domingo, 19 de diciembre de 2010

Piques

Sé que es una tontería, pero me ha hecho un montón de gracia XD

Lo que va a echar La Sexta esta tarde:



Lo que va a echar Telecinco:


Aaaaaaaains, chiquillaje...

Por otro lado, Antena 3, a su puta bola como siempre, echa el típico thriller-chungo-de-sobremesa en lo que nada es lo que parece, interpretado por un plantel de actores caracartón con menos registros que un Teleñeco. Empiezo a pensar que ya dan por perdida la tarde de los domingos pero les parece que poner la carta de ajuste es demasiado retro. Y que no pueden meterle veinte minutos de anuncios cada media hora, claro.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Diplomado

Antes que nada me gustaría haceros un breve resumen de mi paso por la universidad, resumido año por año en una cuantas viñetas. Ahí va:


Parece que fue hace siglos cuando llegué a RRLL después de dejar Filología Inglesa sin saber muy bien dónde me estaba metiendo, y resulta que fue en 2007. Recuerdo la liberación de salir de una carrera que no me gustaba, pero también la frustración por no poder sacarla adelante; y los nervios positivos de empezar en algo nuevo, pero también el miedo de que me pasara lo mismo otra vez. En mi caso a la segunda fue la vencida.

No sé si por presión familiar o porque simplemente todo el mundo lo daba por sentado porque era uno de los empollones de la clase, nunca me planteé una forma de vida que no implicase el paso por la universidad (recuerdo que cuando de pequeño me preguntaban qué quería ser de mayor, en vez de futbolista o policía decía siempre que abogado. Así de repelente era). Iba a ser el primero de mi familia en ir, además. Hoy tengo la sensación de haber cumplido, no sólo conmigo mismo, sino con las expectativas de la gente que me crió, y eso es algo grande. Tendríais que ver los lagrimones de mi abuelo, que jamás estudió porque con doce años ya estaba cuidando cabras. Lo voy a dejar aquí porque me voy a poner tierno.

Quizá lo más curioso de la educación universitaria sea que la mayoría de cosas las aprendes fuera de clase (aunque teniendo en cuenta la universidad en la que estudio estudiaba, se puede aprender más en cualquier otro lado). Tengo la impresión de haber conocido más gente, viajado y vivido más en estos tres años que en los 21 que los precedieron, hasta el punto de que me cuesta un poco reconocer a la persona que era antes, y me sorprendo de sus juicios y las decisiones que tomó. Estoy seguro de que mi yo de 21 tacos hubiera flipado de haber echado un vistazo a lo que le deparaba el futuro. Y aún más seguro de que mi yo de 27 leerá este post y se echará unas buenas risas pensando: “Criatura...”

Y si estudiar una carrera es difícil, he de decir que al menos tiene una gran ventaja: mientras la estás cursando tienes un objetivo claro y definido, y te mueves hacia él en línea recta (o en zigzag o haciendo eses, dependiendo de lo que estudies y lo que salgas de fiesta). Lo realmente difícil viene cuando terminas, te dan el comprobante del diploma y te enseñan la puerta de salida, y te ves en el mundo real haciéndote la pregunta del millón: ¿Y ahora? Pero bueno, sea cual sea la respuesta ya la pensaremos mañana. Hoy toca relajarse y disfrutar de las vistas, porque (fuck yeah!) ¡ya he terminado la carrera!

martes, 7 de diciembre de 2010

Roma

He llegado hace un par de horas de Barcelona, cansado, hambriento y con dolor de cabeza porque ando medio griposo. Una buena comida (de comer, animales) y dos horitas de sueño y ya estoy despejado y listo para caminar toda la tarde si hace falta. Es una habilidad que he ganado en este viaje; antes, sin ocho horas de sueño y las tres comida reglamentarias parecía Ron Weasley cargando con un Horrocrux.

Se me va a hacer un poco difícil transmitiros lo bien que lo he pasado durante el viaje. Los siete días (cinco en Roma y uno y medio en Barcelona, el medio que queda creo que lo perdí esperando vuelos o sobando en alguna parte) se han pasado en un abrir y cerrar de ojos. Roma es una ciudad enorme donde no se acaban las cosas que ver. Si vas tan pocos días como nosotros tienes que elegir cuidadosamente, y aún así te perderás un montón de cosas increíbles. Creo que la mejor manera de describirlo sería diciendo que he tenido la impresión de estar en una clase Historia del Arte en 3D durante todo el tiempo que estuvimos allí. Nos quedábamos cerca del Vaticano, y nada más salir del piso de La Griega (la fantastiquérrima amiga de H@n que nos acogió) veía la cúpula que me había caído en el examen de PAU (y que por cierto, suspendí por confundirla con otra cúpula famosa cuyo nombre no recuerdo ahora. Si en clase de Historia del Arte nos hubieran llevado alguna vez a Roma, otro gallo nos hubiera cantado en el examen de acceso a la universidad =P); nos acercábamos hasta la plaza de San Pablo y la veía de dos maneras: desde mi punto de vista a pie de calle, y desde lo alto de la basílica, en una panorámica que me trae recuerdos de diapositivas en una clase en penumbra, modorra, y el olor a humanidad de treinta adolescentes. Y así una y otra vez a cada paso que dábamos.

No voy a dar un informe exhaustivo de qué hicimos cada día, porque en el fondo es un coñazo y tampoco os voy a desvelar nada nuevo, vimos lo típico: Vaticano, Coliseo y Foro y las plazas y fuentes principales. Eso sí, he de confesar que las cosas que más me emocionaron probablemente fueron las menos conocidas, precisamente por lo inesperado de su belleza. En el otro extremo, algunos grandes reclamos como la Capilla Sixtina nos dejaron un poco indiferentes. La pintura es impresionante, pero todos los techos del Vaticano son impresionantes; la única diferencia es que esa sala estaba fría, mal iluminada, llena de turistas hablando a gritos y de guardias de seguridad mandando a callar y tratando de impedir que la gente sacara fotos con malos modos. La definición de anticlímax. Aunque también influye que el recorrido está diseñado para que sea casi lo último que ves, y el cansancio también juega un papel importante. Sin embargo, nada de lo que acabo de decir se aplica a la Fontana di Trevi. Creo que por mucho que la hayas visto en fotos, ver cómo esa enorme estructura parece emerger desde la fachada del edificio nunca dejará de asombrarte. Pero cuidado, que pese a la decepción de la Capilla quedamos alucinados con el Museo Vaticano, probablemente la mayor concentración de obras de arte por metro cuadrado del mundo. Eso sí, ¡huid de los tours guiados como de la peste! A nosotros intentaron clavarnos 48 euros a cada uno (precio de amigo por ser estudiantes, e iba a la ruina al dejárnoslo tan barato) aduciendo que la entrada sólo nos costaría 28, y lo que nos costó fueron ocho pavos a cada uno con el carnet de la universidad. Más cara que espalda, los colegas. Además a poco que entendáis inglés podréis arrimaros como quien no quiere la cosa a cualquier grupo que pase por una obra que os interese y el resultado será el mismo, sin el agobio de ir en pelotón y sin que nadie te marque el ritmo al que disfrutas de la experiencia.

Como digo, al visitar la ciudad uno puede tener la sensación de que ha viajado hacia atrás en el tiempo y, lo que es su gran atractivo turístico, en algunos aspectos también es un gran inconveniente. La mayoría de calles están adoquinadas o llenas de bollos (o ambas cosas) y es bastante jodido caminar, no quiero imaginarme lo que debe ser conducir o desplazarse por ellas en silla de ruedas o sin ver por dónde vas... Aunque os puedo decir que las guaguas que cogíamos parecían ir a desarmarse en cualquier momento. Otra cosa que me sorprendió mucho fue la iluminación de las calles, donde por cierto, oscurece en torno a las cuatro y media de la tarde. Más que para alumbrar parecen diseñadas para dar ambiente (lo apodamos “alumbrado romántico”), porque son realmente tenues y dan a la ciudad un aspecto la mar de curioso, aunque un poco inseguro, también. Y hablando de inseguridad (y con esto termino el apartado, que parece que sólo digo cosas malas de la ciudad XD), sé que es un cliché, pero... hay que ver cómo conducen, la virgen. Os diré simplemente que en los semáforos, la luz roja es el DOBLE de grande que la verde y ámbar. No lo había visto en ninguna otro sitio y creo que es suficientemente descriptivo. Eso sí, como peatones hay que echarle muchísimo morro al asunto, porque si no se te hace de noche (recordemos que anochece a las cuatro) sin que hayas podido llegar a la acera de al lado.

En el lado oeste del río hay un barrio llamado Trastevere (porque está detrás del Tíber. De verdad), que supongo que viene a ser lo que el Borne a Barcelona. Tiene un ambiente más juvenil y bohemio, y está lleno de tienditas de arte, librerías especializadas y ropa de segunda mano. Entramos en alguna de estas últimas para curiosear y nos quedamos helados. ¡Abrigos de segunda mano a 150 lerus! Y eso en Roma, no quiero pensar lo que debe ser comprar ropa en Milán. Por contra, los domingos montan un mercadillo inmenso lleno de quincalla y ropa, donde puedes encontrar auténticas gangas, como abrigos de piel por cinco o diez euros. Un poco ajados y con pinta de haber visto tiempos mejores, es verdad, pero piel al fin y al cabo. H@n se pilló una chupa de cuero tó molona por menos de lo que cuesta una entrada de cine hoy día.

