sábado, 20 de septiembre de 2008

Post interactivo


Atentos a la imagen. La resumo por si hay alguna duda: hay un pipiolo vestido de BBC (boda, bautizo o comunión) o quizá de baile de graduación (con estos yankies impossible is nothing), que sonríe a cámara mientras sostiene una máquina de coser, mientras detrás de él tres policias andan de pie con aspecto de no saber qué hacer (obsérvese que dos de ellos estan de brazos cruzados y otro mira al infinito como esperando algo), y otro señor también se cruza de brazos. Señor que, por el uniforme, bien podría ser el conductor del furgón blindado que ha caído al descampado en obras al lado del parque. Bien, creo que eso lo resume todo.

Mi pregunta es: ¿Qué cojones ha pasado aquí?

Se admiten teorías de todo tipo. Si no queréis postearlo por ahi, escribid en los comentarios y con la mejor respuesta haremos un post explicativo ;) Trabajo en equipo, que le dicen.

Hu-ha!

6 comentarios:

Anne dijo...

Pues verás...
El caso es que Billy tenía la fiesta de primavera esa noche, pero no tenía pasta para alquilar la limusina que todo chico debe alquilar para llevar a su pareja al baile. Así que su padre, que era conductor de furgones blindados, se ofreció a llevarle aprovechando que el instituto le pillaba de paso. Pero antes de salir, -Billy ya vestido de punta en blanco- su madre le pidió que, ya que iban y era pronto le llevaran la máquina de coser a reparar a la tienda del tío de Billy.
Y en eso iban Billy y su padre, con la música country a toda leche por el caminito que salía a la carretera, cuando la policía les salió por detrás, de repente. Que pararan (como para no parar con todas las luces que pusieron, que parecía un coche de feria). Así que allá que van, que paran en un ladito (porque más sitio no había). Y que bájese usted del vehículo, please; claro, claro, enseguida; documentación, please; yes, yes, of course, espere -Billy, pásame los papeles de la guantera, anda...-; daddy, que llegaremos tarde y Mandy me dejará plantado; cállate anda, y baja a pegarte un paseo, que estás muy stressed tú...

Y Billy bajó de la furgona, claro, con la máquina de coser de su madre. Y en eso que estaban el uno con la police y el otro walking, cuando la furgo se empieza a mover marcha atrás. El fucking freno de mano.
Pero claro, ya era tarde xD

¿La foto? Bueno, es que Billy iba demasiado guapo como para no hacerle una foto -es que su tío era más de la otra acera...-.

PD: No, Mandy y él duraron dos semanas. Luego ella le puso los tochos con el capitán del equipo de baseball u____u

lu dijo...

Está clarísimo, Billy McPhantom fué al baile de graduación con su novia del instituto: la máquina de coser.
La enamoradísima pareja tenía que hacerse la foto de rigor al llegar al gimnasio-convertido-en-discoteca-para-la-ocasión. Y como fondo para esta foto del anuario eligieron la escena de atraco de furgón blindado que salió mal.
Billy declaró 'es el día más feliz de mi vida'. La maquina de coser entonces le bordó un corazón con el nombre de ambos en el centro...

eva dijo...

Pues veamos,...es fácil de explicar. Voy a ello:
Billy no es billy, es Francisco Fiambre, alías Paco Choped. Resulta que el zagalico es ciego y en vez de ponerse el chandal Nike de imitación del mercata se puso el esmoquin de BBC y creyendo que se iba al parque con sus coleguis los porretas cogió la máquina de coser de su mami por error en vez de la jaula del pájaro cantor que lleva al parque a que le de la solana. Sólo hay que ver como coge la máquina,...la coge como si de una jaula pajaril se tratara. El muchacho sonrie de forma algo imbecil porque no oye cantar a su pajarico y se cree que se ha quedado dormido.
Los policias de atrás no son policias son los amigos de Paco que también son ciegos y se han vestido con el disfraz del último carnaval de Cádiz. Es que son de una cofradia que canta chirigotas y se vistieron todos de policias. Y el furgón está así porque si son ciegos muy bien no aparcan que digamos.
Ufff ya está.

