jueves, 29 de mayo de 2008

Barbie peluquera

Bueeeno, pues el otro día os comentaba que tenía una anécdota relacionada con una peluquera, o intento de ella. Hela aquí, que lo prometido es deuda.

Hará cosa de un año decidí experimentar y hacerme una cresta. Siempre he sido fiel a mi look, corto y peinado hacia adelante con una pequeña moña en la frente (algo así como David Boreanaz en Ángel o Tintín, pero en sexy), así que no iba a ser nada demasiado grande ni llamativo, sólo una pequeña cresta hasta la coronilla que luego se transformaba en un rectángulo en la parte de atrás de la cabeza (nada de lucos a lo paleto americano, no os asustéis). Por los lados lo llevaba rapado a un número grande porque siempre he odiado ir repelado. Cuando me miro a un espejo me gusta ver mi pelo, no mis ideas.

El caso es que me lo hice y me quedó bien. Era un peinado un tanto grunge, lo que quiere decir que cuando me daba la impresión de que la cresta crecía demasiado yo mismo me pegaba dos tijeretazos y me lo dejaba desparejado en un look bastante alternativo e informal. Claro que una cosa es ser alternativo y otra gilipollas, y para el tema del rapado y demás recurría a una amiga que había estudiado peluquería. Charlábamos un rato poniéndonos al día de nuestras respectivas vidas, ella practicaba, yo recibía un corte gratis y la madre de Bambi se revolvía en su tumba ante tanto jolgorio. Todo perfecto. Hasta ese día.

Por aquel entonces todavía estaba saliendo con E., quien esa mañana me había llamado para decirme que por fin volvía a la isla después de casi una semana en Las Palmas. Como es lógico estaba loco por verla después de siete días enteros (todos captamos lo irónico de mi actual situación, ¿no? Bien, prosigo xD) y decidí cortarme el pelo esa tarde para que me viera guapo (más).

Así que quedé con mi amiga, que casualmente estaba libre. Dos besos, un pasa a la cocina, un té, un qué tal tu vida, vamos para el salón, bla, bla, bla. Llegado el momento de la verdad me señala el taburete al lado de la ventana y yo me acomodo mientras va a buscar la maquinilla eléctrica.

-¿Cómo lo quieres?

-Pues rápame alrededor del rectángulo de atrás y por los lados, lo más largo que te deje la máquina. Ya yo me apaño con la cresta.

-Ok, voy a empezar por abajo, por la nuca [BZZZZZZZZZZZZZ!!]. Pues lo que te decía, me manda el mensaje pero no me llega hasta el día siguiente, y claro...

BZZZZZZZZZZZZROMROM!!

-¡Au!

-¡Uy, perdona! Tienes el pelo muy duro y se traba, lo siento. Lo que te decía, que si no lo leo cómo le voy a contestar, ¿no? Y...

BZZZZZZZZZZZROMROM!!

-¡Ay!

-¡Muchacho! ¡Qué espeso tienes el pelo aquí abajo! Mejor empiezo por arriba.

-Por los lados, cuidado al perfilar la cresta.

-Tranqui [BZZZZZZZZZZZZZ!!]. Pues total, que como no lo contesté, yo... Ay, Dios.

Y se hizo el silencio en aquella casa. Yo la miraba por el rabillo del ojo. Tenía cara de asustada.

-¿Qué?

-Ay, Dios.

De muy asustada. De hecho, había dado dos pasos alejándose de mí.

-¿Qué?

-No te enfades, ¿vale? Es que... hablando, hablando... Se me ha olvidado ponerle el cabezal a la máquina. Te he rapado al cero.

Y se hizo el silencio de nuevo mientras asimilaba lo que me había dicho, durante unos cinco segundos. Al cabo de ese tiempo, en el que no me había movido ni le había quitado el ojo de encima abrí la boca para decir:

-No.

Dio otro paso atrás.

-Mírate. Lo siento, de verdad...

Lentamente alcé la mano para tocarme el pelo y... tenía una clarea de unos cuatro dedos de ancho en la sien derecha. La madre que la parió.

-La madre que te parió –le dije, muy bajito. Luego me puse en pie, despacio, me quité la sábana esa que te ponen para que no te llenes de pelos, recogí mis cosas y me fui de allí. No le dije nada y ni siquiera la miré, o no habría podido reprimirme y la hubiera estrangulado.

Cuando llegué a mi casa, después de hacer todo el trayecto disimulando como si me estuviera rascando la cabeza, vi que el destrozo era tan malo como parecía. El lateral de mi cabeza era un extraño oasis en medio de la selva negra de mi pelo (¡qué bonito me ha quedado eso!). Rapado al cero. Si me palpaba la nuca tenía otra clarea tapada por mechones más largos de pelo. Y mañana veía a E. Me entraron hasta ganas de llorar.

Fue en ese momento cuando me sonó el móvil.

-Que sepas –me dijo en cuanto descolgué.-, que me ha parecido de muy mala educación la forma en la que te acabas de ir todo encabronado. El pelo crece, ¿sabes?

-El pelo crece. Ya. Hazme un favor [insulto], bájate un momentito hasta mi casa, y te traes la cortapelos, que te quiero pelar yo a ti. ¿Te parece? ¿No crece el pelo, so [insulto]? ¡¡[insulto]!! ¡¡[insulto] [insulto] [insulto]!! ¡¡[insulto]!! ¡¡[insulto] [insulto]!!

Encima chula, la niña. El caso es que llamarla por su nombre no acababa con mis problemas. Sabía lo que tenía que hacer; un sábado por la tarde no había ningún otro sitio abierto, así que...

-Hola, bienvenido a Cafat Alcampo, ¿que deseab...? ¡Jo-der! Dame tus datos, anda. Pues tienes dos delante, si quieres puedes ir a dar una vuelta, o... O bueno, también tenemos revistas. Toma, te puedes sentar allí. Por cierto, ehm... ¿Qué... qué te ha pasado?

-Estaba durmiendo la siesta en casa y entre sueños me pareció oír un zumbidito. Noté un tirón y cuando me desperté estaba mi hermano pequeño con la rapadora en una mano y un mechón de mi pelo en la otra.

-O_O

Evidentemente, pese a los esfuerzos de la chica, no hubo más remedio que raparme al cero para que no se viera la clarea. Por lo menos me lo pude dejar un pelín más largo de arriba sin que se viera mal.