Y hablando de cosas baratas, si os animáis a ir al mercadillo (o si simplemente estáis dando una vuelta por el barrio y se os abre el apetito), mi consejo es que paréis a repostar en Carlo Menta, un restaurante bastante apañado en cuanto a calidad y absolutamente tirado de precio. Roma tiene fama de cara (y barata no es), así que no veas la alegría que se llevó nuestra cartera al ver que la pizza más barata, la Margarita de toda la vida, valía 3 euros, y la más cara unos 5, y que el resto de platos de pasta y carne se mantenían en líneas generales en ese último precio. Por esa cantidad tampoco se puede esperar una pizza que rebose ingredientes por todos los lados, pero la verdad es que las dos veces que comí allí quedé saciado. La única pega que le hallo es el servicio, pero la verdad es que, aunque de todo hay, en la mayoría de establecimientos vimos una desgana que raya los malos modos. Pero no quiero contribuir al cliché de los italianos maleducados, porque la verdad es que fuera de eso la gente era muy maja, y no tenían ningún problema en pararse a darte indicaciones, por ejemplo. En cualquier caso, cualquier problema que pudiéramos haber tenido con los camareros se solucionó cuando nos trajeron los postres. Qué. Maravilla. Recordad mis palabras: Tiramisú y Ricotta con frutas del bosque. No os arrepentiréis.

La maña que tienen con los postres se extiende también a los helados (y también a los gofres, aunque me temo que estos últimos no pude probarlos), y pese a estar en torno a los trece grados la mayoría del tiempo, no nos resistimos a probar un par de sabores de la buena pinta que tenían. Por entre 1'50 y 2'50 tienes a tu disposición tres o cuatro sabores de tu elección con nata por encima. Luego acabarás como yo, con la garganta hecha una mierda, pero sarna con gusto no pica ;) Y ya que estamos hablando de dinero, un último truco para presupuestos ajustados: pagar la guagua es opcional. Nos lo había comentado La Griega antes de ir, y al llegar pudimos comprobar in situ que los italianos nunca pagan el trayecto en bus. Ciertamente hay máquinas en el interior para validar el billete o pagar la carrera con monedas, pero se limitan a ignorarlas, que es exactamente lo mismo que hace el conductor con la gente que no paga. Lo único que tienes que hacer es estar atento para bajar si sube un revisor, pero en los cinco días que estuvimos allí cogimos al menos un par de guaguas al día y no tuvimos el más mínimo problema.

Mi último consejo, fuera de visitar todo los “must” que vienen en las guías, es que dedicarais al menos un día a callejear sin rumbo por alguna zona del centro que no hayáis visitado. Las mejores tiendas y una de las iglesias más impresionantes que vimos las descubrimos así, y no aparecían en ninguna guía ni reseña sobre la ciudad. Y si vuestro paseo os lleva más allá de la Piazza del Popolo, hasta el parque de Villa Borghese, mejor que mejor. Podréis disfrutar primero de un panorámica de toda la ciudad, con la cúpula del Vaticano sobresaliendo al fondo, y luego de una zona verde que es una maravilla, llena de bustos, esculturas y fuentes, y un par de lagos donde merece la pena pararse a disfrutar de la vista y sacarse alguna foto. Y ya que estáis, daos un garbeo por el museo del parque. La entrada es un poco cara (alrededor de diez euros, si no recuerdo mal), pero el edificio en sí ya vale la pena, y además cuentan con una exposición de cuadros de Caravaggio y algunas obras de Bernini, entre la que están el David y Apolo y Dafne =)

Pues creo que eso es todo en lo que concierne a Roma. Veréis que en cuanto le dé a publicar se me ocurrirán más cosas, pero así es la vida. Aunque en realidad el viaje no acabó ahí, porque tras pegarnos el madrugón y coger el avión, nos esperaban más amigos de H@n para ofrecernos alojamiento en Barcelona (esta chica es una red de Couchsurfing en sí misma, es flipante), unos chicos la mar de majos con los que salimos de fiesta al famoso Gato Negro (que me parece que Misa y sobre todo Kurai conocen bastante bien XD). Si estáis por Barcelona, preguntad por el sitio, tiene un ambiente muy bueno y las mezclas que hacen son la caña. Para redondear el día se nos unió Pecosa para dar una vuelta y cenar, así que encima tuvimos mini-quedada blogger. Nos reímos lo que quisimos, y Pecas como siempre fue un encanto. ¡Y hasta nos regaló unas camisetas personalizadas tó molonas! Cuando tengamos las fotos las subiremos para que veáis lo guapas que están. ¡Muchas gracias por todo, salá!^^

Y básicamente así he pasado la última semana (no me odiéis, que llevaba dos meses en casa estudiando). Ahora tengo que ponerme a mirar qué ha sido de vuestra vida en estos días, espero que nadie que tuviera que viajar se viera en tierra por el tema de los controladores. Afortunadamente a nosotros todo ese tema nos pilló en Roma, aunque los problemas que hemos tenido para ir de un sitio a otro (retrasos de aviones, pérdidas de guaguas e incluso trenes...) ya han sido bastante grandes sin necesidad de ayuda de ningún colectivo [1]. Como muestra, la carrera que me tuve que pegar por la T1 de El Prat para coger el avión de vuelta a Tenerife después de llegar en taxi con ocho minutos de margen porque de los dos trenes que podía coger para venir, el primero se adelantó y salió según entraba yo por la puerta de la estación, y el segundo se retrasó tanto que ya no llegaba ni de coña. 25 pavazos y una mezcla de sprints y trote cochinero desde la puerta B1 hasta las B65 (que también manda cojones) que me dejaron claro que este año nuevo voy a tener que ponerme en forma sí o sí. Llegué con la lengua fuera y las puertas ya cerradas, sólo el retraso que llevaban todos los vuelos durante la mañana (y la flor que llevo en el culo) me salvó de quedarme en tierra. Pero no se lo digáis a H@n, que siempre me pelea por dejar poco margen para coger los vuelos, y yo siempre me río de ella porque quiere estar en el aeropuerto cinco horas antes de que salga el avión =P

[1] Con todo este tema de la huelga se han dicho muchas burradas sobre los controladores, pero a ellos no se les ha escuchado. Conste que soy el primero que condena una huelga tan brutal (e ilegal desde el punto de vista del Derecho Sindical) y que dice que se les ha ido la pinza cosa mala, pero este enlace que pillé por Facebook a través de Anne ha hecho que me lo piense dos veces antes de desear las burradas que se han escuchado a más de uno...

P.D.- Mi cámara de fotos ha muerto, así que tendréis que esperar para ver los famosos portales de Roma XD Y si os mantenéis al tanto del blog de JuanRa, puede que en unos días veáis una nueva entrega de un juego que se está extendiendo por todo el mundo, bwa-ha-ha-ha! =)

martes, 30 de noviembre de 2010

¡Conseguido!

Anda que menudo par de días llevo... Después de enterarme de que el lunes no había clase mandé un email a los dos profesores que me dan la asignatura, explicándoles mi situación y pidiéndoles que se apiadaran de mí. Nadie sabía qué pasaba con los exámenes, a qué día los movían, si sería antes o después del puente... Yo tenía bastante claro que sería a algún día de esta semana, porque eso de darnos una semana extra de estudio va contra todo principio universitario. Como me imaginaba, ninguno de los dos profesores se dignó a responder ni para darme largas, peeeeero como no todo en esta vida es mala suerte, el examen se pospuso sólo un día, a hoy a las diez, concretamente. Pura suerte, porque dado que mi avión salía a la una y media, era el único hueco en que podía examinarme. Así que si la entrada se publica correctamente, mientras leéis estas líneas estaré volando hacia Barcelona, donde cogeré el enlace para Roma al día siguiente. Eso, o he perdido el avión y tampoco he tenido tiempo de llegar y quitar la entrada antes de que se publique, claro, pero vamos a imaginar que es la primera XD

Y preguntaréis: "Pero hombre, si el domingo te dijeron ya que el examen era el martes y te daba tiempo, ¿a qué vino tanto estrés depués?". Pues a que esta vez sí que hubo temporal, o al menos lo que se entiende aquí por temporal. En el Área Metropolitana no se notó demasiado, pero para el norte llegó a caerse una grúa en una obra y demás. A mediodía me llegaba el mensaje: "Uy, parece que sí que hay viento, igual mañana también cerramos. Manténganse a la espera". Y a la espera que estuve, comiéndome las uñas hasta que ya casi de noche se confirmó que el día sería lectivo. Por eso tampoco os había dicho nada antes. Ahora estoy nervioso, pero por el examen XD Odio los exámenes orales >__<

Muchas gracias a todos por los ánimos y las palabrotas, la verdad es que me ha venido genial para no frustrarme del todo. Prometo traeros unas portales de Roma, y ya si apruebo... Va, si apruebo nos vamos de cañas. ¡Prometido! ;)

¡Un abrazo muy fuerte a todos! =)

P.D.- Quiero agradecer al de allá arriba que dejara de soplar un rato para que al menos pudiera suspender por mí mismo. Sé que sólo me acuerdo de ti cuando tengo problemas, pero... ¡Te debo una, Superman!^^ (Lo sé, lo sé, pero no estaba con doblaje castellano...)

domingo, 28 de noviembre de 2010

30 de octubre.

H@n.- Oye, ¿te acuerdas de mi amiga La Griega, que está de Erasmus en Italia?

El Zorrocloco.- Yeah, ¿qué tal le va?

H@n.- Guay, está compartiendo piso con otras cuatro chicas, me ha dicho que cuándo vamos a verla. ¿Te apuntas?

El Zorrocloco.- ¿Roma con alojamiento gratis? ¡La duda ofende!

H@n.- ¡Mel! ¿Cuándo tienes EL examen? [Mi último examen de la carrera. Si apruebo, claro].

El Zorrocloco.- Deja ver.

Firefox >> ULL >> Calendario de exámenes >> Derecho de SS, 29 de noviembre. 10 AM.

El Zorrocloco.- Pues el 29 de noviembre. Y además, ya lo han cambiado tres veces de fecha, así que no creo que lo cambien más. 3 cambios es el número estándar.

H@n.- Ah, pues genial, porque hay un ofertón increíble si salimos el 30. ¿Lo pillamos?

El Zorrocloco.- Hombre, es un poco justo, pero... Venga, dale. Estaré atento por si cambian el examen, pero lo dudo mucho. Muy mala suerte hay que tener.

5 de noviembre.

Buah, estoy hasta los cojones de hacer resúmenes. Hablando de eso, déjame mirar...

Firefox >> ULL >> Calendario de exámenes >> Derecho de SS, 29 de noviembre. 10 AM.

