana. Menos con los subhumanos de las castas inferiores. Un poco como la realeza, o Carmen Lomana): me parece muy bien que en los últimos quince años hayas sido capaz de no comer en absoluto (aunque aquí ya te hubieran ingresado en una clínica especializada en trastornos alimenticios, y ni ir al baño solo podrías), pero... ¿Qué necesidad hay? Quiero decir, ¿nunca te apetecen unas Chocogalletas? ¿O un Mars? ¿No te gustan las pizzas? ¿Qué tienes contra la comida, jodido comunista?

Tengo la teoría de que el Solar Yoga deriva de un trauma infantil. Mi abuela solía contarme que en la posguerra muchas veces sus padres los mandaban a sus hermanos y a ella a la cama sin cenar, no por castigo, sino porque no había qué llevarse a la boca. Igual la madre de Hira tenía más imaginación (o era más zorra) y cuando el niño le pedía la cena le decía: “Ponte un rato a mirar al sol, que ya verás que te quita el hambre. Luego no te olvides de cepillarte los dientes antes de ir a la cama”. Una buena higiene bucal es indispensable a la hora de saborear cálidos rayos solares. Los ultravioleta van fatal para el esmalte. Además, hay niños muy cabezotas que son capaces de alimentarse del sol con tal de no comerse el brécol o los grillos fritos. Me imagino al pequeño Hira llegando a casa después de un duro día de mendigar (todos hemos visto Slumdog Millionaire):

Hira.- Amáaaaa, ¿qué hay de comer?

Madre.- Cucarachas.

Hira.- Boh, vaya caca. Me voy a la ventana.

Madre.- ¡Ven aquí y cómete las cucarachas que se me están muriendo las plantas por falta de luz!

Otra cosa que mola un huevo es la descripción del recorrido hasta el lugar del evento. Mismamente como si te estuviera hablando un GPS. Atención:

Salida de la autopista por Guamasa, sigue por carretera general del norte, más adelante a tu derecha hay un pequeño cartel que señala La Caridad. Baja por esa carretera sin desviarte (¡¡¡Ojo!!! No es la bajada del Boquerón). Sigue a lo largo de la calle Miranda hasta llegar al número 22, a tu izquierda, con una palmera Washingtona. La entrada a la finca está a tu derecha en frente a esa palmera. Se entra por un camino de tierra con un aula de madera y cristal octogonal al fondo.

Sólo le falta añadir: “Por favor, no me pises el césped y tranquilo con el perro que no hace nada”. A ver, un poco de seriedad. Y ya que estamos, un poco de maquetación, vamos a revisar los signos de puntuación, etc. Aunque con eso del culto al sol y edificaciones octogonales bien podría decir: “Debe traer su propia virgen para el sacrificio”.

Y todo por el módico precio de 15 euros. O 4,000,000 millones de áfricos de la Gloriosa República Canaria. La verdad es que como negocio no le veo mucho futuro. Quiero decir... Mirar el sol es gratis, no tengo ninguna necesidad de pagarte a ti para mirar al sol yo . Claro que en ese caso igual tengo cien años de mala suerte, no ando muy puesto en cómo funciona el solar yoga.

Para terminar, les dejo con una foto real y sin trucar de Hira Ratan Manek:


¡¡Oh, Dios mío!! ¡Ha absorbido tantos rayos solares que ahora tiene poderes!
¡¡Corred por vuestras vidas, es Solaromón!!

domingo, 25 de julio de 2010

La Fortaleza

Va a parecer que últimamente sólo escribo para hacerme el guay, pero es que desde el palo del viaje sólo me llegan buenas noticias (eso debe ser el karma o algo). Me he presentado por tercer año consecutivo al certamen de relatos del Puerto, un poco por probar suerte más que por otra cosa, ¡y he vuelto a llevarme premio!

Este año no me lo esperaba, la verdad, y menos acabar primero. Era consciente de que la historia era bastante rara, y nunca confío en que el gusto del jurado se asemeje al mío. Pero mira, otra escultura para la estantería, ya van tres de tres =) Además, ha sido un subidón extra recoger el premio delante de todo el mundo, sacarme la foto y todo el pastel. Los años anteriores la ceremonia del fallo me había pillado en Valencia, así que la que había pasado nervios era mi madre, que en seguida me llamaba toda orgullosa. Fueron treinta segundos, pero la sonrisa me duró toda la noche. Sé que es un concurso pequeñito, pero oye, ganar mola. Y que te caiga pasta por hacer algo que te gusta ya ni os cuento. Soy un zorro simple.