AnnaRaven dijo...

La boda de George y Mary se celebraría a las 5 de la mañana, al amanecer. Esa había sido la decisión de Mary. Sus padres se habían casado durante la puesta de sol, el mismo día que lo haría ella, hacía más de treinta años y su matrimonio había sido un completo desastre. Así que cambiar el anocher por el amanecer, en el pequeño mundo espiritual de Mary (firme seguidora del feng-shui y la rueda kármica) suponía un éxito asegurado para su matrimonio con George.
George era totalmente distinto a Mary, quizá por eso todos sus amigos creían que hacían tan buena pareja. Ella era rubia, George tenía el pelo y la piel del color del carbón, ella era delicada, George un agerrido fan de la WWE, hasta el punto de organizar liguillas de aficionados en la parte de atrás del jardín de su casa materna, ella trabajaba como masajista en un centro de terapias alternativas y él era el subdirector de un banco. Al margen de esas pequeñas diferencias, George y Mary eran totalmente distintos.

El padrino de la boda sería, como no, el mejor amigo de George: Lucas. Lucas era un muchacho pizpireto y... bueno, en realidad Lucas era un crápula y un mujeriego de cuidado que todavía vivía con su hermana Leila (una neohippy que pasaba la mayor parte del día trenzándose el pelo y tarareando oscuras melodías que había escuchado en su viaje tántrico a la India hacía ya unos dos o tres años). George sabía con quién estaba tratando, Luchas y él se habían conocido en la universidad, donde con la ayuda de su padrino había visitado las habitaciones más lujuriosas de las hermandades, y poco después, una vez incorporados al mundo laboral se había visto en la curiosa tesitura de adquirir un empleo en el mismo banco que su amigo. Al poco tiempo Lucas fue ascendido a director y luego él a subdirector. El nepotismo es un mal habitual de la creación de empleo en esta nuestra sociedad moderna así que, quitando a Lorraine, la chica de las fotocopias, nadie se lo cuestionó demasiado. Ni el ascenso de George ni el hecho de que el de Lucas se produjese poco después de que se le hubiera visto en la bahía imitando caninas costumbres con Linda McCarpenter, hijastra del director provincial de la sucursal bancaria en la que trabajaban. Pero esta es otra historia y deberá ser contada en otro lugar...

Volviendo al día de la boda de George y Mary o, más bien, a la noche anterior al día de la boda de George y Mary...

Lucas estaba aburido. George no había querido que su despedida de soltero fuese la noche anterior a la boda, ¡ya actuaba como un hombre casado! No había cerrado el lazo y ya temía las represalias de Mary. Lo cierto es que le había prometido a su amigo que no saldría, que se portaría bien, que no dejaría que su hermana lo tentase con ningún cigarrito de la risa... Pero se aburría. Se aburría y estaba seguro de que si se pasaba por McKenzie´s encontraría a Lara. Lara (morena, piernas largas, apenas legal) había empezado a trabajar los viernes por la noche. Se había apostado 20 pavos con George a que en menos de dos semanas se acostaría con ella y curiosamente mañana acabarían esas dos semanas. ¡Por George! -pensó- en honor al hombre libre que es y la libertad que mañana perderá por completo!

La noche fue fantástica. Alucinante. Increíble. Mítica. E incluso legen....(wait for it)... daria.

El problema surgió cuando Leila lo despertó, zarandeándolo sin delicadeza alguna, para que "no llegase tarde a la boda". Eran las cinco de la mañana y estaba amaneciendo, a todas luces -ya- llegaba tarde a la boda. La camarera postadolescente yacía a su lado, apenas consciente de la disputa que surgía en la habitación entre los dos hermanos. No había tiempo para nada, nada de ducha, un poco de gel para conseguir un look moderno pero descuidado y, para ahorrar tiempo, decidió ponerse el smoking sin desabrocharlo.