Y esa es la razón por la que odio que me toquen el pelo. ¿Alguien da más? Creo que gano yo por goleada xDD

miércoles, 28 de mayo de 2008

Minipost compensación: Perlas

Impresionante. Es todo lo que puedo decir. Estaba repasando un trabajo en busca de erratas antes de imprimirlo cuando he visto este párrafo:


"El trabajador autoprogramable es el que desarrolla el trabajador que tiene la capacidad de poder tener la posibilidad de redefinir sus capacidades conforme va cambiando la tecnología y el puesto de trabajo".


Con dos cojones. Ahora sí que no tengo dudas de que llegaré lejos; ya ni yo mismo me entiendo xD

martes, 27 de mayo de 2008

Perreta

He empezado tres posts distintos hoy. Del primero (la anécdota de la peluquera) saqué un post comedura-de-tarro del quince, sin pies ni cabeza; y de este último he sacado por fin en claro lo que me tiene bloqueado desde hace tanto tiempo.


La incertidumbre.


No quiero no saber qué va a pasar. No quiero más sorpresas desagradables. Ni agradables tampoco. Quiero poder mirar mi futuro por un agujerito y ver que las cosas no van a ir tan mal como creo que van a ir. Quiero un mínimo de certeza que me diga que del montón de cuerdas que tengo delante de mis narices la que estoy tanteando es la correcta, porque se acerca el momento de la caída y he de decidirme a agarrar un cabo. Quiero seguridad, por una vez. Quiero elegir bien. Y no se me da tener fe.


La incertidumbre es una mierda. Nunca había odiado tanto una palabra que no fuera un nombre propio.

jueves, 22 de mayo de 2008

Zorrodiario II: el desenlace

Primero y ante todo... ¡Podio!

¡Zorrocloco de bronce para Cattz por “Cariño, he encogido a los niños”!

¡Zorrocloco de plata para Indio por “Desafío total”!

And now, the golden Foxclock goes to... ¡IRE, por “Aladdin”!

¡¡Plas, plas, plas, plas!!


¡Ire, para ti va dedicada la segunda parte! (qué importante me siento de repente, dedicando cosas y todo xD)


Y una vez terminada la ceremonia, vamos a lo que vamos...


La historia hasta ahora:


[Si eres nuevo, te recomiendo que leas la primera parte. Lo entenderás todo y te reirás más]


En 1997 Júpiter estalla en tres meteoritos. El mayor de ellos se dirige en ruta hacia la Tierra, y no precisamente en plan visita de cortesía para echarse un cortado. El astronauta Perro Bueytriste (que por cierto, estudió conmigo) es el encargado de pilotar la nave que se posará en la corteza del meteorito para dinamitarlo. Junto a él trabajan el fotógrafo John Saddey y a la doctora en botánica Elena Corpis. Curiosamente, será la doctora la encargada del petamiento. Ni en Armageddon nos lo creímos menos.


Logran aterrizar satisfactoriamente en el meteoro, pero... ¡Oh, sorpresa! No sólo no desprende el calor propio de una explosión capaz de cargarse un planeta, sino que ¡hay vida! Pero no pasa nada, hemos traído comida.


Tras dar un par vueltas buscando el centro del meteoro deciden empezar a cavar en cualquier lado para ganarse el sueldo, como los peones de la obra que hay enfrente de mi casa. Repentinamente, el suelo bajo Sadbuey cede y este se precipita en una cueva forrada de diamante en bruto (¡Hola, Ire!) y metales preciosos...


Capitulo 3


-Bamos a coger de todo un poco [yeah, llenemos los bolsillos de nuestros trajes de astronautas]. –Cuando tuvieron todo lleno se preguntaron:


-Seguimos por el túnel.


-Por mi, si.


-Por mi también.


[¿Que dónde está la pregunta? ¿No habéis oído hablar de la elipsis? Está muy de moda en poesía últimamente].


a si que sigieron [ouch!] por el tunel pero no habia oro ni nada parecido. al Final del Tunel [municipio de El Pozo] se encontraron en una gran sala con un balconcillo [en realidad el balcón no era tan chico, es que la sala era la hostia de grande], de repente y nadie sabe como [creo que ahí me di cuenta de que lo que escribía no tenia ni puto sentido] aparecieron un gigante con una porra, un enano con un hacha [un hobbit con ojeras y un elfo con... Ah, no, no, esa historia la escribí más adelante], y una chica con una vara [¡güao! ¡Una vara! ¡Qué jevi!]. Aún ellos no se habían repuesto de la imprecion se habrio la puerta del balconcillo, salio una cosa [xD] que dijo:


-Soy Bamtos mitad Humano mitad Botcio [esa me la sé: el plátano], supongo que habéis venido por los cuatro poderes, ¿no? [depende, ¿eso es de comer?].


-Bam...


-Silencio humano si quereis los cuatro poderes tendreis que luchar [ajá, entonces no se come. Pues creo que van a pasar y quedarse con lo que es el oro y los diamantes]


-Vamonos –dijo Elena [¿lo ves?]


-Si


-Alto –trang- la puerta se cerro de subito [y os estaréis preguntando: ¿qué puerta?] –Ahora luchareis [pues la puerta invisible que hay detrás de los protas según entras, en Final del Túnel, que hay que explicároslo todo... Ains...]


Capitulo 4


La primera lucha seria entre el enano y John [pues si que son fáciles de convencer estos americanos]. John tenia una pistola [¿veis por qué digo que son americanos?]-ting- empezo la lucha dos disparos cruzaron el aire y un impacto en el brazo del enano. Se oll oyo [que me diera cuenta de la tilde ya era pedir demasiado] su quejido [de él] el enano se abanlanzo sobre John y le arranco las pistolas de las manos [el jodido enano es rápido para tener esas piernas tan cortas], John hizo dos volteretas para escapar pero demasiado tarde porque le ha cortado [escapa a mi comprensión como alguien cree que puede escapar de un ataque con una voltereta. Seguro que John es de los típicos que si el avión cae en barrena se pone a inflar el salvavidas en vez de agarrarse a la mascarilla de oxígeno. Aunque pensándolo mejor, en un avión que cae en barrena lo mejor que puedes hacer es cerrar los ojos para no ver venir el hostión].


Es un corte medio [que quiere decir que ni mucho, ni poco]. Ahora esta pegada a su espalda a un tronco, otro hachazo del enano pero está vez [UNA, una vez pongo una tilde, y está mal puesta] es más rapido John [bueno, vale, en esa acerté] que esquiva el golpe y el hacha queda incrustada en el tronco, el enano intentaba sacarla John le pego una patada [qué hijo de puta, pegarle una patada a un enano al que se le ha incrustado el hecha en un tronco. Eso es un mal karma, John Saddey, así no me extraña que tengas los días que tienes], el enano rodo por el suelo y fue a para donde las pistolas de las que cogio una [no podía darle una patada para otro lado, sino pa’ donde estaban las pistolas... Así no se puede, ¿eh, John? ¡Así no!].


