miércoles, 30 de julio de 2008

El juego de las llaves

Estaba hablando esta tarde con Anne cuando de repente…

elzorrocloco dice:
oh, dios!

elzorrocloco dice:
me he quedado sin galletas príncipe!

anne dice:
HALA

elzorrocloco dice:
que hago??

anne dice:
no sé, es un poco tarde

anne dice:
bueno, allí todavía no

anne dice:
corre!!

Miré el reloj. Nueve menos diez. El Hiperdino cierra a las nueve, y tenía que vestirme. ¡Chan, chan!

Bueno, como no me gusta el suspense, os lo cuento: llegué a tiempo. Compré mis galletas y me volví a casa. El problema vino al querer entrar.

Opciones -> Mensajes -> Elementos enviados:
T vas a reir, e salid y m e dejad ls yaves en casa XD
Enviado a: Anne Moody.

Opciones -> Mensajes -> Bandeja de entrada:
omg! y que vas a hacer?? t he pegad mi inptitud XD
Enviado por: Anne Moody.

Pues no me quedaba otra que subir a casa de mi abuela. No es que quede lejos, pero había salido con ropa de día (es decir, fresquita), y ya era casi de noche. Aclararé que aquí, a diferencia de en otros sitios que no voy a nombrar (como V****cia, por ejemplo), refresca por las noches. Y yo soy muy friolero. Con piel de pollo llegué al portero de mi abuela.

¡MEEEEEEEEEEEEEEEC!

¡Click-clack!

-¿Sí?

-Eeeeeey, abuela, ¿qué pasa?

-Esús, dichosos los…

-Tírame las llaves, anda.

-¿No abre?

-Es que se me…

¡Clic-clack!

-… han quedado den… Ejem…

Se asoma por la ventana.

-¡Cuidado con la cabeza!

-Tira [y no me llames cabezón].

Las pillo al vuelo, en plan profesional del béisbol.

-¡Bueno, un beso!

-¿Dónde vas?

-Ehm… A mi casa…

-¡Pero devuélveme las llaves!

-¿Y cómo entro en casa?

-¿En qué casa?

-¡¡En la mía!!

-¡Gua, coño! ¡Yo te tiré las llaves de casa!

-¡¿Pero para qué quiero yo las llaves de tu casa si ya tengo una copia?!

-¡Oh, como decías que no abría! ¡Súbemelas y te doy las otras!

Mientras subía los cuatro pisos sin ascensor, iba pensando: “Si en el fondo no es culpa mía que sea como soy… Debe ser algo genético, sin duda…”

martes, 29 de julio de 2008

Destellos

Tengo una memoria horrible. A menudo escucho a la gente contar anécdotas con pelos y señales, o hablar de cosas que nos han ocurrido con un nivel de detalle que se me escapa. Y me da mucha envidia.

Mi memoria es como mi vista: borrosa y falta de definición. Como un VHS. Por mucho que lo intente, hasta los hechos más recientes pierden calidad a pasos agigantados. Al final recuerdo que estaba en un sitio, o que alguien dijo algo que me hizo gracia, pero poco más. En la mayoría de los casos ni siquiera recordaré el chiste. Esto último me pasa muy a menudo; puedo nombrar montones de novelas y películas (por ejemplo “¡Olvídate de mí!”, que aunque no recuerdo exactamente de qué va, mi mente no para de traer el título a colación en los últimos minutos) que sé que he visto, e incluso de las que puedo decirte si eran buenas o malas, si me gustaron o no. Pero no me preguntes de qué iban.

Sin embargo, y aunque suene inocente, quiero pensar que hay cosas que nunca se van a ir de la mente. Cosas que nos marcan tanto, o que son tan evocadoras, que simplemente no podemos olvidarlas. Por supuesto, esto es una tontería, e incluso si se pudiera, sería algo horrible si tenemos en cuentas las cantidad de malas experiencias que no podríamos olvidar, pero por esta vez centrémonos en los recuerdos agradables, que ya tenemos el resto del tiempo para pensar en los otros.