Como el año pasado y el anterior, al verme con el trofeo en la mano me prometo escribir más y presentar algún otro cuento a concurso, pero al final siempre me puede la pereza. Este año sin embargo, en vez de esperar a que me baje la inspiración divina otra vez, voy a ponerme manos a la obra de verdad. Pienso escribir un relato por mes durante el próximo año, sin pensar en presentar a concurso, sólo por ver si soy capaz de coger el hábito de escribir y darle algo de salida al montón de papelotes con sinopsis que tengo desperdigados por ahí. Como dirían en Telecinco: “12 meses, 12 relatos”. A ver si es verdad.

A diferencia de las veces anteriores no os voy a poner un megapost con el cuento entero, porque sería un coñazo leerlo y no creo que a todos os interese (de buen rollo lo digo). Yo mismo paso de leer textos demasiado grandes en un blog. Esta vez he hecho un pdf que podéis descargar aquí. También tenéis el enlace a la derecha, bajo el epígrafe de Zorro-ficción. La fortaleza del fin del mundo. Hale, a disfrutar. Y si no os gusta, podéis mentirme sin miedo, que no me voy a ofender =P

jueves, 22 de julio de 2010

San Zorrocloco

Hoy, autobombo, porque yo lo valgo.

Tengo un amigo que me llama San Zorrocloco de los Milagros Académicos, una forma de decir que tengo un morro y una flor en el culo para esos temas que no me los creo ni yo. Acuñó el término, entre otras anécdotas, después de que aprobase la PAU sin estudiar (Peibol siempre bromea conque cuelo esta anécdota cada vez que puedo, así que eso pienso hacer). Había pagado las tasas del examen, pero en un arranque de estupidez adolescente decidí no presentarme. Iba a cursar el FP de Ilustración y a ganarme la vida como dibujante de cómics. Sí, lo sé, era idiota. Y un friki. El caso es que acompañé a la gente de mi clase el día del examen para dar apoyo moral, y mi novia (no era tan friki) me convenció para que me presentase aunque no hubiera tocado un libro en dos semanas. Total, ¿qué podía perder? El resto es historia. Aprobé, lo cual no tiene nada de meritorio teniendo en cuenta que se trata solamente del examen de acceso a la universidad. Este año incluso te dejan elegir con qué notas te hacen la media; de aquí a nada el examen será un test de autoevaluación, donde el alumno se otorgará la puntuación que sinceramente crea merecer. Diez años después se acabarán las colas en la sanidad pública. Lo de San Zorrocloco vino porque era requisito indispensable acudir a todos los exámenes, y yo aprobé yendo sólo a los cuatro de aquel día. Con dos cojonacos, que diría JuanRa.

Desde entonces la coña del Santo de los Milagros Académicos ha estado más o menos presente, pero este año he vuelto a revalidar título con creces.

Empezó tras suspender el examen de DGP. Fue un palo muy grande a pesar de que me lo esperaba. Dirección y Gestión de Personal es la asignatura hueso por excelencia; esa asignatura (en todas las carreras hay una) que es impartida por el profesor más viejo y cabrón, que encima resulta ser una eminencia en lo suyo/persona tremendamente influyente, por lo que no hay quien lo mueva de ahí pese a que hace tiempo que perdió todo interés por la enseñanza (si es que alguna vez la tuvo) y no sería capaz de explicar a un pez como se nada aunque le fuera la vida en ello. Es borde, déspota, y hace básicamente lo que le sale de los cojones, por lo que no es raro encontrar gente en clase que lleva dos o incluso tres años esperando por esa asignatura para terminar, y todo alrededor de su materia está envuelto en halo de pesimismo y rabia contenida.

Total, que suspendí, y para más inri la corrección coincidía con uno de mis últimos exámenes. Así, decidí olvidarme de la asignatura hasta el año siguiente y centrarme en el examen de Riesgos Laborales, al que fui tan pichi habiéndome estudiado la ley, para descubrir antes de entrar que la materia abarcaba dos leyes y unos apuntes de clase que yo no tenía. Me estuve cagando en todo hasta que la mujer dio orden de dar la vuelta a la hoja de examen y comprobé que eran sólo tres preguntas, dos de las cuales estaban en la ley que me había estudiado. “Joder, qué suerte”, pensé.

Salí del examen mucho más animado; al menos esa podría quitármela de encima. Estaba a punto de salir de la facultad cuando me fijé en que había un montón de gente en el pasillo de DGP. La corrección se había alargado muchísimo, y como no tenía nada que hacer decidí quedarme charlando un rato con los compañeros y de paso echar un ojo al examen. Total...