La Tierra:


¿Pero donde se abran metido? Solo nos separan del meteorito 3 kilometros [ejem, ejem... ¿Qué? No he dicho nada...].


El meteoro:


-No sabes utilizarla –dijo John refiriéndose a la pistola.


-si que se si aprieto la palanca sale la cosa [y no precisamente del balconcillo] –tenia razon si apretaba el gatillo dispararia pero a el. Cuando cogio la pistola la cogio al reves [pues ya hay que ser gilipollas, porque mucha ciencia no tiene la empuñadura].


-Pues disparame –dijo John- ¡Bang! –la mueca del enano reflejaba dolor, rabia, espanto y horror [en realidad no era un enano, era un mimo]. Pero en seguida se desplomó en el suelo frio y humedo [que es mucho más dramático que morirse sobre un suelo cálido y seco, donde va a parar].


-No es posible –dijo Bamtos- Esta muerto te odio [¡hala lo que ha dichooo!]. Pasemos al segundo combate [a este qué rápido se le pasa todo, ¿no?].


Este combate enfrentaba a dog y a John contra el gigante, primero ata caria dog [claro que sí, combate por turnos. Lo típico].- ¡Bingo! Elena dame un barreno –dijo- ¡a ver si lo coges grandullón! –le tiro el Barreno para el cogerlo fue lo mas facil del mundo pero dog dijo:- dime que es –El gigante acerco la tant caBeza tanto al Barreno que le estallo en plena cara, gimio varias veces y cayo [pues para ser los guardianes de los Cuatro Poderes (cuyo poder sólo es comparable con su misterio) son bastante inútiles, los pobres. Seguro que no sacaron las plazas a concurso-oposición, sino que los enchufó Bamtos. Hay cosas que son universales].


-dios Botcio el tambien ha cedido, pero la bruja acabara con vosotros –Ahora empezaban John y dog al mismo tiempo [armados con pistolas y barrenos contra una mujer. Y no me llaméis machista].


-ilusos –dijo- ¡Toma! –de su boca comenzo a brotar hielo [pues ponme un ron cola, que voy seco y no me hallo].


Capitulo 5


Al instante quedaron congelados. Ahora solo quedaba Elena –JaJa, ahora tu pasaras a ser hielo como tus amigos.


-Tengo que encontrar algo o me congelara –fue entonces cuando se acordo de los boliches que le dio su hijo [boliches=canicas, panda de drogadictos malpensados] como amuleto los saco de su bolsillo y los tiro a los pies de la bruja que empezo a patinar antes de caer en la lava que fluia en un estanque a su lado [ya sabes, el típico estanque de lava de la guarida de los malos. Y un inciso: por mucho que los dibujos animados y las pelis infantiles intenten convencernos de lo contrario, en una pelea real eso NO funciona (lo de los boliches, no lo de tirar a alguien a un pozo de lava). Creedme u__u]. Susto al caer en la lava los cuerpos de John y dog cobraron vida [muerta la perra... ya no perrea. Chiste malo, sorry].


-Chicos, que alegria [sep, se nota que no cabes en ti. Yu...jú...]


La Tierra


-vamos a morir solo esta a 2’50 [“¡ños, qué precios!” Aquí es cuando hecho en falta lectores canarios, que pillarían el chiste. Pero os quiero igual, chicas].


El meteoro:


-Habeis matado A los guardianes [pues jódete, que se querían ir y no les dejaste. Abusador, en su balconcillo...] coget los minerales que reposan en la fuente [“-Espera, Zorrocloco, ¿qué fuente?” “-¡Chist! ¡Qué nadie se ha dado cuenta!”]-al coger los minerales dog pregunto:-


-¿que son? [¿minerales? Por decir algo, digo]


-Son minerales que nunca se acaban [Eso ya lo había oído: es el mineral de nunca acabar]


-Ya pero, ¿para que sirven? [No, Dog, no se come. Creo]


-Son oro, plata, rubi y bronce [ejem, ejem...]


-¡¡Que!! –dijeron al unisono ¿les habia dado oro, plata, rubi y bronce inagotables? La salvacion del planeta [si quitamos el hecho de que está a punto de dejar de existir]. De repente todo empezo a temblar.


-que pasa [léase con deje macarra: “¿Qué pasha? ¿Eh? ¿Temblando todo, Botcio? ¿A que te meto?”].


-Sin los mira les que hacen posible vida aqui explotara [explicado quedado ha]. ¡Corred! ¡corred! [que también podías haber empezado por esa parte, digo yo]-salieron corriendo al llegar a la cuerda subieron como monos [aún diría más, ¡monos alpinistas!] y cuando se pusieron los trajes Elena se de tuvo- ¡Mi casco sige roto!


-John -dijo dog- dame cobre y el soplete- dog fundio el cobre y lo puso en la rotura del casco y lo apreto hasta solidificarlo [de mayor quiero ser como Dog, un hombre con los huevos negros, que tumba gigantes a barrenazos y es capaz de apretar metal fundido hasta sacarle el agüilla]- Bien creo que aguantara hasta la nave y enseguida salieron volando con los propulsores que tenian en la espalda del traje. Llegaron a la nave [recogieron el ancla y...] y justo cuando pusieron todo en marcha ¡¡¡¡¡¡Broooooooordoooo!!!!!! [¿Brordo?].


-menos mal –dijo Elena –que la nave estaba lejos, que si no... Je [je... Je, je, je... Pegadme un tiro].


La Tierra.


-¡No! ¡Dios Santo el meteorito está a 0,50 kilometros vam...! [¡bueno! ¡Vale! ¡No sabía lo que era un kilómetro! ¡¿Estáis contentos?!]


¡Bzzzoooondddrd! [así se oye desde la Tierra si le gritas a alguien “¡gordo!” en el espacio].


-¿Qué ha pasado? [pues ahora no te lo digo, haber estado atento. Pss...].


-el meteorito a estallado señor [`vato mierda...].


-Cumplieron su mision Señor [claro que sí, mandaste a una botánica con barrenos, ¿qué podía fallar? ¡Era un plan perfecto, comandante Nodoyuna!].


-comandante, cambio [yo robo dos].


