viernes, 28 de agosto de 2009

Home, sweet home

Aquí estamos, con insomnio como tantas noches. Se acaba un mes increíble, en el que he hecho de todo. Como os dije, recorrí la península de punta a a punta dos veces, aunque apenas estuve unos días en el campo de trabajo, aquello no iba conmigo (lo siento Anna y Mel por no contactar, ¡me había ido! Me dio un montón de pena no poder quedar). De todos modos me bastó para eliminar todos los prejuicios que tenía sobre Galicia. ¡Es una auténtica preciosidad! Y el galego suena genial, y no es tan difícil de entender como me habían dicho, cuesta más el catalán-catalán.

Pues eso, el campo no me gustó, asi que mi MoneyPenny particular me buscó una conexión de tren y guagua que me dejaría en Valencia casi doce horas después de partir, a las dos de la madrugada. Tendríais que haber visto mis carreras para llegar a tiempo a sacar el billete de la guagua, que se iba sin mí; los expendedores de reservas no funcionaban (probé todas las combinaciones posibles: dni con letra, sin letra, con la letra delante, sólo los números pares, el localizador al revés. Y porque no me acordaba de los números de Perdidos, que si no...) y la única ventanilla abierta tenía una cola de casi cincuenta personas (sin exagerar). Por un momento me vi durmiendo allí mismo, pero conseguí dar la suficiente pena como para que me dejaran colar. Para remate de la puñeta, la chica que atendía tuvo el morro de decirme que la próxima vez intentase llegar con tiempo. Y tú la próxima vez ten las expendedoras de tickets funcionando, imbécil de mierda. Luego me tocó trotar hasta dar con la dársena, que esa fue otra. Encima la peli que nos pusieron ya la había visto. En fin. Llámame Willy Fogg, nena.

Para compensar, el mes de convivencia ha ido a las mil maravillas. Puedo decir sin temor a equivocarme, que H@n es la persona con la que más tiempo seguido he pasado en toda mi vida (mi madre, al fin y al cabo, trabaja. O voy yo a clase. Incluso cuando estamos ambos en casa, solemos estar cada uno a nuestra bola), y sin tirarnos de los pelos. Casi. Eso se lo debo a la increíble paciencia que tuvo con todas mis manías de hijo único XD

Lo mejor (y también lo más cansado) de todo el viaje, ocurrió cuatro días antes de que me volviera. Habíamos decidido no ir a Barcelona, pero hojeando un álbum de fotos de una excursión a los Pirineos, de repente me picó el gusanillo de nuevo.

-Oye -dije.- ¿Y si nos vamos a Barcelona, luego a Francia, luego a Andorra, y luego nos volvemos? Un par de días, durmiendo en el coche o en la tienda de campaña. ¿Qué me dices?

H@n me miró unos instantes como si estuviera loco, y luego me dijo que necesitaría al menos una hora para tenerlo todo preparado. Y así, hijos míos, fue como nos pegamos tres días y más de 700 kms de viaje, cruzando tres fronteras, escaqueándonos de pagar multas de tráfico, bañándonos en lagos, durmiendo bajo las estrellas en los Pirineos, desayunando auténtica bollería francesa recién hecha para entrar en calor, y paseando por ese gran centro comercial que es Andorra la Vella (donde por cierto, me compré una armónica, elegida con mi habitual puntería -esto es, elegiendo el modelo más difícil de tocar, sólo porque era bonita y barata.- Ahora no tengo excusa para no aprender. Un año de estos). Y sobre todo, con la sensación de libertad que da ir por la carretera sin ningún tipo de plan más que el que improvises sobre la marcha.

Aunque como este no es el país de los ponis de colores, en realidad acabamos con el culo plano y sin ganas de conducir un coche en los próximos cinco meses (bueno, eso yo, que soy el único que sabe conducir), y con un cansancio de tres pares de cojones, que no veíamos la hora de coger la cama. Pero valió la pena. Lo único que me da lástima es que, pese a que estaba en el planning inicial, no llegamos a visitar Barcelona. LLegamos de madrugada y decidimos cruzarla y seguir hacia la frontera. Y más nunca XD

Tanto de mi estancia en Valencia como del viaje os podría contar mil historias, pero es mejor así, creedme. Puedo ponerme muy pesado si me dáis pie XD Bueno, una cosa sí que contaré. ¿Os acordáis que el año pasado me concedieron un premio de relatos? Me llamó mi madre toda emocionada justo después de recogerlo, porque por aquel entonces también andaba yo por Valencia. Pues este año volví a presentarme, con una versión remasterizada de Celebrity Jane, ¡y me he llevado el segundo premio! No mola tanto como llevarse el primero, vale (sobre todo porque es la mitad de dinero), pero ya son dos años seguidos =) No sé, me ha hecho un montón de ilusión. Además, la estatuilla es más molona que la del año pasado XD

Ahora, a volver poco a poco a la rutina, lidiando con la depresión postvacacional (aguzada en mi caso por motivos obvios), y preparándome para el que espero sea mi último año de carrera. Al final me la sacaré año por año y todo, jodiendo la media nacional.

Abrazos y besos (y patadas en la boca, obviamente). Estamos de vuelta =)

P.D.- Pondría fotos y vídeos de la quedada blogger con Misaoshi, pero aprecio demasiado mi vida. Así que aceptad mi palabra de que es una niña del diez, y un explote con dos cervezas encima. ¡Serda! XD