miércoles, 3 de marzo de 2010

Momentos Guillette

Normalmente suelo lucir una barba desaseada de dos o tres días, y no me afeito hasta que empieza a picarme la cara. Me encanta rascarme la barba mientras pienso en mis cosas, pero no la llevo por eso, ni porque me quede de vicio; el motivo es el mismo por el que me rapo la cabeza al 9 una vez al mes: pura pereza. Siempre me afeito después de la ducha para aprovechar el agua caliente, pero pocas son las veces que al verme reflejado en el espejo, ya seco y vestido, me dan ganas de sacarme de nuevo la camiseta para afeitarme (uno se tiene que afeitar descamisado y con hojilla manual, si no, no es afeitado ni es nada. La navaja de barbero también vale, pero a ver quién es el guapo que no se rebana el gaznate con eso).

Curiosamente, afeitarme me encanta. Como esos niños pequeños a los que hay que perseguir por toda la casa para meter en la bañera pero una vez dentro no paran de reír y chapotear, en cuanto comienza el ritual del afeitado mi mente conecta el piloto automático y se pone a vagar por esos mundos de Dios. Echar agua caliente, luego la espuma, y empezar por las patillas. Primero el lado derecho, luego izquierdo para continuar por el cuello, con cuidado al bajar hasta la nuez. El bigote va en último lugar. Al final, aclarar con agua fría, echar el after-shave (no pica, es un bulo) y mi toque personal: un poco de crema hidratante para evitar que quede reseco. Fresco como una rosa para irse a la cama.

Hoy, mientras pasaba la hojilla de un lado a otro de mi cara, ha acudido a mi mente la primera vez que me afeité. Acababa de cumplir trece años cuando mi padre decidió que era hora de quitarme esa pelusa negra y antiestética que me cubría el labio superior. En aquella época vivíamos en el sur, en una casa tan pequeña que prácticamente cabría en el salón de mi actual piso de noventa metros cuadrados. Mi cuarto era la sala de estar y la entrada a la vez, y desde el umbral abarcabas todo el piso de un vistazo. El baño no tenía ni bidet ni ventanas, tan sólo un extractor de humos que ni siquiera daba al exterior. Me encantaba aquel zulo.

Recuerdo que me puse delante del lavabo mientras mi padre se situaba tras de mí, fuera del baño (no cabíamos los dos a la vez), y me decía qué tenía que hacer. La hojilla siempre recta, de abajo a arriba, y no me cortaría. A mí me daba miedo, pensaba que si la cuchilla estaba lo suficientemente afilada para cortar el pelo, a la menor presión también me cortaría la carne y me dejaría un reguerillo de sangre sobre el labio. Jamás debía desplazar la maquinilla hacia los lados siguiendo la dirección de la cuchilla. Dicho y hecho.

-¿Por qué? -pregunté mientras hacía justo lo que acaba de decirme que no hiciera. Sentí un pinchazo y una fina línea roja apareció sobre la comisura izquierda de mis labios. No dolía, tan sólo picaba un poco. En aquel momento perdí todo el miedo que pudiera tener a cortarme el cuello por error al afeitarme. Luego me eché un fisquito de Nivea, porque mi padre no creía en las lociones de afeitado. Y listo. Menos de cinco minutos y ya era un poquito más hombre. Para los dieciséis ya tendría barba cerrada e intentarían no dejarme entrar en la sección juvenil de la biblioteca, pero esa es otra historia.

Creo que eso fue lo primero y lo único que me enseñó mi padre respecto a ser un hombre, cómo afeitarse. El resto lo tuve que aprender por mí mismo, o tomándolo a él como ejemplo a no seguir. Ya afeitado, me echo el agua fría en la cara mientras recuerdo que durante gran parte de mi adolescencia, casi hasta el comienzo de mi vida adulta, me asustaba la idea de convertirme en mi padre. Cuando me miraba al espejo veía su imagen, cuando hacía un chiste sabía que el mismo podría haber salido de su boca; desde mi forma de andar hasta mi oído para los idiomas, todo lo había heredado de él. Parecerte tanto a alguien es muy curioso, porque acabas pensando que su vida será la tuya, igual que sus limitaciones. Resulta reconfortante recordar ese miedo infantil y percatarse, no sólo de que nunca podrías ser como tu padre, sino que él, aun queriendo, jamás podría ser como tú. Luego el after-shave, la crema, y como una rosa para la cama.

20 comentarios:

El Zorrocloco dijo...

Por cierto, por si alguno lo piensa: mi padre no era un maltratador ni nada por estilo. Entra más bien dentro de la categoría de "pobres diablos".

Entrada introspectiva (que no depresiva, al contrario), patrocinada por maquinillas desechables Guillette =P

Anne dijo...