Bien.

12 de noviembre.

Uhm, todavía quedan diez minutos para que empiece la clase... Ah, mira, ahí está el corcho de RRLL, ya que estoy... Blablabla, tercero, blablabla turno de tarde... 29 de noviembre, correcto.

20 de noviembre.

¡Me cago en la Seguridad Social, y en las IPs, ITs, jubilación y su puta madre! ¿A qué hora tengo el examen el 29, por la mañana o por la tarde? Verás tú que es por la mañana y no tengo la mañana para repasar...

Firefox >> ULL >> Calendario de exámenes >> Derecho de SS, 29 de noviembre. 10 AM.

Fuck off!

28 de noviembre.

Bueno, pues ya está. Alea jacta est y todo eso, mejor que esto ya no me lo voy a saber. Mañana es el gran día y pasado ¡Roma! Ains... Je, voy a mirar una vez más el calendario, pa' las risas...


(Click para agrandar)


miércoles, 24 de noviembre de 2010

Mamá

Estaba anoche a punto de apagar el ordenador porque me caía de sueño. Ya había cerrado el Spotify y las conversaciones del MSN, sólo quedaba Firefox abierto. Había estado stumbleando gran parte de la noche, y como todos sabemos lo viciante que es, no me resistí a clicar una vez más. ¿Dónde me llevaría? ¿Una tira cómica, imágenes WTF...? Me llevó aquí. Ponersus los cascos para verlo.



Más efectivo que un café, oyes, sobre todo si andas sólo en casa; ya no tenía sueño ninguno. Menos mal que no soy de acojonarme. Y que mis mantas son un búnker a prueba de monstruos, también. Puto susto la vieja...

sábado, 20 de noviembre de 2010

La abuela maorí

¿Se acuerdan de aquel anuncio que encontré sobre el Solar Yoga? Ya saben, el curso sobre cómo alimentarse del sol que impartía un anciano que afirmaba no haber comido nada en los últimos quince años, saciando el apetito mediante la contemplación del Lorenzo a ojo desnudo (eso sí, en el amanecer y en la puesta de sol, no se crean que era tan bruto el hombre como para almorzar a las tres de la tarde un día de agosto). El curso era tan completo que incluso te enseñaban a coger energía de la luna, algo ideal para aquellos que, como yo, trasnochamos bastante y gustamos de un buen tentempié de medianoche. Pues lo crean o no, han vuelto. De lo cual deduzco que ganaron dinero con el solar Yoga. Cosa que no volveré a repetir porque estoy seguro que Dios acaba de matar un gatito por ello. La nueva sabiduría exótica que te proporcionará la felicidad eterna de este mes viene de un lugar aún lejano que la India: Nueva Zelanda. Aquí os transcribo el anuncio:

Taller “Abuela Maorí Erena Rangi”.

Abuela Erena Rangi te da instrucción para que saques tus dones:

-Observando la luz del mar para ver el futuro [Si también acudiste al curso de Solar Yoga, tus días de playa nunca habrán sido tan completos].

-Cantando el sonido de tu corazón para llamar al poder.


-Cantando por la fuerza de la luz y la fuerza de la vida.


-Sacando el guerrero interior para sanarte y sanar
[Se ve que, contrariamente a la creencia popular, el cometido de los guerreros a los largo de la historia ha sido “sanar” a otra gente. Suena un poco como la Pax Romana, ¿no?].


-Rezando para la eternidad para identificar tu ser ilimitado
[¿Qué?].


-Rezos de amor para amarte y sanar [Eh, yo conozco un rezo de esos para chicas: “En la mesilla de noche / y en funda de terciopelo / guardo mi varita mágica / con alma de voltio y medio / Si vibra, vibro con ella / la detengo cuando quiero / Nunca he tenido un amante / tan servicial y discreto.” ¿Vale como rezo sanador si lo repites mientras te amas?].

-Ordenar tus ideas para prepararte para tu nuevo tiempo... [Lavados de cerebro – Aquí – Lavados de cerebro]

Precio: 290€
[Tirado de precio por algo que te permite ver el futuro en un vaso de agua. Todos hemos visto Regreso al Futuro II, apuestas deportivas a montar un imperio].

Hostal rural XXX – Tenerife.

Incluido taller + estancia de 3 noches en habitación triple + 3 desayunos + 3 almuerzos + infusiones, cafés, tés y pastas de los 4, 5, y 6 + 1 temazcal. El hotel estará ocupada para el taller. Tranquilidad e intimidad garantizada [Vamos, que no habrá nadie que se ría de ti por imbécil, garantizado. Salvo quizá Abuela Erena]. La comida será preparada por Joan, profesor de yoga y experto en medicina Ayurvédica [Medicina Ayurvédica, me dejas mucho más tranquilo, dónde va a parar].

Temazcal Maorí.

Abuela Erena dirige baños al estilo Maorí de gran poder de sanación y experimentación [¿Gran poder de experimentación? ¿Con una abuela? No, lo siento. Lo respeto y tal, pero... No, que no, ya experimentaré yo bañándome con chicas de mi edad, si eso]. Te invitamos a que lo vivas en exclusiva en España. Precio: 40€ Duración 2 a 3 horas [Coño con las abuelas maoríes, qué marcha me llevan].

Consultas con Erena Rangi.

Consultas privadas para tratar cualquier tema. Precio: 50€/hora [En serio, 50 euros la hora por una sesión privada. Es que es tan fácil que no dan ganas ni de hacer el chiste... Voy a buscar una foto de la mujer, a ver si lo vale. Igual de tanto cantarle a la vida y al amor tiene 80 años pero aparenta 21, vete tú a saber].

El resto son los datos sobre cómo hacer la reserva. Esta vez nos privan de las creativas indicaciones del otro anuncio para llegar a la casa, lo cual es una pena. Espero que en el próximo haya por lo menos la foto de una palmera Whasingtona. Si hay alguien interesado en experimentar y sanarse dándose friegas en el bao con Yaya Erena, o que quiera aprender a mirar el futuro o identificar su ser ilimitado, que me dé un toque y le paso la dirección de la web. Por cierto, es esta señora:

No, cantarle a tu ser ilimitado no te quita las lorzas ni te arregla la cara.

Buscando un poco he dado con su web. Su nombre completo es Dr. Erena Rangimarie Rere Omaki Ransfield-Rhoese (Y nos quejamos de los nombres de telenovela sudamericana. Nótese el uso del título de doctor). Su nombre significa “estrella fugaz de paz y esperanza”, como casi todos los nombres de este tipo. Nunca encontrarás un nombre de estos que signifique algo como “piedra con una forma un poco rara que parece un conejo” o “esas nubes que aparecen a veces cuando hay panza de burro y parece que va a llover, pero al final no”. Y por supuesto es hija de la realeza de su tribu, tampoco te creas que era hija del pescadero, o que su padre regentaba una tienda de recuerdos para turistas. Lo que pasa es que a ella el rollo realeza y la vida de lujo no le va, así que dejó el reino para ir dando cursos por todo el mundo. Aunque por lo que cobra por curso igual me estoy equivocando.

Lo curioso es que estos anuncios sólo los encuentro en la pirámide de periodismo. ¿Por qué será?

domingo, 14 de noviembre de 2010

Go Go Power Rangers! (8)

Situación espacio-temporal: Bareto del Cuadrilátero, altas horas de la noche (con todo lo que eso implica). Intérpretes: Dos colegas anónimos. El Zorrocloco está de oyente.

Colega A, arrastrando la lengua al hablar.- Blablablabla y estoy clasificado como arma mortal.

Colega B.- ¿Qué?

Colega A.- Soy cinturón negro primer dan de taekwondo, legalmente soy un arma.

Colega B.- Pffff, vas de Power Ranger y eres el Power Ranger rosa.

Colega A.- Coño, tengo aquí el carnet de la federa...

Colega B.- Que te calles, Kimberly.

Sólo por eso mereció la pena salir. Qué hartera de reír, madre... Y por si fuera poco bailamos a Juan Luis Guerra en un bar de rock, se expuso el concepto del neofriki (dícese del friki que nunca dirías que lo es hasta que cita a Terry Pratchett), y un alma caritativa me ahorró comprar condones.

No todo va a ser estudiar, ¿no?

sábado, 6 de noviembre de 2010

Verdades y mentiras: La solución

¡Buf! Este es probablemente el post más largo que haya escrito para el blog, pero lo prometido es deuda así que... ¡Un, dos, tres, responda otra vez!

1.- Cuando era niño, era tan, pero tan mono, que una ídem trató de raptarme en el zoo. VERDADERO.

Incluso lo escribí una vez en el blog. Se ve que la mona tenía el instinto maternal a flor de piel (o algo).

2.- Pese a que no soy supersticioso, no me gustan los gatos negros, que me pasen la sal directamente, ni paso nunca por debajo de una escalera o edificio en obras. No es superstición, es precaución. FALSO.

Está caía por pura lógica. Decir: “yo no soy supersticioso, pero...” es como decir: “yo no soy racista, pero...”. En cuanto lo oyes, ya sabes qué esperarte a continuación. Vamos, que me dan exactamente igual los gatos negros y la sal. Romper un espejo me jodería más, pero sólo porque tendría que ir a comprarme otro. Y si no pasara por edificios en obras, hace un par de años no podría haber salido de mi casa XD

3.- Antes de empezar este blog tuve un primer intento fallido. Un blog de fondo negro y letra blanca, en el que contaba mis penas al más puro estilo “querido diario”. VERDADERO.

Este lo habéis acertado muchos, y eso que no creo haberlo mencionado nunca por aquí. Es vergonzantemente verídico, justo la clase de blog emo que siempre critico. Diría en mi defensa que no estaba pasando una buena etapa, pero aquello no tenía perdón de Dios. Resumiendo: Duuuuuudo.

4.- Soy un firme defensor del chándal y la ropa deportiva en general, y colecciono tenis (zapatillas de deporte). Se puede vestir así sin ser un cani, yo soy la prueba. FALSO.