La corrección fue la que cabría esperar de una asignatura así. Chicos que salen echando chispas, chicas que salen llorando, y una frase repetida por casi todos: “Me ha dicho que no está seguro de si me va a aprobar o no, que vaya a mirar el día de las actas”. Una de las re-re-repetidoras hacía burla, comentando que ella llevaba tres convocatorias escuchándole lo mismo. La verdad es que esa clase de juego le pegaba totalmente a mi profesor. El turno me llegó junto a otras dos chicas, los últimos, ya de noche y después de que una alumna le hubiera montado un pollo exigiéndole un aprobado a gritos. Vamos, que apenas me molesté en mirar el examen (16 preguntas acertadas de 18 necesarias para el aprobado), sabía que no iba a sacar nada. Eso justo le dije mientras me levantaba:

-No hay nada que rascar, son fallos tontos y me da rabia, pero qué le voy a hacer.

-De todos modos mira las actas.

-Ya, claro...

El día de las actas recibí la llamada de una compañera.

-¡Zorro! ¡¡Aprobaste!!

-¿Riesgos laborales? Sí, vi la nota el otro dí...

-¡No! O sea, sí, esa también. ¡DGP! ¡Aprobaste DGP!

-... O_o

Todavía estoy buscando una explicación a eso. El hombre no sabía que existía, y ni siquiera tengo un pecho bonito, como la mayoría de sus protegidas. En cualquier caso, ya con eso había hecho mi año. Me daba igual suspender la de julio y que me quedaran dos para diciembre, habiéndome quitado DGP de encima sabía que sacar la carrera volvía a estar en mis manos, y no en los designios de un zumbado. De hecho, me relajé demasiado, y aunque me apunté a clases particulares (¿se acuerdan del post de los cabezazos en la pared? Pues al final un chaval se quitó y pude ir yo. Otra más que añadir a la lista), no me esforcé todo lo que debiera. Lo intentaba pero no podía, estaba demasiado relajado. ¡Había aprobado DGP!

El viernes pasado hicimos el examen. La primera parte, la teórica, no me salió demasiado bien. En el descanso que tuvimos antes de la práctica pude comprobar que de las cinco preguntas, al menos en dos me había equivocado completamente, confundiendo lo que me preguntaba. Bueno, no, confundiendo no, eso significaría que no sabía que estaba contestando mal. Más bien fue que no me sabía la pregunta y contesté otra cosa para que supiese que sabía algo.

Luego vino la parte práctica, y ahí supe iba a petar irremediablemente. “¿Un renting? ¿Qué cojones es un renting? [Imagen vaga de clases particulares: Les voy a dictar lo que es el renting y leasing, pero tampoco se compliquen mucho, que eso no lo ha puesto en ningún examen] ¿Y eso cómo se calcula? ¿O no se calcula? Igual lo ha puesto para despistar...”. Y así con todo. Llegó un momento en el que la cifra que tenía era demasiado pequeña. Aquello no podía estar bien ni a la de tres. Así que, ni corto ni perezoso, se lo escribí en el examen:

“La cantidad resultante es demasiado pequeña como para separar de ella la pensión de los hijos, y como nunca he visto un caso así supongo que algo he hecho mal. Sin embargo, si el robo que denunció no lo hubiera denunciado, no habría habido pérdida patrimonial y la cosa hubiera pintado tal que así:”

Y continué el ejercicio añadiendo 17000 € más por la cara para que me cuadrase y poder seguir. Una vez acabado, y sabiendo que no estaba suspendido, sino lo siguiente, decidí que de perdidos al río. Mi examen terminaba así:

“Es evidente que este ejercicio no he sabido resolverlo correctamente (todos podemos necesitar ayuda para elaborar una declaración concreta), pero creo que me he defendido lo suficientemente bien con las escalas y el esquema del impuesto. Perdone por todos estos comentarios, pero siendo la última asignatura que me queda para terminar la carrera...”

Eso último era mentira, pero total, una mentira en medio de tanta burrada tampoco iba a llamar mucho la atención. Entregué y me fui. Estaba suspendido, pero por lo menos tenía una buena anécdota. Es difícil echarle más morro a un examen. Al salir llamé a una compañera para contárselo y nos echamos unas risas. Supe que el Santo seguía de mi parte cuando me dijo que ese iba a ser el primer y último año que nos daba clase el hombre. Iba a suspender, pero por lo menos no tendría que verle la cara en septiembre.

Hace un rato me han mandado un mensaje para avisarme de que las notas estaban puestas. Me daba pereza estar cogiendo el coche sólo para ver un suspenso, pero al final me ha animado y...



