jueves, 28 de febrero de 2008

Las frases de los profes

Como el ritmo de clases mañaneras y trabajo porculero apenas me deja tres o cuatro horas diarias para mí, y siendo como soy uno de esos maniáticos empeñados en comer, dormir y mantener una mínima higiene personal, en vez de redactar algo voy a postear una cosa que encontré limpiando basurilla de Mis documentos.

Si mi abuelo tiene frases curiosas (algún día haré un post sobre ellas), mis profesores no se quedan atrás Personalmente nunca se los he tenido muy en cuenta, lo achaco al hecho de estar hablando una hora entera (o más) sin un guión bien definido, delante de un grupo de hienas que están a la que cae. Es normal que a uno se le vaya la pinza. Lo que no es normal son cosas como las que siguen, sacadas de mis clases en filología:

  • Esto son cosas que pasan, como la zoofília, que existe y tú dices: "Bueeeeno... ¿Qué le vamos a hacer?".

Dulce, interesándonos por la poesía.

  • Y en este poema, donde habla del amor, podemos deducir que culmina con una felación, o incluso una masturbación en grupo.
Dulce, porque nunca pensaste que la frase "I celebrate myself" pudiera ser tan profunda.

  • ¡Dios, he tenido un orgasmito!
María, animándonos a participar en clase.

  • [Hablando acerca de una charla sobre feminismo y lenguaje] Y va la tía y dice que la palabra "history" es machista, que debería ser "hertory" y yo pensando: tú sabrás mucho de feminismo, pero de historia de la lengua no tienes ni idea, her-ma-na.
José, revolución sexual.

  • Los veo aburridos... ¡Vamos a cantar!
José, cantaor.
  • Los veo aburridos... ¡Tomad unos caramelos!
José, candyman.

  • Ahora os tenéis que preguntar... ¿Venís aquí para aprender, o para aprobar?
José, deja que me lo piense...

  • Do you know what "bread" means?
María José, Barrio Sésamo.

  • Do you know what "silly" is?
María José, indirectas a mí...

  • Hombre, Zorrocloco... Has tenido seis bien de dieciocho, y tenías que tener al menos la mitad correctamente contestadas... Pero creo que te puedo aprobar. Tú nota media sería un seis con siete... Bueno, eso es casi un siete, ¿verdad? Y un siete más tu nota de la teórica da... Un siete con cinco, que se podría quedar en un ocho [guiño].
María José, el diablo de los números.

  • I'm the HUMAN COMPUTER!!
Leslie, pos eso, pos fale, pos Human Computer.

Y todas las que se quedan en el tintero... Cuando estudiaba allí pensaba que mis profesores no eran normales, que eran como los de arte, que están un poco zumbados. Y ahora que estudio otra carrera me doy cuenta de cuánta razón tenía, y cómo echo de menos las paridas de mis profes...

jueves, 21 de febrero de 2008

L

Iba confiado. Pese a que acabé yendo a cuarenta por la autopista tras un camión por no adelantarlo en su momento (fue algo así como: “Todavía es muy pronto, todavía es muy pronto… Ya, vamos. ¡Un momento! ¿Todos estos coches de dónde han salido?”), pese a que un peatón suicida casi me chafa el examen, y pese a que en una rotonda me dijo que cogiera a la izquierda y yo seguí de frente sin hacerle ni puto caso, iba confiado.

¿Por qué? Zorritos y zorrones, que tu examinadora se sube al coche, salude a tu profesor con dos besos y se pongan a vacilar y a decir que a ver cuando quedan para tomar unas copas, eso… eso da confianza.

¡Ya tengo carnet!

P.D.- Tampoco lo hice tan mal en el examen, ¿eh? :P

domingo, 17 de febrero de 2008

Pon-no

Caminaba por la sección de cultura buscando a un compañero para ir a comer algo, atento a aquellos clientes con pinta de estar buscando a alguien que trabaje allí puesto que no saben diferenciar a uno de electrónica de un cajero (aunque se lo digas), y que tampoco parecen entender la frase “estoy en la media hora de mi descanso [madafaca]”.


Acababa de bordear una columna para evitar a dos señoras que me llamaban educadamente (algo así como: “¡¡¡Chsssssssss!!! ¡¡¡Chsssssssss!!!”), cuando me topé de frente con un armario empotrado con una camiseta de Grúas Cuchi, Y sé que era de Grúas Cuchi porque mis ojos quedaban a la altura de su pechera, que tuve que alzar la vista para verle la ceja y las greñas. Qué pedazo de animal. Abrió esa boca que más que boca parecía un buzón de correos y por un momento pensé que me iba a pegar un bocado.


