domingo, 30 de mayo de 2010

¿Sabes más que Belén Esteban?

No me gusta Belén Esteban. No puedo decir que la odie porque no me ha hecho nada, pero es una persona que me da asco cuando la veo y vergüenza ajena cuando la escucho. Como no suelo mirar la tele más que el ratito del almuerzo para ver las noticias me la suelo encontrar poco, si acaso en un algún zapping de domingo por la mañana o mencionada en el blog de alguien. El caso es que hace unos cuantos días vi en algún sitio este vídeo:



Queda claro (más) que no es sino otra friki de esas que campan por cualquier cadena de televisión, como lo eran Pozí o el Cuñao. La diferencia es que esta mujer padece un delirio de grandeza que le hace creer que está al mando, que cuando la gente se ríe lo hace con ella, y sólo porque se lo permite. Debe ser la droga.

El caso es que al principio me eché unas risas con el vídeo, para qué negarlo, pero luego me quedé pensando por qué se reía tanto la gente, si deben tener la misma idea de historia que ella. Me avergüenza un poco decir que yo mismo necesité darle vueltas un rato para recordar cuándo había comenzado la Edad Media (cuándo terminó es más fácil, ¿no?). Acerté con el suceso, aunque lo situé trescientos años más tarde en el tiempo. Quizá debería bajar mis libros de secundaria del altillo.

Y ustedes, ¿saben más que Belen Esteban? Nada de ponerlo en el buscador, a pensar un poco y luego comprobar la respuesta en los comentarios ;)

viernes, 28 de mayo de 2010

Cara de Mala

Hace más o menos un año un amigo mío me comunicó que había conocido a su medio mochuelo, una chica guapa, simpática, encantadora, que le hacía sentir tapires correteando por el estómago. Tanto y tan bien me habló de ella (todos sabemos cómo es estar enamorado), que el día que la conocí iba incluso con nervios. Habíamos quedado para estudiar y caminaba hacia la biblioteca pensando: “¿Oh, Dios mío, y si me enamoro perdidamente de ella y luego mi amigo la deja preñada, pero ella se fuga conmigo y acabamos todos en el Diario de Patricia pidiendo que nos dejen bailar?” El caso es que tras saludar a mi amigo este se hizo a un lado para que saludara a su novia (que no se levantó para presentarse), y lo que vi fue algo como esto:


Aquella chica poseía una auténtica y genuina Cara de Mala (TM). ¿Que qué es una Cara de Mala? Veamos... ¿Sabes cuando estás haciendo zapping, caes en una serie (bueno, una serie no, vamos a ser sinceros: una telenovela) y justo en ese momento aparece una señora mayor, arrugada y con una expresión en el rostro tal que te lleva a exclamar: “¡Oh, Dios mío! ¡Es ella la que ha envenenado a su marido y echado la culpa a la criada huérfana que en realidad es la hija legítima del Gobernador! Si al menos sonriera de vez en cuando en vez de observarlo todo con esa mirada gélida...”, pero entonces la vieja estira las comisuras de los labios formando una sonrisa maligna y tú saltas del sofá gritando: “¡¿Pero es que no veis que ELLA mató a Kennedy?!” Todo eso sin haber visto más de dos minutos de, eh... serie?

Pues eso es una Cara de Mala (TM), y aquella chica la tenía en grandes cantidades. Pero como uno intenta no juzgar a los demás por la portada como le gustaría que le juzgaran el libro y todo eso, me dije: “Seguro que cuando la conozca un poco me cae de miedo”.

Lamentablemente no me dirigió la palabra en toda la tarde. De hecho, no abrió la boca. Se limitó a estar allí sentada generando silencio hasta que entramos a estudiar. Tampoco nos acompañó la primera vez que salimos a estirar las piernas y tomar un descanso. La siguiente vez no dejó que él saliera conmigo. A partir de ese día empecé a contar; no había pasado un mes cuando mi amigo comenzó a contarme los problemas que tenía con ella, su horrible carácter, lo egoísta que era, lo mucho que lo presionaba y chantajeaba. No sabía qué hacer. Evidentemente, para mí la cosa estaba clara, pero tampoco se lo iba a decir, que ya uno tiene experiencia en dar consejos de ese tipo. En su lugar le dije que si no estaba seguro pensara las cosas bien, que evaluara pros y contras y que pensara en sí mismo.