RAssssssshhhhhh

Leila abría mucho los ojos y se cubría la boca con ambas manos, como si, jugando a las películas, intentase dar a entender el título del conocidísimo corto "La Dama de Elche en apuros". Un deforme siete se había desgarrado en una de las mangas de la chaqueta del padrino. No había tiempo, había que intervenir, coser, unir, pegar, suturar ¡yo que sé! ¡algo!

Ni Leila ni Lucas eran expertos modistos, sin embargo el desastre que zurzieron en la manga de la chaqueta del smoking no era nado comparado con el desastre posterior, pues al poco de acabar con la prenda se percataron de que miles de hilos la unían con la máquina de coser. No importaba, se llevaría la máquina a la boda, no había tiempo.

-¿Cómo piensas llegar?- preguntaba Leila - Son las cinco y veinte de la mañana, no hay taxis. Tus amigos están totalmente desfasados, casarse al amanecer es taaaaaaan 1970.

Tenía razón. No había taxis. Pero eran casi las cinco y media de la mañana, hora en la que Chuck, el repartidor del banco, pasaba con su furgón blindado a recoger las recaudaciones del día anterior. Chuck lo llevaría. Sin mediar palabra se aseguró de que cogía las alianzas y salió corriendo hacia el banco.
-¡Chuck, Chuck! Espera, ¡tienes que llevarme a la Capilla! ¡Espera!

Chuck lo miraba desde la puerta con su pajita de plástico negro, sustituta de un pitillo que se negaba a cortar lazos con él, a medio "fumar" firmemente sujeta entre los dientes. El director del banco nunca le había gustado, era un cantamañanas y un buenoparanada que el haría la pascua a su hija sin pensárselo dos veces. Pero era su jefe. Así que tendría que aceptar sus excentricidades si no quería perder su empleo.

Mrs Arlington, y sus ocho gatos, se habían mudado a la ciudad esa semana. No le gustaban los bancos, no los nuevos, ella tenía sus ahorros en el viejo banco de siempre en el que su anciano padre le había abierto una cuenta cuando ella apenas tenía seis años. Sí señor, un hombre horando su padre. A Mrs Arlington le gustaba levantarse temprano por la mañana, esa era la razón por la que ahora observaba como un peligroso terrorista, armado con un extraño artilugio blanco y enarbolándolo como si fuese una maza, se dirigía hacia el pobre hombre que conducía el furgón blindado del banco frente a su casa. Poco después de que ambos abandonasen su calle, pues nunca se puede estar suficientemente segura y a salvo si no tomas las precauciones necesarias, llamaba a la policía.

Incidentalmente la boda de George y Mary fue todo un éxito. El padrino llegó a tiempo para entregarles los anillos y se trajo consigo a Chuck y a tres policías que las damas de honor malinterpretaron como boys. Dos de ellos contrajeron matrimonio con las damas en cuestión al año siguiente, el tercero descubrió que era gay. Pero esa es otra historia y deberá ser contada en otro lugar.

María dijo...

El chico es mutante. Hipermagnético. Se le pegan los objetos metálicos al cuerpo. Con los pequeños, como la máquina de coser, no hay problema. Basta con que los vea venir y los coja en el aire, antes de que le den en toda la sonrisa idiota esa que tiene. La potente atracción magnética se puede desactivar localmente, sacando una foto del chico mutante con el objeto metálico correspondiente. Después del click de la foto, el chico ya puede soltar la máquina de coser (o lo que sea que haya atraído) y dedicarse a sus cosas.

El problema son los objetos grandes, como el furgón blindado. Se desmandan. Movidos por el hipermagnetismo, vuelan y se estampan contra lo que sea que haya alrededor del chico, y claro, siembran el caos. Los policías del pueblo están hartos ya del chico mutante y conspiran para darle una buena mano de palos. Y el chófer del furgón está muerto de risa porque ese día ya no trabaja más.

Jill dijo...

Simple: el niño intentó atracar el furgón armado con una máquina de coser: arma de destrucción masiva. :D