La ropa de deporte es para lo que es: hacer deporte. Ni para ir a clase, ni al trabajo (a no ser que seas monitor de aerobic) ni de fiesta (o no ser que seas de esos que dicen que salen a bailar y es verdad). Donde estén unos vaqueros y una camiseta, que se quiten los chándals, al menos para mí. Y aunque uso tenis (zapatillas), no son de deporte, sino imitación Converse y similar (vete tú a hacer footing con eso). Ah, y las sudaderas tampoco son prendas de deporte, como dijo alguien en los comentarios refiriéndose al Pocozorro =P

5.- Antes de entrar en la universidad, estuve en el ejército. Concretamente, en la Brigada Paracaidista de la Legión. VERDADERO.

En este sabía que iban a caer casi todos (Rotskull, a ti te la puse como válida, porque el razonamiento era el correcto). Cuando cumplí los 18 no tenía ni idea de lo que quería estudiar. Tras hacer el bachiller de artes, lo más lógico era BBAA, pero no quería estudiar cinco años para ser acabar siendo profesor de dibujo (no offense, Anne =P). Una amiga se había ido hacía un año a la Brigada Paracaidista, y no paraba de decirme lo que molaba, que lanzarse en paracaídas era una experiencia única, que se rascaba el ombligo todo el día y cobraba 1.500 euros, etc., etc. Al final llegué a la conclusión de que si no sabía qué estudiar bien podía trabajar un año mientras decidía y de paso ver mundo y, no sé, hacerme un hombre o algo así.

Mirándolo en retrospectiva me parece algo absurdo, no tanto por el año de estudios que perdí (porque al fin y al cabo acabé estudiando cosas que ni se me habían pasado por la cabeza en aquel momento), como por el hecho de que pensara que podía estar a gusto en el ejército. Yo. Y la Legión, nada menos. No llegué a terminar la instrucción ni lanzarme de un avión, pero sí que me levantaron de madrugada a cantar El novio de la muerte y probé el consabido rancho cuartelero (de hecho nos daban relativamente poca comida y menos tiempo para comer, supongo que para curtirnos o algo así). Resumiendo, no tardé nada en darme cuenta de que lo mío era estudiar, daba igual qué. Así que ya sabéis, si el niño os sale vago, una semana en la Legión y se os hace diplomado universitario mínimo XD

6.- Tengo dos hermanos, pero nunca los nombro. No nos llevamos precisamente bien. FALSO.

Evidentemente, mentira. Creo que en esta no cayó nadie (para que luego digan que lo puse difícil). No tengo, y repito NO TENGO, un gemelo maligno encerrado en el desván al que alimento con raspas de pescado. Y tampoco sé qué son esos ruidos en los conductos de ventilación. Me pregunto de dónde sacaréis ideas tan raras.

7.- Encuentro estúpidos los juegos de mesa, sobre todo los del tipo Monopoly o Pictionary. Cuando en reunión de amigos alguien saca alguno, acabo jugando simplemente por no ser la nota discordante. Señores, los videojuegos se inventaron en los setenta, E-VO-LU-CIÓN. FALSO.

Me encantan los juegos de mesa, me parecen una forma genial de pasar la tarde con amigos. Creo que me viene de un trauma infantil con un Risk que me regalaron unas navidades y al que nunca pude jugar porque ni tenía hermanos ni pude convencer nunca a ningún amiguito que venía a casa para jugar (aparte de que jugar dos al Risk tampoco es que sea lo más divertido del mundo). Sea el Pictionary, el Trivial o el parchís, con los juegos de mesa las risas están garantizadas. En mi futura casa tendré chiquicientos, y organizaré tardes lúdicas que serán la envidia de toda la comarca. He dicho.

8.- Si eres chica y llevas el pelo/lentillas de algún color raro (o de muchos colores raros), ya tienes la mitad del camino recorrido conmigo. FALSO.

No me parece más atractiva una chica por llevar el pelo rosa, o blanco. Es más, es probable que me tire un poco para atrás. Pero sobre todo no entiendo la manía de las chicas de ojos castaños de ponerse lentillas azules, o de todas las morenas de teñirse de rubias (¿es que no hay más colores?). Tampoco me gustan las pelirrojas teñidas, aunque sí las naturales. Dicho esto, y como dicen en uno de los comentarios, no soy tan superficial, y si una chica me gusta, me gusta tenga el pelo azul o fucsia (si es que ese color existe, yo como hombre no soy capaz de verlo). Pero vamos, que de entrada donde esté una morena...

9.- Encuentro el Derecho Civil y Patrimonial sorprendentemente interesante. VERDADERO.

El primer día de Derecho Civil, el profesor nos dijo que ese año las clases las daríamos nosotros; nos dividiríamos en grupos y cada día saldría uno a explicar el tema que tocase. Luego escribió el título de un libro en la pizarra y nos dijo que el examen iba a ser ese libro de derecho, enterito. No volvió a verme el pelo del asco que le cogí ese día. No había pagado una matrícula para que me dieran clase mis compañeros, que tenían la misma poca idea que yo, sólo porque el colega no quisiera trabajar. Postergué esa asignatura todo lo que pude, hasta que en septiembre no me quedó otra que pillar el libro por banda y empollar.

Contra todo pronóstico, resultó el libro de derecho más ameno que he leído nunca, redactado sin florituras (algo rarísimo) y con abundantes ejemplos muy bien explicados. Además, el tema en sí es bastante fácil de estudiar (al menos al nivel en que nos movíamos nosotros) por lo entretenido que resulta: nacimientos, derechos, préstamos, hipotecas, matrimonios, divorcios, muerte y herencias... ¡El Derecho Civil es la vida de uno! ¿Puede no interesarle a alguien?

10.- Una vez cogí la Dreamcast rota que un colega iba a tirar a la basura y la vendí en internet como una Play 2 con chip pirata. Iba a partir el dinero con mi amigo, pero me lo quedé todo y me compré el doble de cómics. VERDADERO.

La mitad de vosotros me va perfectamente capaz de hacer algo así. Qué fuerte. Maticemos. Primero quiero que conste que no me siento nada orgulloso de haber participado en eso, me arrepiento mucho; en segundo lugar, debía tener unos 15 años (vamos, que era idiota), y la idea NO fue mía, sino de un amigo que tenía por aquel entonces y que sí que era una buena pieza. Se había metido en un foro de juegos haciéndose pasar por una chavalina (todos sabemos que no hay chicas en internet, sólo señores gordos con bigote, pero en aquella época un nick como Beatriz88 todavía inspiraba confianza) y había localizado a un incauto dispuesto a pagar 200 euros contrareembolso (una cantidad ridícula para lo que valía una Play en aquel entonces). Lo mejor del contrareembolso, decía mi amigo, era que el tipo primero pagaría y luego descubriría el pastel. Una vez el cartero se hubiera ido, ya podía ir a reclamar a Correos lo que le diera la gana. Y como eran menos de 300 euros, no era delito (no sé si esto es verdad, pero en su momento me lo creí). Mi amigo era tan buen colega que me ofrecía tomar parte, formar un dúo con él. Lo único que tenía que hacer era poner mi dirección en el remite, lo cual era bastante justo puesto que él había hecho todo lo demás. La perspectiva de tener cien euros (más dinero del que había tenido nunca, triste pero cierto) era demasiado tentadora como para rechazarla, así que me convertí en cómplice.

Como de pequeño era mucho de hacer las cosas y pensarlas luego (quizá por eso ahora le doy tantas vueltas a todo), no me empecé a preocupar hasta el día siguiente. La idea de que la policía tocara en cualquier momento en mi casa y preguntara por mí me hacía encoger el estómago. Menuda vergüenza pasaría. Es más, empezaba a tener la impresión de que mi amigo se estaba aprovechando de mí, y no me había ofrecido formar parte por cariño, sino por tener un cabeza de turco por si las cosas salían mal (ya os dije que era idiota). Sorprendentemente todo salió a pedir de boca, y unos diez días después de enviado el paquete el cartero tocó el timbre y me dio 200 pavos en metálico. Nunca nos denunciaron (o a lo mejor sí pero tenía razón mi amigo en lo de los 300 euros), un crimen perfecto. Por aquel entonces ya había madurado el concepto de cabeza de turco y estaba bastante mosqueado con mi amigo. Como no me gusta que me traten como un gilipollas, y quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón, me quedé toda la pasta y me hice el longui. De algún modo debió averiguar que tenía el dinero, porque días después apareció por mi calle acompañado de otro tipo para conseguirlo por la fuerza, pero eso es otra historia (y se quedó con las ganas).

¿Moraleja? "Alguien que te mete en líos así no es tu amigo" y "si algo parece demasiado bueno para ser cierto, probablemente lo sea". Y si alguna vez picas... Aprende. No has perdido dinero, has comprado una valiosa lección. Cara, sí, pero seguramente te ha ahorrado perder mucho más dinero en un futuro. O al menos eso espero que piense el chaval de la Play.

Para terminar me gustaría recordaros que, por malo que os pueda parecer esto, Peibol apuñaló a una niña en un ojo. ¡Eso es peor! XD

11.-No quiero tener hijos porque creo que acabarían cayéndome mal. Los abandonaría en cualquier centro comercial si salieran la mitad de revoltosos que el hijo de mi vecina de abajo. VERDADERO.

Por favor, que nadie se me ofenda, pero... Los niños me gustan como las mascotas; es decir, para jugar un rato con ellos en casa de algún amigo. Cuando me aburro se los devuelvo al dueño y me voy a casa, donde no hay carreras y chillidos, ni llantos por irse a la cama, y los únicos dibujos que habrá en las paredes serán los que haga yo. Soy consciente de que es muy probable que algún día siente la cabeza e incluso acabe teniendo descendencia, pero la verdad es que no se me ocurre nada que me pegue menos.

(Dicho esto, en un mundo ideal tengo una hija de aspecto angelical y mente brillante, tranquila, modosita, y con un puntazo friki que me hace sentir la mar de orgulloso. Si alguno ve Modern Family, la hija mediana es mi cría).

12.- La primera vez que vi a Britney Spears, pensé que era la chica más sexy que había visto nunca. VERDADERO.