Dos meses después ella se mudó al piso que él compartía con otras dos chicas universitarias. Ni qué decir tiene que la noticia me pilló totalmente por sorpresa, porque durante ese tiempo habían tenido más discusiones de las que soy capaz de recordar. Vamos, que la mitad del tiempo estaban calientes el uno con el otro, y no precisamente en el sentido erótico-festivo del término. Por lo visto la chica se había visto en la calle después de que sus padres la echaran sin motivo ni aviso previo. Simplemente llegó a casa y se encontró con las cosas en la puerta. Había acudido llorando a casa de mi amigo, y evidentemente él le había hecho un hueco en el cuarto, aunque no sabía cómo iban a lidiar sus compañeras con esa situación. A mí, personalmente, los padres tan desnaturalizados (que los hay, cuidado), me huelen a chamusquina. Y más, cuando al comentarle a mi amigo la posibilidad de que hiciera de mediador entre las partes, me confesó que no estaba muy seguro de lo que había pasado, porque Cara de Mala no le había contado gran cosa y... no le dejaba hablar con sus padres. Todo eso me lo contó mientras cargábamos sus trastos en mi coche. Lo sé, merezco la muerte, pero qué queréis, el tipo es mi amigo.

Supongo que ya sabéis qué viene a continuación: pongamos que habían transcurrido dos semanas cuando empezaron los problemas en el piso entre la novia de mi amigo y las chicas. Por lo visto, las chavalitas con las que mi amigo había convivido durante casi dos años sin ningún problema eran en realidad dos pécoras, hediondas, alcohólicas, alérgicas a la limpieza y unas putas que cada día se follaban a un tipo diferente. Naturalmente mi amigo de esto no se había enterado nunca porque todas estas cosas las hacían cuando él no estaba. Y sólo para molestarla a ella. De hecho, cada vez que mi amigo se iba a trabajar (trabaja los fines de semana en el sur de la isla para poder permitirse el piso y estudiar en la uni), las compañeras hacían piña contra su novia y se dedicaban a putearla, decirle cosas malas y ponerle motes.

La de cosas que puedes no saber de tus compañeros de piso.

El colmo del surrealismo llegó cuando mi amigo me contó que estaba buscando piso porque la situación con las chicas era insostenible y, atención, los padres de su novia la habían echado de casa con la condición de que mi amigo alquilara un piso para ellos dos solos.

Mister Eastwood does not approve bullshit. Neither do we.

Para colmo de males, este cisma en la convivencia se dio justo en el período de exámenes tras las navidades. Conviene aclarar que a Cara de Mala le queda una asignatura para terminar la carrera, mientras que mi amigo está, como yo, en el último año, con la diferencia de que él arrastra asignaturas de otros cursos. Aclarado esto, ni qué decir tiene que la chica no pudo esperar unas semanas para que mi amigo pudiera estudiar. Lo machacó y lo machacó hasta que consiguió que accediese a mudarse durante los exámenes. Tampoco se crean que la chica se movió para buscar piso, desechó los peores, y luego de la criba se llevo al novio para decidir. Por favor. Hizo que el chaval la acompañara mañana y tarde dando vueltas como un tonto, incrédula de que fuera tan sumamente egoísta como para cargarla a ella con todo el trabajo de buscar un piso. Como consecuencia de esto, de las siete asignaturas a las que se iba a presentar mi amigo, sólo hizo el examen de una. Y suspendió, obviamente.

Para entonces la chica ya se había soltado conmigo, y se permitía ciertas licencias delante de mí, como burlarse de su novio, faltarle al respeto llamándolo “subnormal” o “gilipollas”, o quejarse del poco dinero que le daba. Hasta aquel entonces mi amigo la había estado manteniendo con su sueldo de fines de semana, pero claro, por mucho que uno estire el dinero (cosa difícil cuando tienes una novia que no entiende por qué no le compras un portátil si tú tienes uno, o que te hace la vida imposible porque lleva un par de meses sin estrenar ropa), con un sueldo de ocho jornadas por mes no da. Así que la chica se buscó trabajo (sorprendentemente), y se mudaron. La verdad es que el piso estaba bastante bien para lo que pagaban, sobre todo por encontrarse en medio de la Avenida de la Trinidad (lo más céntrico de lo más céntrico en La Laguna), pero contra todo pronóstico, en vez de ser felices y comer perdices, a Cara de Mala la despidieron a los dos meses y medio. ¿La razón? Su jefa, que era un encanto de mujer al principio, se transformó de repente en una bruja y la despidió de un día para otro sin motivo.