Hace unos días estaba haciendo la comida con Anne, en su casa. Tuvimos la enorme suerte de disfrutar del piso para nosotros solos (¡Viva la liberté!), y lo estábamos pasando como enanos. Fuera la ciudad ardía a 34 grados, pero allí dentro estábamos en nuestro propio oasis de paz, amor y aire acondicionado.

Mientras ponía la mesa se me ocurrió conectar el equipo de música del salón para amenizar la comida. El padre de Anne tiene una enorme colección de CDs de música, sobre todo clásica y jazz (y un montón de libros de arte y novelas chulas, y DVDs (¡originales!). Me hubiera pasado un buen par de meses curioseando en las estanterías de la sala), pero también discos de los Beatles, Queen o Frank Sinatra. Fue este último el que puse. Grandes éxitos, tercer corte, a dúo con su hija.



Y mientras los primeros acordes de la canción retumbaban por la casa y me arrancaban una sonrisa al pensar en lo viejuno que soy para ser tan joven, me di la vuelta y me quedé embobado.

Ana bailaba en la cocina de un modo despreocupado y completamente sensual. Acompasaba el movimiento de la cabeza y las caderas, danzando de un lado a otro de la cocina con los ingredientes de la ensalada.

Me acerqué lentamente sin que me viera y me apoyé en el marco de la puerta del salón para observarla mejor. No me atrevía siquiera a respirar por no romper la magia del momento. Tan sólo movía los ojos, rápidamente de un lado a otro, tratando de grabar en mi mente la mayor cantidad posible de detalles.

Sus pies desnudos sobre las baldosas.

El ajustado vestido, remarcando sus curvas y bajo el que sabía que sólo estaba su piel.

La leve curva de la tripa, que siempre andaba tocando o besando, si la ocasión lo permitía.

El vaivén rítmico de su cuerpo, toda una bofetada a mi pulla de unos días atrás de que las peninsulares no sabían bailar como es debido.

Su pelo alborotado, recogido descuidadamente en una coletilla.

Esa sonrisa que le brota sola cuando está verdaderamente feliz y ninguna preocupación le ronda la cabeza, y que tuve la suerte de ver más de una vez durante mi estancia (nunca las suficientes).

La forma en que cantaba moviendo sólo los labios, entonándole estribillos mudos a la ensalada.

Hasta la luz que entraba por la ventana parecía enmarcarla.

En ese momento era perfecta. Y el resto del tiempo se acerca bastante.

Mientras la observaba embelesado no podía dejar de pensar en lo afortunado que era. Y soy. En pleno sentimiento de autosatisfacción y orgullo andaba metido cuando me vio. Debía notárseme en la cara lo que estaba pensando porque me sonrió de esa manera, mordiéndose el labio y mirándome por encima de la montura de sus gafas.

En ese momento me dije a mí mismo que por mucho tiempo que pasase, mucha definición que perdiera o aunque acabase olvidando cómo se movía, nunca dejaría de recordar lo que me hizo sentir al darme la vuelta y descubrirla bailando en la cocina de su casa. Y punto pelota.

En este viaje he descubierto que, aparte de poder comer fría cualquier cosa que haya sido cocinada con anterioridad (algo que he comprobado en numerosas ocasiones para desespero de mi madre), mi cuerpo también tolera bastante bien la carne chamuscada.

Eso y que últimamente me siento tan afortunado que hasta me da miedo.




P.D.- Valencia un puto horno.

domingo, 20 de julio de 2008

Entrada miscelánea de puesta al día

Bueno, bueno, veamos… Como casi todo el mundo, llevo un par de días desconectado, y como se me acumulan las cosas y en los próximos días igual no voy a escribir, pues aprovecho y lanzo un par de noticias cortas.


Por ejemplo, ¡he aprobado todos los exámenes a los que me presenté! Los cinco, incluyendo aquel famoso de sociología (8’5!!), y que con el de Historia de hace unos meses hacen que ya tenga dos tercios del primer año. Que dicho así no parece gran cosa, pero todos sabemos lo que he ido yo a clase XD Aunque veo difícil sacar las otras tres juntas ahora en septiembre, al menos una la veo asequible y otra posible. Derecho del trabajo volveré a cursarla (o iré por primera vez, mejor dicho) el año que viene.