Para esto hay que ponerse en situación. Corría un finde cualquiera del año 1999, y Zorrocloco el Púber vegetaba el programa de los 40 de Canal+ en el sofá. En un momento determinado, el videojockey comenzó a hablar de una chica que lo estaba petando en EEUU, una jovencita llamada Britney Spears. Sin más, dio paso su single...

Luego la chica iría de mal en peor, casándose, divorciándose, bebiéndose hasta el agua del retrete y rapándose la cabeza (lo siento, si no eres Demi Moore o Natalie Portman ni lo intentes), pero hay que reconocer que en ese clip la muchacha no tenía desperdicio, al menos para mis impresionables hormonas. Y aunque nunca fue especialmente guapa, sí que era sexy. Tanto, que a partir de ese momento empecé a mirar a las colegialas con otros ojos -afortunandamente esa fijación me duró mientras tuve la misma edad que las susodichas (aunque igual me vuelvo un viejo verde dentro de unos años, vete tú a saber)-, y desde entonces me pueden las dobles coletas y los ombligos al descubierto con su correspondiente vientre plano.

13.- La gente siempre me pregunta si soy sudamericano, por mi forma de hablar. FALSO.

Diría que al menos una de cada tres veces que me presentan a alguien, me acaba preguntando de qué parte de la península soy. Aunque como buen canario no pronuncio la zeta y aspiro las jotas, algo hay en mi forma de hablar que suena godo. Eso y que suelo decir “vosotros” en lugar de “ustedes”. Cosa que, por cierto, cada vez nos pasa a más canarios. ¡Nos están invadiendo culturalmente! ¡A las barricadas! En la península suelen considerarme andaluz o argentino (me dirás tú qué tendrá que ver un sitio con el otro), pero las más de las veces saben de antemano de dónde soy por la persona que nos presenta, así que no cuenta.

Y eso que soy alto, negro como un tizón y con los ojos verdes. Vamos, más guanche no se puede.

14.- Soy tan vago para la cocina que en vez de abrir el pan para hacerme un bocata le doy un mordisco y luego me meto en la boca la loncha de lo que sea. VERDADERO.

Muerdo un cacho de pan, muerdo un trozo de queso blanco, y pienso: “¡Hala, como los pastores!”.

15.- Todas las chicas con las que he estado las he conocido por internet (blog, Facebook, Badoo). No lo busco así, simplemente se da. Me parece más práctico que ligar en un bar. FALSO.

Esta, evidentemente, es falsa. Bueno, quizá no tan evidente, porque de 18, 15 habéis contestado afirmativamente. Es cierto que si hablamos de parejas estables, en los últimos dos años la casualidad ha dispuesto que las conociera por el blog, o que me las presentaran primero por una conversación de MSN antes de conocerlas en persona; y digo casualidad porque ligar por internet nunca ha sido mi objetivo (¿Badoo? Por favor, sólo eso ya debería haberos dado una pista). En cualquier caso, fuera de internet también hay vida, muchachada XD

16.- Por mucho que la critique, cada vez que veo a Belén Esteban en la tele que me quedo hipnotizado viéndola. FALSO.

Para empezar apenas veo la tele. ¿Para qué, sin tengo series y pelis sin publicidad cuando quiera en internet? Realmente no veo otra cosa, ni concursos ni realities. Y segundo, esa señora me da una grima que no puedo con ella, lo siento mucho. Me parece el colmo de una serie de defectos y carencias de los que adolece nuestro país, y el hecho de que se la entrone y pretenda imitar me da miedito y asco a partes iguales.



“Esta es mi abuela. Antes me cambiaba ella los pañales a mí, y ahora se los cambio yo a ella”. Ojalá te hubiera ahogado en la puta bañera.

17-La policía nunca, y repito NUNCA, me para en los controles cuando conduzco. He ido sin la L, bebido, y con seis personas en un coche de cinco plazas, y todo lo que he obtenido es un gesto rápido con la cabeza y un “Venga, sigue”. VERDADERO.

No sé por qué, cuando conduzco yo no me paran nunca en los controles. De hecho es raro que me encuentre con alguno incluso volviendo de fiesta un finde. Se pueden contar las veces con los dedos de una mano. Mi cara de niño bueno prevalece ante todo (ver Pocozorro).

18-La primera vez que usé el metro me pararon los de seguridad por colarme. No sabía que había que pagar (no vi a nadie con dinero en la mano ni había expendedoras de tickets por ningún lado), simplemente pasé detrás de una señora cuando las portezuelas se abrieron. FALSO.

A ver, aunque no haya metro en Tenerife tenemos tele. Todo el mundo sabe que hay que pagar para usar el transporte público.

"¡Er dinero de papé no é de fíar poque ze lo comen lah cabrah!"

18 bis-La primera vez que usé el metro no supe cómo salir, porque no había ranura para validar el billete y pasar. Un yonki me tuvo que explicar que simplemente había que empujar el torno. VERDADERO.

Cuidado, no es lo mismo que lo de arriba. Quiero decir, que hay metros en los que se te pide validar el ticket también a la salida. Y claro, ahí estaba yo, con mi bono de un viaje ante el torno de salida, y aquello no tenía ninguna ranura. No se me ocurrió intentar forzarlo hasta que un yonkarra con el pelo verde que había por allí me dijo que había que empujar nada más. Honrado que es uno =P

19-Cuando era pequeño me encantaban los sombreros, no salía a la calle sin uno. Me llamaban el niño de los sombreros. VERDADERO.

Esta me la han contado, porque era tan pequeño que no me acuerdo. Sombrero de copa, bombín, gorra de militar... Por lo visto hubo una temporada en la que me empeñaba en llevar sombrero al acompañar a mi madre a hacer la compra. El tendero del barrio me puso el mote. Siempre he sido un tío elegante, para qué nos vamos a engañar.

20-Cuando fui a firmar el contrato de mi último trabajo la chica de RRHH me dijo sonriente: “Bueno, pues empiezas a trabajar mañana. ¿Qué te parece?”. Yo contesté que prefería empezar la semana siguiente. Empecé a trabajar una semana después. VERDADERO.

"La cuestión es, Bob, que no es que yo sea vago. Es que no me da la gana".

Como diría JuanRa, “con dos cojonacos”. De esas cosas que dices sin pensar y con toda la naturalidad del mundo. Ni siquiera intenté que pareciese una coña, me salió del alma; la chica se quedó parada un momento, pero luego me dijo que pó fueno, pó fale.. Se conoce que no les corría prisa que me incorporase. Así me pude hacer a la idea de pasar todas las tardes del verano pasando compra en una centro comercial. Ains... Veranos que no volverán (tralarí, tralará).

¡Y fin! Seguro que ya no os acordáis de la respuesta a la primera pregunta. Normal XD ¡Ahora que hemos terminado con las respuestas veamos quién se lleva la chochona!

-El Zorrocloco de Bronce, con 15 aciertos sobre 21 preguntas y un peso de... Ah, no, que no es boxeo. Ehm... ¡Ah, sí! ¡Sara! Así me gusta, no esperaba menos ;)

-En segunda posición, logrando un meritorio Zorrocloco de Plata... ¡Rotskull! Para mí la gran sorpresa del concurso. 16 aciertos no está nada pero que nada mal, sobretodo teniendo en cuenta que ha participado gente que me conoce muy bien en la vida real. Respect!

-Y por último, en primera posición (aunque yo sólo quedé tercero en su versión del meme, lo digo antes de que lo diga él) con 17 aciertos y alzando el Zorrocloco de Oro... ¡Peibol!



El resto de la clasificación ha quedado tal que así:

4º puesto: Marvel e Inés.- 14
5º: H@n, Kurai y Cattz.- 13
6º: Anne, Fasgort y Nimbusaeta.- 12
7º: JuanRa y Biónica.- 11
8º: Abisal y Alioth.- 10
9º: Pecosa y Arald.- 9
10º: Ulises.- 8

La cosa ha estado bastante reñida, con una pregunta de diferencia separando cada posición. ¡Diplomas olímpicos para todos! Muchas gracias por haber jugado, ha sido curioso verme a través de vuestras respuestas y me he reído con algunos de los razonamientos que dabais. ¡Si alguno se anima a seguir el meme que me avise! =)

viernes, 29 de octubre de 2010

Verdades y mentiras

En un intento de no perder el ritmo de publicación (y como ya he resumido todo lo resumible y recopilado todo lo recopilable, es decir, toca sentarse a estudiar, y no quiero), he decidido agenciarme el meme que hizo Peibol hace tiempo en su blog. La mayoría conoceréis el funcionamiento, pero por si acaso lo explico: Bajo este texto hay 20 afirmaciones acerca de mi persona, algunas verdaderas y otras no tanto. ¿Os veis capaces de identificarlas todas? [Inserte aquí smiley desafiante].

¡Comienza el juego!

1-Cuando era niño, era tan, pero tan mono, que una ídem trató de raptarme en el zoo.

2-Pese a que no soy supersticioso, no me gustan los gatos negros, que me pasen la sal directamente, ni paso nunca por debajo de una escalera o edificio en obras. No es superstición, es precaución.

3-Antes de empezar este blog tuve un primer intento fallido. Un blog de fondo negro y letra blanca, en el que contaba mis penas al más puro estilo “querido diario”.

4-Soy un firme defensor del chándal y la ropa deportiva en general, y colecciono tenis (zapatillas de deporte). Hay una gran diferencia entre vestir así y ser un cani, yo soy la prueba.

5-Antes de entrar en la universidad, estuve en el ejército. Concretamente, en la Brigada Paracaidista de la Legión.

6-Tengo dos hermanos, pero nunca los nombro. No nos llevamos precisamente bien.

7-Encuentro estúpidos los juegos de mesa, sobre todo los del tipo Monopoly o Pictionary. Cuando en una reunión de amigos alguien saca alguno, acabo jugando simplemente por no ser la nota discordante. Señores, los videojuegos se inventaron en los setenta, E-VO-LU-CIÓN.