-dog. Dog ¿estas Bien? [“nooooo.... te hablo deeeeesdeee... el más alláaaaa...”] ¿y los demás?


-Estamos todos, por un pelo [querrás decir por un soplete, ¿no?].


-eso mismo digo yo.


-señor le hemos traido una buena y duradera sorpresa [¡no! ¡No! ¡Pero, ¿qué...?! ¿Le vas a dar el oro? Si es que tenía que haber ido yo, que es que no das, NO DAS. Como el del bar de dos calles por encima de mi casa, que se sacó casi quinientos millones en Navidad y el nota sigue con su bar porque es lo que le llena... ¬¬].


-con la de vivir me conformo [¡ohhhh...! ¡Qué bonitoooo...! Espérate a que bajen de la nave, espera...]


FIN

5-9-96


Pues con esto termina mi primera historia. No, por favor, nada de lágrimas. Toda saga tiene un fin (menos Viernes Trece, Indiana Jones y La Guerra de las Galaxias, pero son pura basura en comparación. Bueno, Viernes Trece sí).


¿Os habéis quedado con ganas de más? ¿Queréis saber cómo empieza la siguiente historia del cuaderno? Va, que no se diga que no soy bueno, empieza así...


-Se ha escapado por la ventana –grita el guardia. Es tarde. Richard sonrie- Ja –exclama- prision de maxima seguridad, Ja la verja abierta, el guardia dormido... menuda prision.


¡Dios mío, es mejor que Prison Break! Pero como diría Michael Ende: “esa es otra historia, y será contada en otra ocasión...”

martes, 20 de mayo de 2008

¿Que te llamas Saskia? ¿Pero Saskia no es nombre de...?

El Zorrocloco informa: Salvo mi apodo (obviamente) el resto de nombres que aparecen en este post son completamente reales. No creo que los propietarios se ofendan: ojos que no ven...

Estaba el otro día anotando las fechas de los exámenes a los que me voy a presentar (a ver si termino el curso con cinco de ocho, lo que no estaría nada mal teniendo en cuenta mi palmarés hasta la fecha), cuando un papel con mi nombre colocado en el corcho de relaciones laborales llamó mi atención.

Relación de impagos:

Patadas en Boca, El Zorrocloco

-¡Mierda, la matrícula!

Después de comprobar hasta qué fecha tenía para pagar (y preguntar a una chica que pasaba por allí en qué mes estábamos), suspiré aliviado.

-Bueeeno, mañana lo pago. Uhm... vamos a ver quién más anda despistado o con falta de pelas...

Y cual no sería mi sorpresa al leer nombres como los siguientes:

Xxx Xxx, Mayerling

Xxx Xxx, Beatriz Beata

Xxx Xxx, Adtemexi

Xxx Xxx, Yusra

Xxx Xxx, Gedeón

Y mi favorito:

Rodríguez Xxx, Anthony Jackson [¿Alguien más se imagina al alto de los Morancos vestido de doña y gritando por la ventana: “¡¡Michael Jackson Jesúuuuuus!! ¡Tate quieto!”?]

Vale que Adtemexi sea un nombre canario y todo lo que tú quieras, pero... ¿Yusra? ¿Qué mierda es eso? ¿Y Gedeón? ¿No suena a patriarca bíblico? “Gedeón”. Eso nombre no lo puedes decir de cualquier manera, tienes que poner cara de circunstancias: “Gedeón..”

Ya es definitivo: el próximo año me matriculo como “El Zorrocloco Patadas en Boca” de verdad xD

[Editado: Acabo de postear y acordarme de una anécdota de hace unos años, cuando un amigo me presentó a la chica que le gustaba por aquel entonces. Es una muestra más de lo bocazas que soy sin darme ni cuenta. Llegué donde estaban ellos y mi amigo dijo:

-Mira, te presento al Zorrocloco.

-Encantado –dije yo.

-¡Hola! Yo soy Iris.

-¿En serio? ¡Yo conozco a una Iris! Claro que es un Cocker...

Curiosamente le caí bien a la chica y todo al final. Ahora, la cara con la que me miró en ese momento... ¡Yo no tengo la culpa de que les pongan esos nombres! ¡Jo!]

domingo, 18 de mayo de 2008

Cosas que he hecho y aprendido esta semana

-Lunes- Me lío la manta a la cabeza y me declaro a una chica por teléfono. ¿Por qué por teléfono? Porque vive en otro continente. Deseadme suerte.


-Martes- Dono sangre por primera vez en mi vida, y lleno la bolsa en cuatro minutos. Todo el mundo se queda impresionado en el banco móvil. “Tienes buenas venas”, me dice la doctora. Yo sólo sonrío y pienso que el día que tenga un accidente me desangraré esperando la ambulancia...


-Miércoles- Descubro lo mal que puede saber un aprobado. Sí, por fin me quito de encima una asignatura de la carrera, pero merecía más nota. El día anterior no tenía corregidos los exámenes y hoy son todos cincos y seises. A corrección tocan.


-Jueves- No hay nada más triste que madrugar para encontrar un aula vacía u__u Aún así el día es de lo más productivo, y encarrilo el trabajo que tanto me había preocupado.


-Viernes- Decido que me voy a Valencia a pasar el verano o en su defecto el tiempo que pueda. La idea es llegar y empapelar la ciudad con currículums a ver si suena la flauta antes de que se me acabe el dinero. Tampoco tengo donde quedarme de momento y eso es lo más caro, así que si algún alma caritativa valenciana puede ayudarme en lo que sea tendrá mi gratitud eterna.


-Sábado- Dirán lo que quieran de los SHARP pero son leales hasta la muerte.


-Domingo- Descubro que puedo copiarle el tema del post a Miss Móstoles sin despeinarme ni nada. ¡Un besote, Miss!

martes, 13 de mayo de 2008

Zorrodiario (primera parte)

Si entras en mi habitación y vas hasta el escritorio (el que debería tener un ordenador no, el otro, el que está al lado de la cama. Ese), y abres el último cajón, encontrarás en su interior un montón de libretas. Son una especie de diarios que escribí de pequeño (y no tan pequeño). Anotaba cosas que me pasaban, historias, poemas (sí, poemas, ¿qué pasa?), hacía dibujillos... me entretenía dando rienda suelta a mi creatividad. Y si rebuscas entre ellos, verás uno de esos pequeños que todos usamos en primaria, de la marca Guerrero y tapas color vino, en un estado de conservación casi perfecto. Añado lo del estado de conservación porque ese cuaderno tiene más de doce años. Una noche como esta (tendré que publicar el post de noche para que esta frase surta el efecto deseado), el Zorrocloquito veía aburrido la televisión cuando escuchó las llaves en la cerradura de casa. Mamá-zorrocloco había llegado.