Además, es posible que me convaliden todos los créditos de libre elección de la diplomatura por asignaturas de Filología en las que tengo sobresalientes, así que no tendré problemas para cursar una asignatura extra el año que viene^^ De todos modos, no vendamos la piel del oso todavía.


Que más, que más… La búsqueda de curro infructuosa por el momento, y según pasen los meses, me imagino que más. Ya me veo de campaña de navidad XD Pese a que no quería, me veo currando por las tardes durante el curso para pagar la matrícula, y ya sabemos cómo acaba eso (conmigo demasiado cansado como para madrugar e ir a clase el día siguiente, y matándome a estudiar el mes antes de los exámenes para sacar seis de nueve. Efectivamente, así acaba). Además, me gustaría sacarme el Proficiency de Cambridge este año (con dos cojones), y me rompería todo tener que trabajar durante el curso. Ya veremos. De todos modos creo que desde que trabaje un mes más tengo derecho a paro, así que igual me sale bien la jugada y todo^^


Que más, que más… Ah, es verdad que Anne no ha contado lo de la playa, ni ha dado señales de vida en general. Se debe a que ha estado de vacaciones. Después de venir a Tenerife se ha pirado directamente a los pirineos catalanes. Estoy saliendo con Marco Polo. Así que dejamos la anécdota para dentro de un par de días, en formato podcast o en video, que creo que le hace ilusión (mi anonimato en un pozo), porque… ¡me voy a Valencia! [exclamaciones de fondo]. Después de mucho pensármelo y de sentirme culpable por todo lo que le costó a esta mujer venir, he tenido la brillante idea de endeudarme yo también hasta las cejas sin tener curro e irme para allá una semana. Ya ves tú que listo soy XD ¡Así que bloggers de Valencia, reuníos, que el Zorrocloco va a llegar! [inserte aquí risa malvada número cuatro].


Que más, que más… Ah, hablando de blogs, al igual os habéis fijado en que al entrar en mi perfil hay dos blogs más que antes, con autoría compartida con Anne. Si os habéis metido, veréis que no hay nada. No es que estemos coleccionando blogs, son dos proyectos que tenemos en mente pero que, conociéndonos, irán para largo (de ahí lo de Procrastinadores).


Que más, que más… Pues creo que eso es todo de momento XD


Os quejaréis, que es una buena puesta al día.

lunes, 14 de julio de 2008

Tortitas

Ya lo sé, ya lo sé, queréis saber cómo le ha ido a Anne aquí, si nos hemos gustado o si por el contrario ha sido un momento "Diario de Patricia", etc., etc. Pero creo que eso deberíais preguntárselo a ella cuando vuelva de las holidays familiares, sinceramente. Yo sólo os podría resumir el viaje así:



Oh, y con la anécdota de la playa. Pedidle a Anne que os cuente lo de la playa xD

lunes, 7 de julio de 2008

Pelotas

Tengo un buen par de posts en la recámara (por lo menos cinco…), peeero entre pitos y flautas no he podido postear en estos días, ni creo que escriba gran cosa esta semana. Pero tranquilas, yo nunca tengo vacaciones, así que me tendréis escribiendo por aquí durante el verano, amenizándoos los daiquiris que os toméis a la sombra de las palmeras disfrutando de vuestra conexión wifi. Asco me dais, por dios. Y envidia más aún.

El caso es que anteayer estaba en la playa con Ken (es que parece un Ken, pero en gordito) y el Negro (que no es negro, sino venezolano), jugando a fútbol y a las palas con patéticos resultados a causa del viento, cuando el Negro dijo:

-Oye, ¿y por qué no vamos a jugar a fútbol a la iglesia abandonada?

Y como ninguno habíamos jugado nunca a fútbol en una iglesia (ni meado tampoco, pero esa es otra historia. Y no es que yo me meara en el púlpito, ni nada. Ejem), para allá que nos fuimos. Y cuando estábamos levantando el campamento, me fijé en que había una especie de bacota (un boliche grande. Ehm… una canica grande, vaya) en el suelo a mis pies. Cuando la toqué con el pie la arena se revolvió un poco y aparecieron dos más.