8-Si eres chica y llevas el pelo y/o lentillas de algún color raro (o de muchos colores raros), ya tienes la mitad del camino recorrido conmigo.

9-Encuentro el Derecho Civil y Patrimonial sorprendentemente interesante.

10-Una vez cogí la Dreamcast rota que un colega iba a tirar a la basura y la vendí en internet como una Play 2 con chip pirata. Iba a partir el dinero con mi amigo, pero me lo quedé todo y me compré el doble de cómics.

11-No quiero tener hijos porque creo que acabarían cayéndome mal. Los abandonaría en cualquier centro comercial si salieran la mitad de revoltosos que el hijo de mi vecina de abajo.

12-La primera vez que vi a Britney Spears, pensé que era la chica más sexy que había visto nunca.

13-La gente siempre me pregunta si soy sudamericano, por mi forma de hablar.

14-Soy tan vago para la cocina que en vez de abrir el pan para hacerme un bocata le doy un mordisco y luego me meto en la boca la loncha de lo que sea.

15-Todas las chicas con las que he estado las he conocido por internet (blog, Facebook, Badoo). No lo busco así, simplemente se da. Me parece más práctico que ligar en un bar.

16-Por mucho que la critique, cada vez que veo a Belén Esteban en la tele que me quedo hipnotizado viéndola.

17-La policía nunca, y repito NUNCA, me para en los controles cuando conduzco. He ido sin la L, bebido, y con seis personas en un coche de cinco plazas, y todo lo que he obtenido es un gesto rápido con la cabeza y un “Venga, sigue”.

18-La primera vez que usé el metro me pararon los de seguridad por colarme. No sabía que había que pagar (no vi a nadie con dinero en la mano ni había expendedoras de tickets por ningún lado), simplemente pasé detrás de una señora cuando las portezuelas se abrieron.

18 bis-La primera vez que usé el metro no supe cómo salir, porque no había ranura para validar el billete y pasar. Un yonki me tuvo que explicar que simplemente había que empujar el torno.

19-Cuando era pequeño me encantaban los sombreros, no salía a la calle sin uno. Me llamaban el niño de los sombreros.

20-Cuando fui a firmar el contrato de mi último trabajo la chica de RRHH me dijo sonriente: “Bueno, pues empiezas a trabajar mañana. ¿Qué te parece?”. Yo contesté que prefería empezar la semana siguiente. Empecé a trabajar una semana después.

Fácil, ¿verdad? ¡Espero vuestras respuesta en los comentarios! (La moderación de comentarios está activada para que no vean las respuestas de los demás, así que no se extrañen si no aparece el comentario al darle a publicar ;)

viernes, 22 de octubre de 2010

Ka-ba-lah

Buah, no veáis la pereza que me da últimamente saber que tengo que actualizar el blog... Además, tampoco es que me estén pasando muchas cosas divertidas que contar; soy el único de los que conozco que no está trabajando o yendo a clase, así que me quedo por la biblioteca de mi barrio preparándome la asignatura que me queda para terminar la carrera, por lo que entenderéis que el nivel de anécdotas susceptibles de contar en el blog sea bastante bajo. A no ser que querer estrangular al par de Bratz que han descubierto la sala de estudio de mi barrio (que contra todo pronóstico es un sitio perfecto para estudiar, silencioso, iluminado y limpio) y no dejan de cotillear y ponerse vídeos en el portátil cuente como anécdota, en cuyo caso tengo un buen par XD

Todavía me parece asombroso que vaya a tener un título universitario, aunque sea una diplomatura y no una licenciatura. Si alguien me lo hubiera dicho hace cuatro años, habría contestado algo así. Y no porque sea corto de entendederas, sino porque ninguna carrera me llamaba lo suficiente y era incapaz de verme consiguiendo un objetivo tan a largo plazo sin cambiar de opinión y dejarlo a medias. Supongo que he madurado. Ahora cuando me aburro me pongo a hacer cábalas sobre lo que haré si apruebo el examen de noviembre. Me gustaría continuar estudiando fuera, y tengo claro qué tipo de máster quiero, pero no sé cuál de toooodos los que se ofertan ni en qué ciudad. Ni qué hacer entremedias, que de diciembre a octubre va un trecho. Buscar un trabajo aquí significa tener que aguantar toda la mierda de mi madre día sí, día no; pero largarme a buscar uno fuera implica el riesgo de verme con una mano atrás y otra delante en algún otro punto de España. Y dado que desde el momento en que ponga un pie fuera de esta casa mi madre piensa convertir mi cuarto en el dormitorio de su marido, el día que por fin coja pista quiero que sea algo definitivo, y no mirar atrás jamás.

Cuando el Zorro se aburre... hace cábalas XD

Y como el post ha quedado así asá, os dejo un vídeo simpático de regalo, cortesía de Sara:

jueves, 23 de septiembre de 2010

Siete trucos para cuando te quedas en un apartamento minimalista y no puedes gastar perras.

Creo que es el título más explícito que he escrito nunca.

Como dije el otro día en los comentarios, el fin de semana pasado fui de apartamento al Puerto de la Cruz, población del norte de Tenerife bastante turística, pero que ha sabido integrar ese impacto turístico sin perder su esencia (todo lo contrario a los pueblos del sur como Playa de las Américas, donde tienes la sensación de estar en otro país); así, tienes callejuelas empedradas y casas típicas canarias mezcladas con, por ejemplo, un paseo marítimo con tiendas y sitios de comida abiertos hasta tarde, lo que fomenta que una vez puesto el sol todavía haya vidilla en la calle y dé gusto pasear. Además, a pesar de tener diferentes opciones entre las que elegir si quieres salir de fiesta, en líneas generales el turismo que acude al Puerto es mucho más tranquilo (y también de mayor media de edad), lo que personalmente agradezco bastante. No mola volver al apartamento de madrugada y tener que estar aguantando ingleses borrachos por la calle.

El apartamento que habíamos reservado por internet era muy barato. Baratísimo. Tirado de precio. Tan barato que teníamos miedo de llegar y ser atendidos por cucarachas gigantes en medio de un descampado. No ayudó a mejorar la imagen del sitio la pandilla de yonkis que se echaban unas risas en un jardín cercano, o el hecho de que el chico del mostrador nos dijera que volviéramos más tarde porque todavía no estaba la habitación lista (eran las doce y algo y la entrada era a partir de las doce). Pero no nos desanimamos y aprovechamos para ir a comprar las típicas provisiones para cuando uno se va de apartamento: chucherías y cosas ricas sin ningún aporte nutricional y algo de pasta para cocinar y no sentirnos mal con nosotros mismos.

Contra todo pronóstico el sitio estaba muy bien, aunque carecía de algunas cosas esenciales que, primerizos como somos en eso de irnos de vacaciones, no (se me) se nos ocurrió traer de casa. Por ejemplo, utensilios de cocina. Porque en el apartamento había:

-2 platos grandes
-2 platos pequeños
-2 vasos
-2 tacitas de café
-2 tenedores
-2 cuchillos de untar
-1 cuchara sopera (algún inquilino tacaño se llevaría la otra)
-2 cucharillas de café
-1 cuchillo de unos 20 centímetros
-1 cacerola
-2 sartenes pequeñas (una de las cuales estaba hecha una mierda y casi prende fuego a la tortilla. True story. Lo cual, ahora pensando, significa que el detector de humos de la habitación estaba estropeado o era de pega, porque aquello parecía Gorilas en la niebla).

Y ya está. Ni un estropajo, ni un cucharón, ni nada para sacar lo que cocináramos en la cacerola. Y ya que estamos, tampoco servilletas, un fisco de sal, o pequeño bote de gel en el baño. Lo único que nos dieron toallas y papel higiénico. Diría que a partes iguales pecamos de ingenuos y despistados, porque a ninguno de los dos se nos ocurrió que podía haber traído todas esas cosas de casa (vivo como a una hora de allí), pero la verdad es que aquello era básico, básico. Y teniendo en cuenta que en la calle hacía 39 grados (se ve que a alguien de ahí arriba no le gustó mi último post) podríamos decir que muchas ganas no había de volver a salir y coger el coche hasta el supermercado, por lo menos ese día. Pero ante la adversidad, ¡imaginación e inventiva!. Y de ahí vienen nuestros siete consejos para mochileros que no quieren/pueden gastarse más dinero del necesario (y es que no veas cómo jode que las cosas se salgan de presupuesto cuando hasta el último euro cuenta):

-Uno: En tiempo de guerra todo agujero es trinchera; en la cocina, cualquier cosa lo suficientemente grande puede servir para remover la pasta. ¿Tienes un cuchillo de 20 centímetros? Pues ya tienes cucharón para revolver y servir, ayudándote de un tenedor y algo de maña.

-Dos: Si tienes gel, tienes champú, eso es de sobra conocido. Pero amplia tus miras, ve más allá. El gel de ducha es, básicamente, jabón. Y el jabón puede servir perfectamente para fregar la loza. Si ya lo hacían nuestros abuelos con el Jabón Lagarto, ¿por qué vamos a ser menos nosotros? Gel = 3 en 1.

-Tres: De acuerdo, tienes el gel para fregar la loza, pero no vas a quitar la roña con las uñas, ¿verdad? Necesitas algo limpio y, sobre todo, rasposo, para eliminar la suciedad de la vajilla. Tienes dos toallas de mano pero sólo un gancho al lado del lavabo del baño. Haz las matemáticas.

-Cuatro: Este también cae por su propio peso: Si tienes papel higiénico, tienes pañuelos y servilletas. Otro 3 en 1, como el gel.

-Cinco: Por cierto, el gel no vale como dentífrico. Aclaro por si acaso, no porque lo haya intentado.

-Seis: Este es bueno, y viene directamente inspirado en Trailer Park Boys. Te despiertas a las once de la madrugada y el cuerpo te pide un buen y nutritivo desayuno. Te arrastras fuera de la cama, sacas la leche y los cereales de frigorífico y despensa respectivamente, y entonces la realidad te golpea como una guarra infiel; no tienes tazón. ¿Qué haces? Te cagas en todo (se te permite por estar acabante de levantar) y luego abres tu tercer ojo recordando el mantra del consejo número uno. Como no llevamos cámara (sí, lo sé, somos la peste) no hay fotos, pero aquí os pongo una representación del proceso:

No os lo vais a creer, pero se me jodió el escáner y no tenía un sólo rotulador negro en casa. Coraje.