-Pitufo, te he traído una cosita –me dijo con sonrisa pícara, escondiendo las manos a la espalda. En seguida me puse recto en el sillón.- ¡Un cuaderno para que escribas tus historias y tus cosas!



Supongo que ahora esperáis que haga algún chiste o que me meta con mi madre por regalarme un chiche cuaderno. Pues no, porque aquel cuaderno no era un cuaderno normal. ¡Era color vino! ¡Y super gordo! ¡Y tenía un yelmo de caballero medieval en la portada, con una espada y escudo! ¡¡Y podía escribir en él mis historias!! Joder, el puto cuaderno molaba de aquí a Francia. Ni que decir tiene que me olvidé de la tele y empecé a darle uso en seguida. Así que supongo que es culpa de mi madre que me diera por escribir. O sea, que las quejas, a ella xD


Eso sí, una cosa es que me gustara escribir y otra que se me diera bien (cosa que se sigue aplicando). De hecho, hoy día me sorprendo de las cosas que me daba por escribir. Dejando a un lado mis poemas, que son como para rellenar un post aparte, quiero compartir con vosotros la que creo es mi primera historia (está ahí-ahí con un cuento ilustrado que me mandaron para el cole y creo que tiene mi madre. Utilicé folios doblados en plan cuartilla con el lomo grapado y todo, qué te crees. Si me acuerdo de pedirlo lo subiré. Creo que iba de dragones). Por lo que puedo recordar, robé la idea principal de un juego de PC anónimo al que nunca llegué a jugar porque era para ordenadores con una memoria de 16 megas de RAM y el mío sólo tenía 4 (cosa que me daba mucha rabia, por cierto >__<). He intentado no alterar ni una mísera coma para no corromper el espíritu de la narración, pero acabé cansándome de pelearme con el autocorrector del Word; sin embargo, no he podido resistirme a poner apostillas entre corchetes. Sin más dilación aquí la tenéis. Se titula “Historia”.


Historia [Escrita en julio de 96, Little Zorrocloco tenía nueve años].


Capitulo 1.


Año 1997. Jupiter estalla en tres meteoritos, uno de ellos se dirije a la tierra.


-Por eso tienen que destruir el meteorito.


-De acuerdo.


-¿Doctora?


-Sí.


-¿Y usted John?


-Vale, vale [pesao].


-De acuerdo mañana despegara el cohete [que si no, luego nos pilla atasco].


-muy bien ya estamos en orbita. –El que hablaba era el astronauta dog sadbuey [atención, porque esto no fue adrede; realmente lo llamé señor Perro Bueytriste de pura casualidad]. Los otros eran la doctora en botanica Elena corpis, su trabajo consistía (aparte de dinamitar el meteorito) [que vas y se lo encargas a la botánica, por supuesto] en llevar muestras (sí las había) de plantas y rocas [vamos, rocas seguro. Lo otro ya...]. Hemos llegado al fotógrafo Johh John Saddey [este había tenido un mal día], el tendria que hacer fotografias del meteorito.


-Señores dentro de diez minutos estaremos en el meteorito, recuerden, al ser el nucleo de Júpiter puede que esté hirviendo [cuidado te escaldes], y dos no se quiten los cascos [esta advertencia sí es buena; más de un astronauta despistado la ha palmado por dejarse el caso dentro de la nave]. –Salieron de la nave y se quedaron estupefactos. ¿Árboles? ¿en el núcleo de Jupiter? Imposible, pero se cercionaron cuando tocaron aquellos “árboles”. Tampoco parecía que el meteorito estuviera caliente, sino templado [del tiempo, diría yo. Al final la botánica va a tener trabajo y todo...].


-Parece Doctora corpis –dijo John saddey- que va a tener mucho trabajo, y yo tambien [me alegra que estemos de acuerdo en ese punto].


-Tienes razon –dijo la doctora- ya he recogido seis especimenes [y parecía boba].


-Tengan cuidado esas piedras tienen musgo [xDDDDD].


-Ya...


-Doctora mira ese especimen ¿no le parece “Super-raro”?


-Sí... voy a ver si la alcanzo...


-Tenga cuidado –dijo dog- que las piedras tienen musgo... [Bueytriste parece mi madre]


-que si, que si... ¡lla es mi...! ¡Agh! –la doctora cayo pendiente abajo hasta el final, donde el cristal de su casco se rompio contra una roca [Zorrocloco de plata para el primero que me diga de qué película sacó esto mi joven mente plagiadora].


-¡doctora! ¡doctora! –la mujer se puso de pie y vio las roturas de su casco que tambien vieron sus acompañantes [estamos todos genial de la vista].- Dios santo ¡puedo respirar! ¡Puedo respirar!


-¡¿Ehhhhh?! [quizá este sea el diálogo más creíble de toda la historia] –después de cenar (comida que ellos trajeron) [y menos mal, porque a esas horas no había nada abierto], durmieron. Por cierto se quitaron los trajes [vale, puedes respirar. Tampoco vamos a hacer una montaña de un grano de arena. Anda, ayúdame a quitarme el traje que me va a dar la rosita...].


Capitulo 2


Al despertar se llevaron el mayor susto de su vida.


-levantense; rapido, vamos, vamos, John, Doctora, ¡arriba! –salieron de la tienda.- ¡Socorro! ¡AAA! –berreó la doctora, una hormiga “Super gigante” [esta vez es más fácil, Zorrocloco de bronce] se estaba comiendo sus provisiones.- ¡las armas! ¡rapido! ¡trong! ¡trong! ¡trong! ¡TTTT! [¡llámame el Beethoven de las onomatopeyas, nena!].- imposible, las balas rebotaban contra el animal que enfurecio y ataco.


-¡El fuego! –cogio una tabla que puso sobre el fuego asta convertirla entorcha e intento asustar al animal, y lo consigio [y vio que lo que había hecho estaba bien, y se regocijó].- ¡UF! Vamos a ver que podemos salvar para comer [¿pero esta gente no piensa en otra cosa o qué? “Anda, podemos respirar, vamos a comer”. “¡Coño, una hormiga gigante, comamos!”].


Siguieron caminando en busca del centro del nucleo [the center of the middle, en inglés] para volar el meteorito [y comerse algo luego] cuando encontraron un arroyo [sí, ¿por qué no?].