Buena entrada, sí señor :)

Sólo he visto a mi padre afeitarse y es algo que siempre me ha hecho gracia. Tiene que ser todo un arte hacerlo bien sin cortarse XD

Por cierto, me lo acabas de recordar: mi hermano ha empezado a afeitarse. No sólo eso, ya es casi más alto que yo XDDD

Misaoshi dijo...

Una anécdota que nos recuerda esas pequeñas cosas que acabas acordándote y agradeciendo al cabo de los años...

Sólo por eso fue un buen padre. Te cortaste por no hacerle caso! (yo me habría desmayado... una de mis primeras veces afeitándome las piernas, me llevé una berruguita y tardé horas en recobrar el sentido, luego comencé con las cremas y así sucesivamente).

Saludines >.<

Kurai dijo...

Qué bonito =)

Lauri dijo...

Te afeitas para ir a dormir?
Muy bonita la entrada, muy "tienna"
Q seria de la todos nosotros sin ese gran invento, la cuchilla...

peibol dijo...

Está bien que tengas entradas introspectivas para variar, así al menos los momentos ñoños de los demás no desconciertan tanto. A mí nadie me enseñó a afeitarme; aprendí de forma totalmente autodidacta. Recuerdo tener esa horrible pelusilla sobre el labio y decir en alto que ya era hora de que me empezara a afeitar, en plan indirecta por si se daba por aludido. No sólo no le vino la iniciativa de enseñarme, sino que tanto él como mi madre me decían que no hacía falta, que era un coñazo, y que cuanto más tarde empezara mejor. Ni corto ni perezoso cogí una hojilla y decidí hacerlo por mí mismo. ¡Y no me corté! :D

La sensación tras acabar fue maravillosa... ¡Volvía a parecer un ser humano!

Personalmente me encantaría tener una barba de un par de días, pero sé que es imposible y tengo que conformarme con una triste perilla no muy poblada. Todo el pelo que me cayó en las piernas y la barriga desde muy temprano, que me hicieron ganarme la admiración de mis lampiños compañeros de clase, es el que me falta en la cara. Sniff!

Pétalo dijo...

La verdad es que ese momento en que los niños tienen pelusilla en el bigote da un poquito de penita y de risita a la vez. Ains, la naturaleza que cruel es.
Muy bonita la entrada. A mi todo lo que tenga que ver con el pelo en la cara me fascina, me encantan las barbas de tres dias y las barbas cerradas, y me encanta ver a los hombres afeitarse.

Pecosa dijo...

Me encanta ver a un hombre afeitarse. De pequeña siempre me iba al baño a ver a mi padre afeitarse. Y ahora hago lo mismo con Ratman (que hace como tú, hasta que no le pica, nada). Me parece de lo más relajante, es bonito ver a un hombre hacer algo tan delicado y preciso. Y el ruido, rasss, rasss... Me adormece tan sólo pensarlo.

Cattz dijo...

Es cierto, ver cómo se afeita un hombre tiene algo realmente fascinante... Aunque a mí me flipan las barbas de 3 días (sexi!!) las prefiero más tupidas si además de ver se puede tocar.

JuanRa Diablo dijo...

Muy peculiar y sentida esta entrada, Zorrocloco. El último párrafo me ha encantado.

Además qué curiosa coincidencia que ambos hayamos escrito el mismo día en nuestras entradas de un afeitado!! ¿Será alguna conexión diabólica?

Yo me inicié en ese mundo sin retorno a los 14 y hoy por hoy aún echo broncas a mi familia cuando veo fotos de aquella época con la ridícula sombra en el mostacho. Les digo: ¿Y me dejábais andar así por la vida sin decirme nada? ¡Pero si estoy pa' que me maten! xD

Un saludo!

H@n dijo...

Me ha encantado esta entrada Zorro, es preciosa =)
No solo porque me recuerdas lo mel que te queda la barbita de 3 días, si no por cómo dices lo que dices, y por esa reflexión que haces y de la que soy totalmente partidaria.
A mi me parece un zen-post, nada depre ni nada, mola =3
Un besazo, polvorón!

H@n dijo...

Me ha encantado esta entrada Zorro, es preciosa =)
No solo porque me recuerdas lo mel que te queda la barbita de 3 días, si no por cómo dices lo que dices, y por esa reflexión que haces y de la que soy totalmente partidaria.
A mi me parece un zen-post, nada depre ni nada, mola =3
Un besazo, polvorón!

Loco dijo...

Leyendo tu entrada, no recuerdo la primera vez que me afeite. Y es eso tipo de cosas que uno debería recordar.

Lillu dijo...

A mí me gustan los hombres con barba de cuatro días... y con perilla también. Lo de afeitarse todos los días yo creo que tiene que ser un suplicio (mi padre lleva haciéndolo toda la vida salvo cuando está enfermo!) porque yo pienso en tener que depilarme todos los días y me da un agobio que ni te cuento XDD

Lo de tu padre son cosas de los genes, que no podemos controlar los que nos tocan, pero sí podemos controlar gran parte de lo que hacemos con ellos :)

saluditos

El Zorrocloco dijo...