-Siete: ¿Olvidaste la toalla de playa? Si dejas puesto el cartel de “No molestar” en el pomo, la señora de la limpieza se limitará a dejar toallas limpias en una bolsa en la puerta. Ahora tienes el doble de toallas, ¡llévate una a la playa aprovechando que el blanco vuelve a estar de moda! De hecho, son tan finas y secan tanto, que total... ¡Llévatela a casa! Puede que la próxima vez las toallas no vengan con la cama o la habitación, y estas ocupan bastante poco en la mochila. La toalla de manos déjala, no seas cutre.

Al día siguiente fuimos a por la mayoría de cosas que faltaban, pero bien podríamos haber estado todo el finde dando un uso imaginativo a las herramientas de las que disponíamos, rollo campista experto. Eso sin contar lo que nos reímos de nosotros mismos. Hale, y ahora... ¿Cuándo nos vamos de viaje? =)

jueves, 16 de septiembre de 2010

Ya llega el invierno

Hace tres días me levanté, como viene siendo habitual, sobre el mediodía. Mientras el microondas calentaba la leche del desayuno levanté las persianas del salón a ver qué día hacía. Inmediatamente una sonrisa me iluminó la cara. ¡Nubes! ¡Estaba nublado! Abrí la ventana para que me diera un poco de aire fresco y ¡paf! Treinta grados en la calle. Menudo timo. Por el color de las nubes parecía que iba a caer una buena, pero el bochorno era tan grande que al final bajé a la biblioteca en pantalón corto y camiseta.

Estuve dentro menos de veinte minutos porque ya le tenía el ojo echado a lo que me iba a llevar. Al salir lo que me golpeó no fue el calor, sino una racha de viento que casi me tira de espaldas. Alucinante. Ya en mi casa pude oír como traqueteaban las persianas en sus marcos, y al viento colándose por el patio con tremendos silbidos. Me encanta. Adoro el mal tiempo, el frío, los días nublados, el olor a tierra y asfalto cuando recién ha llovido. Siempre me pongo a mirar por la ventana el primar día que llueve con fuerza, como si no hubiera visto nunca jarrear. Siempre fantaseo que algún día miraré por la ventana y veré la caer, la calle completamente blanca.

Después del verano más infernal en cuanto a olas de calor que recuerdo, ya iba siendo hora de que llegase algo de buen mal tiempo; se acabó el estar aplatanado todo el día, los dolores de cabeza del calor y los sudores que te entraban hasta por respirar y le decimos hola a los calcetines para andar por casa, las dobles mantas y arrebujarse en el sofá a sorber caldo junto a la ventana mientras lees un buen libro. Volvemos a forrarnos de ropa bonita (la ropa de verano es hortera, admitámoslo), y podemos salir a pasear cuando deja de llover y todo parece tan tranquilo y huele tan bien. El invierno tiene un componente introspectivo que me encanta.


Supongo que de haber nacido en el norte estaría hasta los mismísimo, pero... Adoro los días nublados.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Operación lavado.

Como hijo único de familia monoparental, desde pequeño estoy acostumbrado a apañarme solo con la casa. Barro, friego y doy esplendor en general; no se me caen los anillos por limpiar la taza del váter ni me importa mover los muebles de un lado a otro cuando paso al polvo. De todas las labores de la casa, sólo hay dos en las que no me manejo con demasiada soltura.

La primera es el tema cocina. Siempre he odiado cocinar con toda mi alma, y mi madre encontraba mucho más sencillo dejar algo para calentar en el microondas o mandarme a comer a casa de mi abuela que enseñarme a freír un bistec. En el fondo creo que tenía miedo de que prendiera fuego a la casa por accidente (cocinar es mucho más complicado de lo que parece, jo). Recuerdo un monólogo de la Paramount que hablaba precisamente de eso. Decía algo así como: “A ver, tú te pones el programa del Arguiñano y lo escuchas: 'Ponemos la sartén al fuego con el aceite y echamos...' ¡Espeeeera, espera, espera, Arguiñano! Vamos a ver: ¿Cuánto aceite? ¡Porque no es lo mismo dos cucharadas que media botella! ¿Y el fuego? ¿Alto, bajo? ¡Coño, es que así no me extraña que a nadie le salgan los platos que haces tú!”. No podría estar más de acuerdo. Personalmente, soy jodidamente torpe a la hora de recordar (o estar al tanto de) tiempos de cocción o medidas.

En los últimos años, sin embargo, he desarrollado las habilidades culinarias de un estudiante en piso de ídem: aso todo tipo de carnes, guiso y frío papas, preparo pasta y cuscús, también comida congelada (le doy mi toque personal añadiendo orégano y una pizca de pimienta negra al pollo con verduras ultracongeladas del Mercadona), sé hacer sopa de sobre y abrir latas de atún. Si a esto añadimos que los cereales de chocolate cubren el 83% de las necesidades diarias de casi todo lo que necesita nuestro organismo, llegamos a la conclusión de que esta dieta, aunque poco variada, es perfectamente válida para la vida. Ah, y teóricamente sé preparar arroz, pero como no es una comida que me fascine, de momento se queda en eso, el plano teórico.

El segundo apartado tiene que ver con la lavadora, esa gran desconocida para mí. Este artefacto para quitar la mugre a la ropa ha sido siempre terreno de mi madre. Nunca se ha molestado en enseñarme y, la verdad, yo nunca me he molestado en aprender. Como tantos hombres, siempre he creído que tiene un componente místico, aparte de la dificultad de programar un vídeo (creo que esta comparación quedó desfasada hace una década. Sic). Por eso cuando mi madre me llamó al patio para explicarme cómo se usaba, recordé mis pinitos en la cocina y predije que algo iba a salir mal seguro. Mi madre ni puto caso.

Mi madre.- Separas la ropa, clara o color, llenas medio tambor, echas el jabón y el suavizante, giras esto aquí (Frío) y le das a este botón (Inicio). ¿Entendido?

Zorrocloco.- La duda ofende.

Mi madre.- Hale, pues nosotros nos vamos. Si necesitas cualquier cosa en estos días, me llamas.

Zorrocloco.- Okey.

Ellos se fueron y yo me quedé aquí poniéndome al día con los blogs. Saltemos al día siguiente. Estoy viendo el Mundobasket en el sofá cuando suena el teléfono [1].

Zorrocloco.- Eyyys.

Madre.- ¿Ya pusiste una lavadora con tu ropa?

Zorrocloco.- Nopes.

Madre.- ¿Por qué?

Zorrocloco.- Porque se me va a joder la ropa. Seguro.

Madre.- ¿Yo no te expliqué cómo se ponía?

Zorrocloco.- Ajá.

Madre.- ¿Y entonces?

Zorrocloco.- Da igual, seguro que pasa algo y se jode la ropa.

Madre.- Coraje de niño. ¡Tú haz lo que te he dicho que ya verás que no pasa nada!

Zorrocloco.- Vaaaaale. Pero para quedarme más tranquilo, primero voy a poner una lavadora con TU ropa.

Madre.- ¡NO!

Zorrocloco.- ...

Madre.- Quiero decir, que no hace falta, yo no voy a ir en tiempo. Uhm... Puedes poner una lavadora con toallas, si quieres.

Zorrocloco.- Ah, mira, las toallas son neutrales. Una lavadora de toallas, pues.

Madre.- No les pongas suavizante, echa sólo un chorretón de jabón en el cajón de la izquierda y listo.

Y una lavadora de toallas puse. Llené el tambor un poco más de la mitad, eché un chorretón de jabón en el cajón de la izquierda, giré la perilla hasta ponerlo en Frío y pulsé Inicio. Cosa de una hora después me pasé a ver qué tal iba. Había terminado de lavar, pero el charco en el suelo y el hecho de que el tambor estuviese lleno de espuma me llevaron a suponer que algo no había salido como debería. Sorprendentemente. Llamé a mi progenitora:

Zorro.- Oye, que aquí hay un charco y la lavadora está llena de espuma.

Madre.- ¿¿Cuánto jabón echaste??

Zorro.- Lo que me dijiste: un chorretón.

Resultó que un chorretón es el equivalente a un taponcito de jabón [2]. Tres lavadoras después, las toallas siguen echando espuma. Aaaaay, Arguiñano...


[1] Menudas metralletas, los serbios...
[2] Conste que fue mi madre quien admitió después que se había equivocado al darme la medida. Luego añadió que "un chorretón" es para la ropa normal y "un chorrito" para las toallas. En fin...

jueves, 19 de agosto de 2010

Cereales "light"

De un tiempo a esta parte me he dado cuenta de que me he ido poniendo un poco fondón. Claro, muchas Galletas Príncipe, Chocogalletas y Mutanlletas al final pasan factura, y un día te ves en una foto y dices: “Pero, ¿qué cojones...? ¡O sea, que la lavadora no me estaba encogiendo la ropa!”. Así que he decidido perder un par de kilillos, más que nada echándome a correr y sobre todo controlando lo que como. Vamos, que se acabó el cenar pizza y mandarme luego una tableta de chocolate porque me apetecía algo dulce. De hecho, aparte de dejar de lado la bollería, los fritos, y demás, me ha picado la curiosidad de ir mirando siempre el aporte energético, hidratos y demás de los alimentos. Ya sabéis, el típico recuadro que hay en la parte posterior de los envases y en el que sólo se fijan las bulímicas y los vigoréxicos. Así he descubierto, por ejemplo, que las Príncipe tampoco son para tanto, o que los Skittles, en apariencia inofensivos con su sabor a frutas (y porque no tienen chocolate), tienen tantas calorías que podrías asar un venado sobre una lumbre hecha con ellos. Eso me llegó al alma, con lo que me gustaban.