-¡Bien! ¡con la sed que tengo!


-¡Alto! [no pone quien dice eso, pero me juego lo que quieras a que es el Bueytriste de los cojones, siempre jodiendo la pavana].


-¿por qué?


-Podría haber Animales carnivoros acechando a los que vayan a beber, Además no sabemos si el agua es potable [sí, justo por ese orden...].


-Shhh... –algo parecido a un ciervo pero con el cuerpo mas pequeño y sin cuernos [¿un cervatillo, quizá?] se acerco al arroyo y comenzo a beber.- ¿Ves como era potable? [Esta gente ya no se sorprende por nada. La culpa es de la tele y de los Pokemon] –de repente de entre la espesura salio algo como un caballo pero con la cabeza de Tigre con dos colmillos de quince centimetros y unas garras de 30 centimetros [me encantaba cuantificar las cosas, ¿se nota?] de un salto se poso al lado del animal le rajo la cabeza, la cual rodo hasta el fondo del estanque el animal cogio al otro por el cuello y lo zarandeo asta que cuerpo y cuello se desgarraron y el animal se quedo con el pedazo de carne en la baca y se fue [y eso que no me dejaban ver pelis de sangre]; mientras el cuerpo del animal descabezado/sin cuello [lo que más te guste] volaba a ras por el arroyo [¿?] cuando algo como una piraña pero cinco veces mas grande salto del agua cogio el cuerpo para caer al agua una milesima de segundo despues [mi total desprecio por las tildes y las comas se debe a que concebía el lenguaje como ente orgánico, y no a que mi ortografía y gramáticas fueran una mierda, como estoy seguro que algún malpensado habrá inferido. Era un genio incomprendido en ese aspecto].


-¿Sigues queriendo vever agua? Vamos a dinamitar esto de una vez [hijos de puta].


-Ahora que estava consiguiendo unas fotos magníficas...


-Y yo que a cada paso me encuentro otro especimen nuevo...


[Pues nada, damos un rulo por aquí y dejamos que el meteorito impacte contra la Tierra. La cuestión es tener prioridades].


Cavaron unos dos metros.


-Oiga, me alcanza u... ¡ouuouu...! ¡PloF!


-¡Dog! ¿Esta bien?


-Si, aqui abajo hay un tunel ¡bajen una linterna! –bajaron la linterna y cuando la encendio oyeron:- ¡Uauu! ¡Esto es mejor que la joyeria de la esquina! [esta es LA FRASE, junto con: “Cuidado con las piedras, que tienen musgo”] ¡Bajad! –. Cuando bajaron se quedadon con la boca abierta las paredes eran de oro, el techo y el suelo eran diamante en bruto [esta sí que sí; Zorrocloco de oro y post dedicado a quien me diga de qué película para niños saqué la expresión “diamante en bruto”. Hasta he dado una pista y todo] y tambien habia plata y cobre, pero no era solo una habitacion porque se extendia un tunel un poco mas alla.


[continuará...]


Os habéis quedado con ganas de más, ¿verdad? Deduzco por vuestras ojipláticas miradas que sí. ¡Botcios, brujas y duelos a muerte en la próxima y última entrega! ¡¡No sus la perdáis!!

lunes, 12 de mayo de 2008

El Zorrocloco y Chita

Tras leer ayer un post de Fío me puse a pensar en cuál era mi recuerdo más antiguo. The first one, vaya. Cosa difícil, pues me han contado muchas anécdotas de cuando era pequeño, lo que unido a mi incontrolable imaginación han dado lugar a un montón de falsos recuerdos (echad un vistazo a la parte de los abusos satanistas y no dejéis nunca que vuestros retoños contraten los servicios de un hipnotista). Suelen tener en común que aunque recuerdo con viveza la anécdota cuando la rememoro me veo a mí mismo desde fuera, como un actor más de la historia.

En pleno trance introspectivo una secuencia de mi infancia se me apareció cual revelación. En ella, desde el punto de vista de mis padres, un pequeño Zorrocloco uniformado con peto azul marino y camisita amarilla que no levantaba un palmo del suelo caminaba por un zoo cerca de las rejas de los
bichos, y un orangután estiraba la mano y me agarraba, intentando meterme en su jaula. Fin de la secuencia.

-Estoy como una puta cabra –me dije a mí mismo en voz alta. Luego me recordé mentalmente que hablar solo tampoco es que tranquilice demasiado.

Sin embargo estaba seguro de que eso había ocurrido. Completamente convencido que de pequeño había tenido esa ropa; y, obviamente me habrían llevado a un zoo cuando era un mico. Así que técnicamente no era imposible que sucediera. Además, la secuencia era muy realista, si exceptuábamos el hecho de que me veía desde fuera de mi cuerpo. Pero tampoco recordaba que me hubieran contado nunca esa historia. Y es la clase de historia de la que uno se acuerda cuando la oye. ¿Quizá era una pesadilla que había tenido de pequeño, tan vívida que se había quedado por ahí en un recodo de mi mente?

Como siempre que me entra curiosidad también me entra hambre fui a ver que había en la nevera, y aprovechando que estaba mi madre en la cocina se lo pregunté.

-¿Oye, a mí alguna vez me agarró un mono cuando era pequeño en un zoo?

Mamá-zorrocloco paró de fregar y me miró un momento, sonriendo a medias.

-Anda, ¿te acuerdas? Te llevaba tu padre en brazos y bajó una mona colgada de un cable y te echó mano. Tu padre se tuvo que pelear con ella. Se había escapado de uno de los shows del circo. Vino el domador y todo.

Y siguió a lo suyo tan tranquila. A mi la mandíbula me llegaba al suelo.

-Pero.... ¿de verdad?

-Sí, se ve que te vio guapo.

Me di la vuelta para volver al ordenador, pero con la misma me giré de nuevo.

-¿Llevaba un peto vaquero?

-Nunca tuviste un peto vaquero de pequeño –y ya cuando salía de la cocina, añadió:- Lo que si tenías era un peto amarillo. Solía ponértelo con una camisita vaquera azul. ¡Estabas más mono...!

Conclusión: Ni lo soñé ni me lo imaginé, mi infancia tuvo escenas así de bizarras (luego se extraña la gente de cómo salí). Eso sí, los años distorsionan las cosas que da gusto.

Pero esa mona sabía lo que era un niño guapo, eso hay que otorgárselo:

Sinceramente... ¿No me llevarías a casa?

miércoles, 7 de mayo de 2008

Y Dante alzó la vista y contempló el séptimo círculo del infierno...