Anne, gracias^^

¿Tu hermano ya se afeita? Madre, dentro de poco empezará a salir con chicas y tendrás la casa llena de guarrillas que lo querrán por su barbita de tres días XDD

A mí no me viste nunca afeitarme, ¿no? Anda, tiraaaa.. XDD

Misa, yo depende de dónde me haga sangre. Ya me pueden clavar un hacha en el brazo que no pasa nada, pero como me corte en un dedo pelando papas... Blanco y p'al suelo XD

Kurai, gracias! =)

Lauri, sí, soy así de raro XD Te explico: como tengo la piel muy sensible, y además solía cortarme, odiaba atarme el casco de la moto (cuando iba en moto) y que me rozara. Además, resulta antiestético ir por ahí con los puntitos de sangre en el cuello. Ahora me afeito antes de dormir y por la mañana estoy impecable XD

Gracias! Y sí, que vivan las herramientas afiladas, uno de los grandes inventos de la humanidad junto con la rueda XD

Peibol, es la maldición de ser gracioso, que luego te quieres poner serio y ya todos piensan que se te ha muerto el canario (turum pish!).

Pero ahora en serio, ¿tú te afeitas? XDDDD Y casi no tienes pelo en la barriga, no seas mentiroso.

Pétalo, es horrible. Me veo en fotos del colegio y no sé ni lo que parezco =/ Y en las anteriores a esa salía gordo como un tonel y con un peinado asqueroso (mi madre tenía una foto tamaño póster como la que te acabo de describir colgada en el salón de casa. Misteriosamente desapareció con la última mudanza...). Imagínate con qué ánimo fuí a sacarme la foto de la orla XD

Pecosa, ¿a que mola? Tiene un no sé qué que qué sé yo que lo hace hipnótico y mel. Y muy masculino [inserte aquí levantamiento de cejas a lo Milhouse]

Cattz, te digo lo mismo que a la pecas^^ A mí las muy tupidas en plan leñador no me acaban de convencer... ¿Mentiroso ya se puede dejar barbita? =D

JuanRa Diablo, muchas gracias, diablo^^ No tenía ni idea de que habías publicado sobre afeitados, ahora corro a leerte, que me encantan las serendipias =)

Nuestros familiares eran crueles. Seguro que encima se ensañaron enseñando esas fotos a diabloseñora cuando aún era diablonovia XDD

H@n, gracias, wapetona =) Me dejaré barba de tres días para cuando vengas, y así podrás ver como me afeito luego XD

Loco, ohhhhhh! Pues es una pena! Seguro que si miras algún álbum viejo te vendrá a la mente =)

Lillu, afeitarse todos los días es el diablo XD No sólo es un coñazo en el que pierdes tiempo, sino que hasta que se te acostumbra la piel vas todo irritado por la vida >__<

Totalmente de acuerdo en lo otro. Gracias =)

Aniña dijo...

jajaja mi abuelo era barbero el me enseño a afeitar a navaja... es complicado pero se puede afeitar sin cortar xD
besitos

peibol dijo...

Jajajajaja ¡Qué poco respeto joder! XD Sí, me afeito, y sí, tengo la barriga peluda, quizás no tanto como tú, que para eso eres un zorro XD, pero sí más que la mayoría de los tíos, que son todos lisitos en esa zona.

¿Qué nos pondrían a nosotros para desayunar Zorro?

El Zorrocloco dijo...

Aniña, a mí me hacían la nuca a navaja en mi antigua peluquería, pero nunca llegué a acostumbrarme XD Algún día me gustaría aprender, ya ves tú^^

Peibol, me lo has puesto a huevo, tío!

http://www.youtube.com/watch?v=lich59xsjik

Do you feel it..? XDDDDD

Música dijo...

recuerdas el anuncio de la coca cola: "la que renegaba de la madre y acabó pareciéndose a ella!"...es la historia de mi vida.
Precioso post, lo he disfrutado doblemente ya que estoy muy de agua, entre ver la peli el Lector antes de irme a EStambul y una vez allí disfrutar de un baño turco y ahora tú con esta entrada...todo es agua, me gusta la idea, es limpio y huele así como en el post de Pecosa...cuanta hermosa coincidencia

David Ramos aka "Darwin" dijo...

Chacho , chacho , chacho!!, me ha encantado la entrada. Me ha entrado la nostalgia y , joer, esa historia me suena tanto.....

Bueno, a ver si nos vemos un dia , que estas mas desaparecido que Cattz, y nos tomamos algo...coño!! invito yo , a ver si asi nos vemos!!

Un abrazo tio!!!

D.