Por otro lado, mi madre es la típica que te veía caminar de peque por el borde un muro y empezaba: “Te vas a caer... Te vas a caer... Te vas a caer y luego van a venir los lloros”. Tanto lo repetía, que cuando llegabas sano y salvo al otro lado parecía quedarse como jodida y todo. Pues con las dietas lo mismo. “¿Dieta tú? ¿De qué?”. Y al día siguiente para almorzar hay puré de brécol con un apio, que tú te quedas mirando el plato con la misma cara que miraba tu padre el rancho del cuartel, y tú madre pasando por detrás: “Más sano que eso, imposible. En la nevera hay pizza, si quieres...”

Algo así me esperaba también en esta ocasión, pero todo lo contrario. Ha debido verme más resuelto que de costumbre (o con más panza) porque ha estado echándome un cable con la comida y tal, sobretodo evitando traer refrescos, bollería y demás, lo cual le agradezco profundamente. Claro que eso incluye cambiar mis cereales de chocolate de siempre por otros integrales, lo cual no agradezco tanto, básicamente porque:

1- los cereales de chocolate no sólo son un placer, son un derecho inalienable del ser humano. Son el desayuno más completo, una fuente de sabor, ese algo que te “asienta las madres” y te saca una sonrisa en pleno madrugón mañanero. Los cereales de chocolate no son chocolate, no engordan, son puro amor.

2- mi opinión de los cereales integrales viene condicionada por aquella vez que compré Weetabix de niño tras ver aquel anuncio tan simpático en el que los Weetabix hablaban y descubrí una especie de torta con pinta de alpiste prensado que no había Dios que se comiera. Sorprendentemente a día de hoy vas al super y los ves en el estante de los cereales, aunque tengo la sospecha de que no es tanto por sus ventas como por no querer aparentar el fiasco que resultaron ser.

Ninguno de estos argumentos convenció a mi madre, que apareció por casa con unos cereales integrales con virutas de chocolate (negro, encima) y una mala pinta del carajo. Como para presumir hay que sufrir, a la mañana siguiente hice a un lado mis “Chocapic” Hacendado de siempre y me puse a desayunar con los otros. Sin que llegue a haber comparación posible, los integrales resultaron ser bastante comestibles, e incluso dejar un buen saborcillo en la boca, y sensación de saciedad. Y encima eran integrales, con lo que no había remordimiento por estar comiendo mierda. Pero hete aquí, curiosidades de la vida, que al ir a dejarlos en el armario junto a los otros, me fijé en un sello en el frontal de los cereales de chocolate que jamás había visto (típico en mí), y en el que rezaba: “Cereales integrales”. Intrigado por el hecho de que unos cereales que eran puro cacao pudieran a su vez ser integrales, les di la vuelta a ambos paquetes y comparé las tablas de nutrientes. Sorpresa, sorpresa...



No sólo el trigo con chocolate tiene menos calorías, sino que también tiene menos grasa, más fibra, y cubre un mayor porcentaje de la cantidad diaria recomendada de la lista de vitaminas (83% frente a 67%, ahí es nada); además, viene en mayor cantidad (500g frente a 450g, que no será mucho, pero ese tazón extra te salva una mañana de domingo tranquilamente) y cuesta casi un euro menos (aquí hablo de memoria pero sé que los de chocolate salen 1'50 y los otros dos y algo). Ahora echemos un vistazo a las cajas por delante e imagínense que andan a dieta. ¿Cual de los dos se llevarían?


Uno está con los cereales para el desayuno de los críos, y el otro con los integrales. ¡A mí me han timado! Así que antes de renunciar a ciertas cosas bien ricas, aseguraos que la versión light e insípida de ese producto vale la pena. Prefiero comer un Mars y hacer dos minutos más en la cinta antes que picotear otra de esos snacks de muesli. He dicho.

viernes, 6 de agosto de 2010

Hoy, unas risas

La primera vez que vi el anuncio, primero puse cara de WTF y luego empecé a descojonarme. Digo: "Coño, si eso es para aprender a cascársela. ¡Es un pajilleitor!". Y mira por dónde...



¡Zaka, zaka, zaka, zaka!

Este hombre es la leche. Si se rieron, entonces tienen que ver (si no lo han hecho ya) su fucking obra maestra: ¡BATAMAAAAANTAAAAA!

miércoles, 28 de julio de 2010

The fucking amazing Solar Yoga:

Imagínense que vienen un día a casa a comer, y al preguntar qué hay de bueno, yo les digo que vamos a subir a la azotea a comer rayos solares. Así, sin anestesia ni nada. ¿Cómo se les queda el cuerpo? ¿Regular? Pues entonces, amigos míos, es que no tienen ni idea de Solar Yoga (tm). Menos mal que aquí llega el Zorro de la Hermandad del Amor a informarles de que ya pueden tirar la tarjeta del Mercadona. Hale, echen un ojo:



¿Qué les parece? De toda la vida a mi me han dolido los ojos al mirar al sol, pero por lo visto no lo estaba haciendo bien. También es verdad que nunca me dio por comerme el sol mientras lo hacía, fallo mío. Me hace cantidad de gracia lo de: “algunos de los efectos positivos de los que se ha informado son aumentos del nivel de energía (?) y disminución del apetito”. Yo añadiría: “junto con insolaciones y pérdidas de visión. También náuseas y alucinaciones al partir del tercer día de dieta solar. Los asistentes estaban tan absortos en la práctica de esta ancestral forma de yoga que permanecían tirados en el suelo durante la noche, sorbiendo rayitos de luna a la espera de un nuevo amanecer”. Luego murieron. Vamos a ver, si el sol fuera tan nutritivo hace tiempo que en África habrían dejado de necesitar ayuda humanitaria en forma de sacos de arroz. De hecho, me imagino que para un practicante de Solar Yoga (tm), ver a un negro debe ser como para nosotros ver a un fulano untado en pastel. Lo más probable es que se le quede mirando fijamente para robarle la melanina.

Pero cuidado, que el curso no viene a impartirlo un cualquiera, sino el mismísimo Hira Ohmyfuckin'god Ratan Manek (¿por qué todos los iluminados de esta clase son hindúes?), uno de los observadores solares más famosos. Aquí si dices que vives de beber del sol te conviertes en el zumbado del barrio; sin embargo, en la India te conviertes en un visionario de gran fama, y luego vienen un montón de jipis colgaos a transmitir tus enseñanzas a occidente. Aprovecho para hacer aquí un pequeño inciso: Que venga de Asia no quiere decir que mole. ¿De acuerdo? Mira el Feng-Shui. De Asia también vienen los suicidios rituales, morirse de trabajo y comer insectos, por Dios. Fin del inciso.

De todos modos, hay algo que me gustaría preguntar a Hira (lo tuteo porque a estas altura es colega, y los hindúes son gente campechana. Menos con los subhumanos de las castas inferiores. Un poco como la realeza, o Carmen Lomana): me parece muy bien que en los últimos quince años hayas sido capaz de no comer en absoluto (aunque aquí ya te hubieran ingresado en una clínica especializada en trastornos alimenticios, y ni ir al baño solo podrías), pero... ¿Qué necesidad hay? Quiero decir, ¿nunca te apetecen unas Chocogalletas? ¿O un Mars? ¿No te gustan las pizzas? ¿Qué tienes contra la comida, jodido comunista?

Tengo la teoría de que el Solar Yoga deriva de un trauma infantil. Mi abuela solía contarme que en la posguerra muchas veces sus padres los mandaban a sus hermanos y a ella a la cama sin cenar, no por castigo, sino porque no había qué llevarse a la boca. Igual la madre de Hira tenía más imaginación (o era más zorra) y cuando el niño le pedía la cena le decía: “Ponte un rato a mirar al sol, que ya verás que te quita el hambre. Luego no te olvides de cepillarte los dientes antes de ir a la cama”. Una buena higiene bucal es indispensable a la hora de saborear cálidos rayos solares. Los ultravioleta van fatal para el esmalte. Además, hay niños muy cabezotas que son capaces de alimentarse del sol con tal de no comerse el brécol o los grillos fritos. Me imagino al pequeño Hira llegando a casa después de un duro día de mendigar (todos hemos visto Slumdog Millionaire):

Hira.- Amáaaaa, ¿qué hay de comer?

Madre.- Cucarachas.

Hira.- Boh, vaya caca. Me voy a la ventana.

Madre.- ¡Ven aquí y cómete las cucarachas que se me están muriendo las plantas por falta de luz!

Otra cosa que mola un huevo es la descripción del recorrido hasta el lugar del evento. Mismamente como si te estuviera hablando un GPS. Atención:

Salida de la autopista por Guamasa, sigue por carretera general del norte, más adelante a tu derecha hay un pequeño cartel que señala La Caridad. Baja por esa carretera sin desviarte (¡¡¡Ojo!!! No es la bajada del Boquerón). Sigue a lo largo de la calle Miranda hasta llegar al número 22, a tu izquierda, con una palmera Washingtona. La entrada a la finca está a tu derecha en frente a esa palmera. Se entra por un camino de tierra con un aula de madera y cristal octogonal al fondo.

Sólo le falta añadir: “Por favor, no me pises el césped y tranquilo con el perro que no hace nada”. A ver, un poco de seriedad. Y ya que estamos, un poco de maquetación, vamos a revisar los signos de puntuación, etc. Aunque con eso del culto al sol y edificaciones octogonales bien podría decir: “Debe traer su propia virgen para el sacrificio”.

Y todo por el módico precio de 15 euros. O 4,000,000 millones de áfricos de la Gloriosa República Canaria. La verdad es que como negocio no le veo mucho futuro. Quiero decir... Mirar el sol es gratis, no tengo ninguna necesidad de pagarte a ti para mirar al sol yo . Claro que en ese caso igual tengo cien años de mala suerte, no ando muy puesto en cómo funciona el solar yoga.

Para terminar, les dejo con una foto real y sin trucar de Hira Ratan Manek:


¡¡Oh, Dios mío!! ¡Ha absorbido tantos rayos solares que ahora tiene poderes!
¡¡Corred por vuestras vidas, es Solaromón!!