Ubicación espacio-temporal: mediodía, campus de Guajara. Intérpretes: Lú y el Zorrocloco.


Lú.- Pues deberías mirar en qué fechas te vas a presentar a los exámenes...


Zorrocloco.- ¿Cuándo son?


Lú [resignada].- En junio, Zorrocloco, en junio.


Z.- Ya... ¿Y en qué mes estamos?


L.- ¿Tú estás tonto? ¡En mayo!


Z.- Bueh, pues no queda tiempo ni nada...


[Silencio]


L.- Zorro, tú... ¿Tú te sabes los meses, verdad?


Z [colorado].- ¡Pos claro! Coño, enero, febrero... marzo... abril, mayo, ju... Mierda.


Voy a morir.

sábado, 3 de mayo de 2008

Mi primera acampada (de Fisher Price) WARNING! EXPLICIT CONTENT AHEAD!

Estiro las piernas que ya me duelen de estar en cuclillas. Estoy completamente desnudo, y un golpe de brisa hace que se me erice todo el vello del cuerpo. Puedo sentir como va a llegar de un momento a otro y, de repente, ahí está; caliente, salpicando mi cara y mi pecho. Sonrío de puro placer y abro la boca para que se llene del líquido. Ais, qué bien sienta darse una ducha. La primera en tres días.

Bueno, como recordaréis de posts anteriores (concretamente, justo el que está aquí debajo), me iba de acampada a Anaga. La primera acampada de esta rata de ciudad que estoy hecho. Y mi conclusión es que las acampadas son una mierda. Fin del post.

Nah, qué coño, voy a profundizar en el tema. Para mí una acampada es un grupo de amigos que llega a un sitio –pongamos la playa.-, montan la caseta en un buen lugar, se bañan, juegan, charlar, hacen el cabra, etc., etc. Ahora contrastemos esta idea idílica con la realidad. Éramos ocho el día antes, pero misteriosamente a la mañana siguiente en el monte estábamos Gamablanca, un rastafari que sólo había visto una vez antes y yo. Vaciamos el coche y cargamos con todo el equipamiento durante unas seis horas ese día recorriendo el mismo sendero arriba y abajo, parando cada cuarto de hora para que aquellos dos se fumaran unos petardos. El camino era precioso. La primera vez que lo recorrías con quince kilos a la espalda y un fardo de mantas. A la segunda hora cansaba y a la quinta me cagaba en la puta madre de todo sobre lo que ponía la vista. Una lástima que a Gamablanca, don “no-cargues-cámara-que-ya-llevo-yo-la-mía-que-ya-verás-que-bomba” se le olvidara que las cámaras digitales, por muy modernas que sean, todavía no son solares. Traducción: no hay fotos. Traté de sacar algunos videos con el móvil, pues pasamos por un sitio precioso en el que los árboles del lado derecho del camino crecen en vertical, pero los del lado izquierdo lo hacen casi en horizontal para atrapar la mayor cantidad de rayos de luz posibles, formando un techo de ramas un par de metros por encima de nuestras cabezas, pero creo que la calidad es pésima.

Cuando ya estaba que echaba el bofe volvimos al coche a dejar las cosas, coger la comida y buscar un claro en el que hacernos la cena. Vamos a ver una cosa. Yo soy un desastre para algunas cosas, lo admito. Pero soy un organizador MUY eficiente. Y si se supone que vosotros, par de hijos de puta, vais a organizar la acampada, PENSAD EN ELLO DURANTE UN JODIDO MOMENTO. Quizá así os deis cuenta de que, por ejemplo, si vamos a volver al coche, NO TENEMOS POR QUÉ CARGAR CON TOOOOODO LO QUE HEMOS TRAIDO, SOBRE TODO SI SON COSAS QUE NO VAMOS A USAR NI REMOTAMENTE, COMO, POR EJEMPLO, LA JODIDA TIENDA DE CAMPAÑA DE LOS COJONES. ¿Y a santo de qué irnos a tomar por culo para comer? ¡Tenemos unos asaderos al lado del puto coche! ¡Dios!

Bueno, y ya no hablemos de lo que tardamos en hacer unos jodidos spaghettis que sabían a mierda de perro, sentados en hojarasca de mierda y con Gamablanca saltando cada vez que se le acercaba un bicho. De verdad, no hay nada que me ponga más de los nervios que ver a un grupo de gente estar media hora decidiendo qué hacer sin llegar a ninguna conclusión.

Después de tan duro día en el que no habíamos hecho una mierda más que caminar por el jodido mismo puto sendero montamos la tienda de campaña en la oscuridad más absoluta (sólo funcionaba una linterna), y saqué unas cartas y un ajedrez.

-¿Alguien se anima?

-Pasamos, vamos a ir a fumarnos unos petardos al bosque.

-Pero si no se ve una mierda.

-Ya. Tiene que estar guapo, ¿no?

Vamos a ver, gilipollas, si quieres fumarte un porro a oscuras CIERRA LOS PUTOS OJOS, no hace falta que te vayas al monte de noche. Si todavía estás en un mirador y ves algo lo entiendo, pero meterte en medio de las zarzas para darte una hostia es de imbéciles. Y desde luego, organizar una acampada sólo para fumar... Es que no tengo palabras. No las tengo.

Nos levantamos al día siguiente, untamos un par de tostadas con mermelada y fregué lo del desayuno y la cena. Luego cogí un poco de agua, el cepillo y la pasta de dientes y camiseta e interiores limpios. Oí risas a mi espalda.

-Pero tío, ¿qué haces con eso?

Juro por lo más sagrado que no tengo ningún prejuicio contra los jipis de mierda, es más, las jipis me dan muchísimo morbo, pero oír reírse de mí a aquel rastafari porreta que no se cambió de calzoncillos en tres días... Es que no tengo palabras. ¡Escupo mis bolas de pelo!

¿Adivináis qué hicimos el resto de la mañana? ¡Ouh, yeah, caminar por el mismo sendero cargándolo todo hasta el coche! Eso sí, no todo fue alegría y jolgorio. Al llegar al coche nos dimos cuenta de que... ¡no funcionaban los mecheros! Algún avispado lector pensará: “¿Pero a ninguno se le ocurrió llevar cerillas por si pasaba eso?”. Las respuesta es que sí, hijo mío, se le ocurrió al único que no fuma, a mí. Sin embargo, ¿tú has intentado encender un peta con una cerilla? Yo no, pero por lo visto es algo absurdo, y tienes que hacerlo notar con grandes aspavientos y ojos desorbitados. Así que volvimos a recorrer el camino en subida otra vez hasta llegar a la carretera y comprar un mechero en el único bar de la zona. Cuando llegamos arriba estaba muerto del asco, pero mi cara no era peor que la del rastafari cuando salió del bar.