-Anda…

Empezamos a remover la arena a nuestro alrededor y encontramos esto:


Nada más y nada menos que cuarenta y cuatro pelotas saltarinas nuevecitas (con su precinto plástico y todo) enterradas en la arena de la playa.

Y digo yo: ¿qué hacía alguien con cuarenta y cuatro pelotas saltarinas en la playa? Yo, conociendo la clase de gente que va a esa playa, y teniendo en cuenta que más que una playa parece un descampado con mar, voto porque alguien se chuleó un dispensador de pelotas saltarinas de una gasolinera. Ya, ya sé que tampoco tiene sentido, pero es lo primero que me vino a la mente. Se admiten sugerencias xD

Y sí, esto es todo el post. Simplemente quería enseñaros la foto xDDDD

Por cierto, antes de que me lapidéis por mearme en una iglesia, que sepáis que es una iglesia que nunca se llegó a terminar, es decir, es un montón de ladrillos pelados con forma de iglesia, pero sin nada en su interior más que basura, palomas muertas y una especie de altar a San Lázaro (que teniendo en cuenta que la iglesia está en un antiguo campamento de leprosos, tiene su gracia). Eso sí, de noche impone bastante, lo admito.

Que sepáis también que normalmente mis amigos y yo nos movemos por sitios más normales. Los campamentos de leprosos y los cementerios indios los dejamos para los findes y las raves. Aunque ayer mismo cuando volvíamos de la playa por la carretera vieja el Negro miró por la ventana y dijo: “¡Mirad, una especie de club abandonado con canchas de tenis y fútbol! ¿Por qué no nos paramos a echar unos tiros?”.

Y diez minutos después estábamos saltando la valla roñosa de las canchas conmigo pensando: “Campamentos de leprosos, iglesias y clubes abandonados... Si es que parece que vivimos continuamente en el principio de una peli de matanzas…”

viernes, 4 de julio de 2008

Chorraditas pierdetiempo

Queeeee... como todo el mundo está haciéndose avatares de estos, me he dicho: "No voy a ser menos que la masa!". Así que me he puesto pintura verde en la cara y me he enfadado mucho. He aquí el resultado:


Hale, ya le he dado el capricho a Yaiza xD Lo curioso del caso es que, pese a que por separado los rasgos son bastante acertados, en conjunto no me parezco una mierda. De hecho, quedé mucho más satisfecho con el viejo (aunque claro, ¿a quién no le mola verse southparkizado?). A la Niña si que la clavé, aunque no podáis apreciarlo xD

El enlace aquí. ¿Que por qué está en italiano? Tss, si haces esa pregunta, es que no mereces conocer la respuesta...

Oh, y es posible que me veais el careto dentro de poco. A Anne le encanta sacar fotos...

martes, 1 de julio de 2008

Lo que he hecho hoy en clase

Ya estamos en julio. Lo que menos apetece es estudiar. No obstante, como al calendario escolar lo que yo quiero se la trae más bien al pairo, tengo el último examen el sábado, así que hoy me levanté (tampoco muy temprano, no es cuestión de matarse) dispuesto a ir a la biblio a recuperar el tiempo perdido.

Llego a eso de las nueve, lo que no está nada mal. Dentro de la media del último mes. Me siento en mi sitio favorito, una especie de mesa redonda gigantesca que hay en el centro de la sala, y saco mis cosas.

“Debería ir a ver si tengo correo”, me digo a mí mismo, así que me levanto y voy a la entrada, donde están los ordenadores. Ratón, teclado, login, bandeja de entrada; 7 mensajes nuevos.

-¡Caramba!

Son de anoche, que se me olvidó borrarlos entre pitos y flautas.

-¡Tsk!

De todos modos tengo alguno nuevo. E incluso para mí. Contesto y me vuelvo a la silla. Abro el cuaderno y busco lo tengo que estudiar. Leo la primera pregunta y me digo: “debería ir a ver si han contestado a comentarios que he dejado en otros blogs”, así que me levanto y vuelvo donde los ordenadores. Ratón, teclado, blogger, blogger, blogger, blogger. Algunos sí, pero la mayoría no. “Seguro que están estudiando y/o haciendo algo productivo con sus vidas”, me digo, así que vuelvo a mi sitio.