¡¡Una más y seré libre!! ¡Diciembre, allá voy!

martes, 20 de julio de 2010

Droy

Se me hace raro volver a hacer limpia en el cuarto cuando no hace ni un mes de la última. Esta vez lo que toca es guardar fotos, postales, cuadros y demás. Un año da para un montón de buenos recuerdos, y sé que eso me lo llevo. Igual que espero dejarlos.

Lo único que queda ahora en la pared es el corcho y el mapa de Europa. Este verano íbamos a ponerle tantas rayas que acabaría pareciedo un mapa de Maradona, pero al final no podrá ser. Lo dejo como recordatorio de todas las cosas que aún quedan por hacer.

Amunt, xicoteta.

(Lo sé, mi valenciano es igual de penoso que hace un año XD).

sábado, 17 de julio de 2010

FIFA es la nueva SGAE

Durante el mundial descubrí una fiebre futbolera que no me había dado nunca, el cúlmen, supongo, de lo que fue ver ganar a España la Eurocopa. Me apetecía ver los partidos, no sólo los que daban en abierto, y me peleaba con Google para encontrar la retransmisión de Univisión (léase con el tono de: "El canal de las estrellas"). De los que no llegaba a ver buscaba luego un buen resumen, y ahí me peleaba con Youtube y con la frase: Este vídeo incluye contenido de FIFA, que lo ha bloqueado por motivos de derechos de copyright.

Ñañañañañañañañaña, copyright, copyright. Que sí, que vale, que tienes el copyright. ¿Pero estás poniéndo los resúmenes en tu página web, Don FIFA? ¿No? Pues cállate la puta boca y déjame ver los goles, gilipollas.

Eso sí, hay que reconocer que los de Youtube estaban al quite y durante un día o dos borraban todo lo que subiera con imágenes del partido. La hostia de eficientes. Incluso demasiado eficientes, diría yo. Hace un rato me metí en el blog de Loco, que está haciendo una lista de los mejores openings de series ever con la ayuda de los lectores. Tienen a Dexter, Mujeres desesperadas, Dragones y mazmorras (¡grande, Música!), etc. "No está mal, no está mal -me dije- pero no tienen ni puta idea". Faltaba el mejor opening de toda la historia, el más rítmico, el que tenía la mejor canción. Un opening tan bueno que no importaba que fueran las mismas cuatro imágenes repetidas una y otra vez, porque era perfecto en su simplicidad y sinergia con la música. Hablo, obviamente, de la intro de Oliver y Benji. Y claro, pensar en esta serie y querer escuchar la canción es algo automático, al menos para los de las generaciones que se criaron viendo el tiro del águila y la catapulta infernal.

Así que me metí en Youtube, canturreando: "OH oh-oh oh oh oh-oh, chanchanchan OH oh-oh oh oh".



Buah, casi un millón de visitas. ¡Normal, es que es la caña! Botón derecho, abrir en pestaña nueva, ¡hop!



WTF?!

¿Qué coño tiene que ver la FIFA con Oliver y Benji? ¿Es que han patentado el concepto de fútbol acrobático de montaña[1]? ¿O simplemente poseen los derechos de "series japonesas molonas que prepararon a la juventud para la invasión del manga"? El vídeo lleva cuatro años felizmente subido, y de repente algún genio lo ve y dice "Uy, una pelota de dibujos animados, estos seguro que han robado metraje del mundial". Alucinante. Menos mal que internet, y en especial Youtube, es como la Hidra: borra el vídeo de un usuario y otros dos lo subirán.



Aunque pensándolo bien, creo que me quedo con la intro de "Entre fantasmas" y "Hospital Kingdom" por artísticas (porque en realidad las series son malas de cojones) y, por supuesto, con...



PD.- ¿Soy el único que durante su infancia siempre pensó que Oliver y Benji jugaban en un equipo japonés llamado Niu-tim, y hasta muchos años después no se dió cuenta de que eran el "Equipo Nuevo"? Vamos, confiesen, que si no me sentiré el doble de lerdo XD

[1] Todos recordamos el famoso monólogo de Dani Mateo y su: "¿Dónde está la portería?" "¡Allí, detrás de esa loma!". Mítico XD

lunes, 5 de julio de 2010

El gorrilla

El otro día mencionaba Pecosa a los pedigüeños y los gorrillas en su post sobre el metro de Barcelona, y me he acordado de una anécdota que me pasó hace ya algunos meses, y que entre pitos y flautas jamás conté aquí.