-No venden mecheros –masculló indignado.- Pero me ha regalado una caja de cerillas.

Ahhhhhh, qué sería de la vida sin estos momentos...

Después de eso volvimos a bajar one more time, comimos más spaghettis de mierda y cogimos el coche para ir a una cascada que hay por Afur, rastafari dixit. Al cabo de media hora aparcábamos por la zona. Estaba trasteando con mi mp3, que estaba bañado en mantequilla (larga historia), cuando oigo al rastafari en el asiento de detrás.

-Bueno, y ahora a ver por dónde es.

-Un momento, ¿no lo sabes?

-Sé que está por aquí, pero no se donde.

[Inserte aquí frase de las palabras y las bolas de pelo.]

Afortunadamente había unos nativos del lugar, concretamente un hombre y una mujer (aunque de lejos parecían dos hombres), que nos indicaron dónde estaba el camino y que la cascada estaba casi llegando a la playa, aunque con los días de calima que habíamos tenido estaría seca. Ya nos lo imaginábamos, pero no nos importó. La vista era cojonuda. Intenté sacar otro video con el móvil, pero que tampoco se aprecia la belleza del sitio en toda su magnitud. De hecho, por mucho que lo pienso ahora mismo, no se me ocurre paisaje más espectacular que hayan contemplado mis jóvenes ojos.

Las montañas se sucedían unas tras otras, pegadas, producto de la lava volcánica. Las laderas eran completamente verdes y llenas de oquedades. A poco que le echaras imaginación podías ver a los guanches morando en las de mayor tamaño. Vimos una sabina en lo alto de una montaña, solitaria y altanera en ese recodo del valle. Vi piedras de todas las formas y colores, cantos rodados más grandes que un camión en pendientes imposibles y piedras rajadas por la condensación de la humedad en lascas de formas geométricas casi perfectas. Mirando las paredes del valle podías ver las sucesivas capas de sedimentos que se habían ido fijando con las erupciones, todas y cada una de diferentes colores según su composición. La luz jugaba con los picos de las montañas ofreciendo un paisaje de luces y sombras que parecía mágico. Tuve un flash de alguna escena del Señor de los anillos. En definitiva, el paisaje era una maravilla.

El camino era una mierda. En el cartel de información que había al comienzo se estimaba su duración en 45 minutos. Al final había una playa. Pues cojonudo, nos da tiempo de ir, darnos un chuzo y volver antes de que se haga de noche. Espera, que ya que vamos a la playa me saco por fin estas botas y me pongo los converse, que es más fácil quitarles la arena luego.

Pa’ qué fue eso. No hay palabras para describir lo jodido que es el camino, y sin embargo a la parte masoca de mí le encantó. Al fin y al cabo ese era el pateo que tenía en mente cuando salí de mi casa, y no dar vueltas por el mismo camino sin llegar a ningún lado. Había escalones de piedra natural de setenta centímetros de alto por cinco de ancho por los que tenías que descender, partes en las que el camino se estrechaba tanto que mi pie –calzo un 45.- no cabía puesto atravesado, y unas caídas... ¡Qué caídas, oiga! ¡Lo menos treinta metros! Tenías que fijarte muy mucho donde ponías cada pie que si no, no lo contabas. Que el rastafari me dio dos sustos de muerte. El primero iba delante de mío y pensé que no me daba tiempo de agarrarlo. La segunda vez íbamos en pendiente y lo tenía detrás, y cuando lo oí resbalar pensé que me llevaba con él.

Y 45 minutos mis huevos toreros, que tardamos una hora y pico en llegar. De chuzos nada, nos pusimos en un murito que algún listo había hecho con los callados de la playa (cualquiera se metía en el agua, con el oleaje y las rocas mortales que había desperdigadas por toda la costa), y devoramos todas las galletas que llevábamos encima. Eso sí, el paisaje desde allí también era precioso. Lo malo fue que tardamos tanto en la ida que ya nos oscurecía cuando volvimos. Imaginaos el mismo viaje pero a la inversa y a contrarreloj porque el sol se apagaba y como ya dije antes, solo teníamos una linternita. Es sin duda alguna, el mayor desgaste físico que he sufrido en mi vida. Ni aquella vez que se fueron mis padres de fin de semana y se quedó en casa mi novia del instituto estuve tan hecho polvo. A punto estuve de esriscarme colina abajo, que me quedé con el pie en el aire cuando me dijeron que esperara un segundo para coger resuello. Pedí la linterna para echar un vistazo al camino que teníamos que recorrer todavía y me quedé pálido al ver que donde me había detenido el camino viraba abruptamente hacia la izquierda. No lo había visto, y a punto había estado de seguir de frente tan contento.

Llegamos al coche de noche cerrada y muertos de cansancio. Era la primera vez en mi vida que las agujetas me salían al momento en vez de al día siguiente, y los gemelos me ardían. Joclo había llamado para decir que iba a subir con los demás a tomarse a unas birras con nosotros. Quedamos con ellos en el sitio donde habíamos acampado el día anterior, y allí empecé a tramar mi plan de desertor. Cuando llegaron (sin birra, por cierto), recogí mi macuto y me fui con ellos, al más puro estilo perraca sin escrúpulos. Seguro que Gama y el rastafari se mosquearon, pero me encontraba muy mal. No sólo las piernas, sino mareado y con jaqueca desde por la mañana. Y además, no fumo porros, así que poco hacía allí.

Y esta, queridos niños, es la historia de cómo hice mi primera acampada. Curiosamente no se me han quitado las ganas, eso sí, la próxima la organizo yo en un sitio en que no tengamos que estar escondiéndonos. Incluso estoy dispuesto a repetir la pateada de Afur otro día con tiempo, la verdad es que merece la pena.

DISCLAIMER: Este post está condicionado por todo lo que me tragué en estos días. De hecho hasta me lo pasé bien. Es más, el rastafari me cayó hasta simpático y todo, tan tranquilito y pasota él, que no decía ni una palabra más alta que la otra.

jueves, 1 de mayo de 2008

Puente!!

Me voy de puente aquí!!!

Vuelvo el domingo, si todo va bien.

Ahí os quedáis, piltrafillas!!

A pasarlo bien!!