-Perdona, ¿tenéis películas?


Me lo quedé mirando. Me di la vuelta. Volví a mirarle. Volví a darme la vuelta.


Sí, ahí estaban las películas, donde siempre. Justo detrás de mí. Señalé con el pulgar por encima de mi hombro.


El tipo dio un paso hacia mí y se inclinó un poco. Ahora sí que me iba a morder. Bajó aún más la voz para decir:


-Quiero decir… películas pon-no.





No te rías, no te rías, no te…


-Uhm… creo que de eso no tenemos, caballero…


Se inclinó un poco más. Si hubiera puesto morritos me hubiera besado en la frente. Pero mejor no pensar en eso.


-Yo digo pon-no con travestis…


Y se irguió por completo mientras asentía con la cabeza. Ya estaba todo dicho. Y yo me estaba meando de la risa, agüita con el de fan de Grúas Cuchi. Supongo que esperaba que lo llevara hasta un reservado tapado con una cortinilla escarlata lleno de porno, señalándole la balda de las pelis de travestis, entre las de enanos y las de animalicos y recomendándole alguna.


-Mire, esta está muy bien. Tenemos a este hombre… vestido de mujer… que tiene un grifo roto… y llama a este fontanero… no, fontanera… bueno a este señor vestido de señora y… bueno, hacen lo que hacen dos señores vestidos de señora cuando se juntan.


-¿Bailar?


-Sí, el mambo horizontal, no te jode.


Total, que me miraba tan fijamente que tuve que desviar la vista para no descojonarme en su cara y que me calzara una hostia, que ya lo veía yo nervioso al muchacho, y fue cuando vi al chico que buscaba.


-Espere un segundo, caballero –le dije al maromo.- Voy a consultar con un compañero.


Y antes de que me pudiera detener, ya estaba al lado de Gamablanca. Le cuento lo que acaba de pasar y el tío se mete de cabeza en el primer pasillo que encuentra para reírse a gusto hecho un ovillo en el suelo. Echo un vistazo y veo al cliente retorciéndose las manos y cambiando el peso del cuerpo de un pie a otro. No deja de mirarme ni un segundo.


Por fin Gama se recompone y me lleva donde el nota. No sabría decir quién está más rojo de los dos.


-Buenos días. Voy a comprobar si tenemos algo en stock –y ante nuestras ojipláticas miradas, coge el walkie y llama al auxiliar de cultura, el que lleva el tema de las pelis, los discos y los libros.


- KKKK- Adelante para cultura –KKKK.


Un inciso para aclarar una cosa sobre los walkies. En ese hiper todo el mundo tiene uno, desde los auxiliares hasta las patinadoras, Caja Central, Oficinas, seguridad, todo-el-mundo. Y todos tienen sintonizado el mismo canal. Obvio, ya lo sé, pero en el de mi barrio se grita de una sección a otra, así que mejor aclararlo.


-Mira, tengo aquí en las películas un señor que busca porno con travestis, ¿sabes si tenemos algo en el almacén? –y soltó el botón.


Pues soltar el botón y empezar a oírse risas por toda la tienda fue todo uno. El cliente y yo miramos alrededor y empezamos a ver auxiliares asomarse de todos lados, hasta de debajo de las piedras. Oímos un ruido de carreras y aparecieron dos de los de seguridad con cara de cumpleaños.


-¿Dónde está, dónde está? ¡¿Es ese?! ¡Juas, juas juas ,juas!


Gama estaba apoyado contra la estantería partido mirando la cara del tipo, que ahora sí que estaba rojo, hasta las orejas, y que daba pasos de un lado a otro sin saber qué hacer. Daba unos pasitos hacia la izquierda, se paraba, y volvía atrás. Daba dos a la derecha y se quedaba quieto sin saber dónde meterse. Finalmente optó por salir corriendo y punto.


Ahí, y sintiéndolo mucho porque me dio pena, no puede evitar reírme a lágrima viva. Y más aún cuando volvió a sonar el walkie y oímos al de cultura.


-KKKK Eh…. Negativo, no nos queda nada… KKKK.


Pobre hombre. Ese ya no vuelve más por aquí. Y el día que descubra internet no vuelve a ver la calle.