Como a todo el mundo, los gorrillas me cabrean un huevo. Eso de entrar en un aparcamiento, o en el típico solar de tierra que usa todo Dios para aparcar, y ver emerger de entre los coches estacionados a un humanoide cojeante con su Chandal de Yonki (TM) me enerva. Se planta delante del coche haciendo aspavientos y gritando con su voz cascada por el alcohol: “¡POR AQUÉEEEEEEEE! ¡POR AQUÉEEEEEE! ¡DALE P'ALLÁ Y PÉGALO AL FONDO!”, y me dan ganas de:

1)Tocar el acelerador y aumentar la renta per cápita, o
2)Meterme justo por el lado contrario al que me dice, por mis cojones.

Mi consejo legal, como persona que estuvo un año desayunando por la gorra en la facultad de Derecho, es que, de tener que elegir, se decanten por la segunda opción; no es tan satisfactoria pero tiene la ventaja de no constar en el Código Penal. Pueden encontrarse con cojos mantecas que se vienen detrás del coche chillando, pero no hay de que preocuparse, enseguida pierden el ritmo. Si te ves chistoso puedes hacerte el loco al bajar.

-¡¿Pero no me has escuchado lo que te gritaba?!
-Ah, perdona, es que estaba viendo una peli.

Y mientras su dopado cerebro procesa la frase tú ya te has ido de ahí sin pagar. Leí en el blog de Pecas que hay quien le da hasta dos euros, y lo que me dio a mí fue una arritmia. Lo más que he soltado en uno de esos casos, porque de normal suelo escaquearme sin pagar, son cincuenta céntimos, y porque era la moneda más pequeña que llevaba...

En mi caso, el único sitio con gorrillas donde me veo obligado a aparcar es un solar de La Laguna cuando voy a ir de bares. En las noches de fin de semana siempre suele haber un par de ellos, pero se conoce que el albergue de la Cruz Roja cierra pronto, porque cuando uno sale nunca están. Así que lo mejor es sonreír y recurrir al típico: “Luego te doy, cuando vuelva, que ahora no tengo suelto”. (Sí, lo sé, pero como nunca pago, tampoco veo necesidad de ser borde con ellos y arriesgarme a que le pase algo al coche). Esa frase me había librado siempre de soltar pasta, pero aquella noche el yonkarra debía de haber hecho poca caja, porque mientras iba a salir por uno de los lados del solar, se me iba acercando por la diagonal para cerrarme el paso.

Yonki.- ¡Chaaaaaacho! ¡Dame algo ahí pa' comprarme una pizza!

Debo reconocer que me dejó impactado. Una pizza, con dos cojones. Nada de un bocata y un botellín de agua, qué coño, este es un yonki con clase, de los que en Navidades te pide para comprar langostinos. Seguro que encima se la pedía con pollo y bacon, y yo había cenado un puto sándwich mixto. Al menos el colega era sincero.

Zorro.- No llevo suelto, tío, cuando vuelva te doy.

El nota llegó a mi altura y se puso a caminar conmigo, lo cual no le impidió seguir hablando como si estuviera a diez metros.

Yonki.- ¡Pero chaaaaacho, dame algo pa' cenar, que quiero comerme una pizza antes de que cierren!

El pooooobre, que le cierran la pizzería, qué cabrón soy a veces con los autónomos.

Zorro.- Que sólo tengo un billete, luego te doy.

Yonki.- No pasa nada, yo tengo cambio.

Cojonudo, me tocó el yonki listillo. Y además, ¿cómo que cambio? ¿Qué te doy, veinte euros y me devuelves diecinueve con cincuenta? ¿Y el recibo?

Yonki.- ¡Venga, flaco, que quiero comer caliente!

Zorro, parándose y llevando la mano en el bolsillo.- ¿Tienes cambio de cincuenta?

Yonki, metiendo mano a la riñonera.- ¡Sí, sí!

Zorro, echando a andar de nuevo.- Entonces tienes para una pizza.


"¡Qué güeno, primo, me la'h colao!"

Y no, no le pasó nada a mi coche XD Ya saben; ante los gorrillas, ¡imaginación! O la opción número 1), pero ojo que no haya testigos y saquen bien la roña de los bajos del coche luego.

sábado, 3 de julio de 2010

¡Han robado el Sáhara!


Ahora está en México. Aunque pensándolo bien, igual le han hecho un favor a los marroquíes, porque tanta arena es un coñazo. Personalmente me alegro; eso significa que se acabó la calima =)

(Conste que el mapa está sobre África porque lo puse yo, no saltó solo).

Y ahora fuera coñas, ¿han visto lo inmensamente grande que es?

Imagínense, yo vivo en uno de esas motas que se ven arriba a la izquierda. Qué penica que da, por Transilmonio, con lo bonito que es el verde... ¡No quiero que acabe todo así!