Con el agua al cuello, la novia de amigo comenzó a buscar trabajo como loca, y mi amigo a faltar a clase porque debía acompañarla. Con una suerte que no se la creen ni ellos en los tiempos que corren, consiguió otro trabajo de camarera en un sitio de comidas de Santa Cruz. Para los que no son de aquí, entre La Laguna y Santa Cruz hay unos diez kilómetros de distancia, aunque ambas ciudades han crecido tanto que se han fusionado formando el Área Metropolitana. Gracias a eso se dan circunstancias tan graciosas como que a los que viven cuatro calles por debajo de mi casa les den becas de movilidad en la universidad, y yo me jodo porque vivo en La Laguna. En fin. El caso es que pese a estar bien conectados por transporte público, es un verdadero pateo estar yendo de un sitio a otro (hago aquí un inciso para recordar que los conceptos de “lejos” y “cerca” son muy distintos en la Península y en las islas). Pero como mal de muchos, consuelo de tontos, allí que va mi amigo a buscar en la guagua a su novia cuando esta tiene el turno de tarde o noche. Por si la violan, según ella. Permítanme recordarles una cosa:


Ahora viene lo bueno, y lo voy a hacer en forma de test para ver la atención que han estado prestando:

1.- Adivine quién quiere mudarse a Santa Cruz para estar más cerca de su trabajo y poder ir caminando en diez o veinte minutos.

2.- Adivine quién va a seguir yendo a buscar a su novia todas las noches, independientemente de donde estén viviendo.

3.- Adivine en qué período se halla ahora la universidad de La Laguna.

4.- Adivine a quién pertenecen las siguientes frases: “Tío, creo que esa chica no te hace demasiado bien. Quizá deberías plantearte otras opciones. Sé que a veces puede asustar verse solo, pero...”

5.- Adivine quién no le habla a quién.

6.- ¿Por qué aguanta la gente situaciones como esta? Argumente su respuesta.

¡Tiempo!

miércoles, 12 de mayo de 2010

Mi primer aniversario, de Fisher Price

El caso es que estaba dándole vueltas a un post especial para mañana jueves, uno un poco romántico donde nombrase alguna de las cosas que H@n y yo hemos hecho en este primer año de relación; recordaría cómo me ayudó a salir de una mala época que estaba pasando y desde entonces ha sido mi mayor apoyo (igual que me gusta pensar que yo lo soy para ella). Hablaría también de la paciencia que tiene conmigo y con mi mala leche, sin la cual no sería el canario encantador que soy, y cómo le gusta cuando me pongo tierno (que también ocurre). Cómo me ha hecho reír, me ha sacado de quicio, me ha animado e incluso sacado de algún apuro echándole morro o haciendo pucheros en una cola de seguridad del aeropuerto cuando iba a perder un avión. Lo mucho que insiste en que escriba y escriba, no sólo en el blog, sino historias de las que me gustan a mí, y lo mucho que se lo agradezco. Es una fecha especialmente importante porque es la primera vez que ambos somos capaces de aguantar tanto tiempo una relación con otro ser humano, sobre todo dadas las circunstancias. Un año puede que no le parezca mucho a ustedes, pero en la distancia se nota muchísimo. Así que iba a escribir algo sobre la atípica pareja que hacemos, empezando porque comenzamos a salir en un día trece. Y como me puse nostálgico y soy de los que guardan las conversaciones de MSN, comencé a mirarlas buscando aquel primer momento ñoño. Pero ni modo, la dichosa fracesita mágica no aparecía por ningún sitio. Al cabo de un rato me conecté al MSN.

elzorrocloco.- ey! estás conectada?
h@n.- eys! dime =)
e.- tía, tengo una mala notica XD
e.- bueno, mala... regular
h.- uy, miedo me das...
e.- estás sentada?
h.- claro =/
e.- ... estoy embarazado
h.- jajajajajaja
h.- gilipollas
e.- nah, ahora en serio
e.- resulta que nuestro aniversario fue hace dos días
e.- no mañana
e.- asi que... feliz aniversario! XD
h.- no se supone que es el 13?
h.- hoy no es 11?
e.- ...

O sea, que sí, que somos una pareja atípica de cojones: no sólo no sabemos cuándo es nuestro aniversario, sino que la mitad del binomio ni siquiera sabe en qué día vive (y me juego lo que quieran a que sabe qué mes es porque estamos en exámenes). Pero oye, ¿quién quiere una relación normal en estos días? Parafraseando a mi novia al hablar de estos doce meses: “Bueno, ha sido un año cuando menos diferente, ¿no?”. Y tracatrá XD