Leo hasta el final de la página. Voy a por un refresco a ver si me despierto. Salgo del edificio y me siento en un muro a que me dé algo de sol. Hace ventolera y está nublado, pero a rachas aparece en todo su esplendor y me chamusca las pestañas. El sol de aquí siempre es así.

Me pongo a contar lagartos mientras doy sorbos a la Cocacola. Siete. Se asustan cuando me muevo. Qué vista tienen los jodidos.

Tiro el refresco a una papelera y vuelvo para adentro. Como al entrar tengo que pasar por delante de los ordenadores, me siento un momento a ver si me han contestado al email. Ratón, teclado, login, bandeja de entrada: 1 mensaje nuevo.

(Momento ñoño de la mañana)

Contesto al mail. Cierro y me vuelvo a mi sitio, dispuesto a no levantarme en un buen rato.

Leo dos páginas del tirón. Me doy cuenta de que no sé qué acabo de leer. Vuelvo a empezar. La vista se me va hacia la estantería de la izquierda, un expositor con la prensa del día (estudio en la biblioteca de periodismo). En todas las portadas lo mismo: España campeona de Europa.

Fantaseo conque soy jugador de la selección. Metraje de Oliver y Benji durante un cuarto de hora.

Me doy cuenta de que estoy mirando fijamente a un señor. El señor también me mira. Con el ceño fruncido. Vuelvo a clavar la vista en los apuntes. Leo una pregunta y vuelvo a mirar al hombre un momento al despiste. Me recuerda a alguien, pero no sé a quién.

Ah, a Indio.

Me acuerdo de lo que ha dicho Bian de la quedada blogger en San Fermines. ¿Cómo serán in person? Otro cuarto de hora imaginando las diferentes situaciones en las que podemos conocernos todos, a cada cual más surrealista (en una de ellas había skinheads y persecuciones en metro, no os digo más). Me digo que estoy gilipollas. Por lo menos esta vez no me he quedado mirando a nadie en concreto.

Me revuelvo un poco en la silla, carraspeo y me pongo a leer mentalmente en voz alta, esto es, moviendo la boca como si estuviera vocalizando, pero sin abrirla. Un espectáculo. Consigo leerme las cinco páginas que me había marcado para esa mañana. Eso merece una celebración.

Me voy a los ordenadores.

Entro en El rincón. Leo los comentarios que me han dejado y contesto. Navego un rato por los blogs de la peña. Entro en mi correo. No hay mensajes nuevos. Jo.

Me levanto para volver a mi sitio. Por el camino veo un libro enorme en cuyo lomo leo: “1986”. Coño, el año de mi nacimiento. Vuelvo para atrás y lo cojo. No entiendo una mierda. Lo dejo y me vuelvo a la mesa.

Me siento. Tamborileo con los dedos en la mesa. Me doy cuenta de lo que jode eso a los demás y paro. Decido que como mi capacidad de concentración está bajo mínimos hoy, voy a ir alternando por dónde empiezo a leer, una vez de adelante hacia atrás y viceversa. Ya esta tarde me estudiaré lo de en medio.

Leo una página. El bibliotecario pasa a mi lado con una tonga de revistas. Me acuerdo de que hay un artículo de El semanal que quiero leer.

Voy a la parte de las revistas. Leo el artículo que quería leer. Y otros siete, también.

Hago un test de Cosmopolitan. Soy una chica mala.

Decido que un test de Cosmopolitan es lo más bajo que se puede hacer en esta vida y me vuelvo a la mesa. Me leo las cinco páginas de atrás a adelante, y luego voy saltando por las preguntas que menos me suenan. Estoy satisfecho de mí mismo.

Miro el reloj y son las doce. Me digo a mí mismo que mucho más no voy a hacer. No queda casi nada para la una, y de ahí a la una y media que almorzamos en casa menos todavía.

Recojo mis cosas y me voy para casa. Ha sido una mañana productiva^^