lunes, 18 de agosto de 2008

Hasta el pedo de una mosca

Entre los muchos superpoderes que poseo (como, por ejemplo, leerle la mente a Jill), está el del superoído nocturno. Esto es, de día oigo como un mortal más, pero cuando llega la noche... ¡Ah, amigo, cuando la noche llega! En cuanto cierro los ojos despierta en mí una capacidad auditiva que asombraría al mismísimo hombre de acero.

Añade eso a que cualquier ruido acompasado, como el tictac de un reloj o un grifo que gotea, me pone de los nervios, y tendrás la ecuación por la que me paso tantas noches en vela. Como anoche, sin ir más lejos.

Como en mi cuarto hacía un calor del copón decidí aprovechar que mamá-zorrocloco no estaba en casa y expandirme allende fronteras hasta su cama (que por cierto, es cuatrocientas cincuenta y tres veces más cómoda que la mía. Claro que mi colchón tiene casi mi edad. Por supuesto, nada al lado de los más de cuarenta años que lleva mi abuelo planchando la oreja en el mismo Pikolín. Un hombre que odia los cambios, mi abuelo. Y todo lo demás también).

Así que allí que me fui con mi mantita y mi colcha, que tampoco era cuestión de desarmar la cama por completo, que me conozco. Me arrebujé bien arrebujado, apagué la luz, y a dormir con los angelitos. En esas estaba cuando lo oí. Tic, tac. Tic, tac.

No puede ser, me dije. Si el despertador de mi madre es digital.

Tic, tac. Tic, tac. Tiiiiiiiiic, taaaaaac.

Resoplé y encendí la luz. Miré a la mesilla de noche. Efectivamente, un despertador digital. Y esos no hacen tic. Eché un vistazo a mi alrededor. Ningún otro reloj, ni sobre los muebles ni en la pared. Medio mosqueado me volví a acostar.

Estoy obsesionado, pensé para mí. Carraspeé un poco y comencé a dejarme sobar otra vez. Al momento estaba sentado y con la luz encendida de nuevo.

-Vale, aquí hay un reloj -y me paré a escuchar.

Nada.

Y seguí escuchando.

Nada de nada.

Fui hasta la cocina descalzo y di un trago al cartón de leche. No usé vaso [inserte aquí risa malvada.] Me estiré un poco y volví a la cama. Escuché un momento antes de meterme bajo la manta, pero no oí nada. Me tapé de nuevo y apagué la luz. Pero esta vez no traté de dormirme. Estaba esperando. Sabía que estaba ahí. Y, efectivamente, al momento volví a escucharlo. Tic, tac. Su puta madre. Tic, tac. Ese montón de ruedas dentadas se estaba riendo de mí. Tic, tac.

Despacito, sin encender la luz, estiré un poco el cuello y pegué la oreja a la pared. Tic, tac. El sonido no venía del otro lado. Me deslicé sibilinamente hasta una de las mesillas de noche, y escuche. Tic, tac. Frío. Como si de una operación encubierta se tratase, me di la vuelta leeeeeentamente, y me arrastré hasta el otro lado de la cama. Tic, tac. No se oía nada.

¡TIC, TAC, TIC, TAC, TIC, TAC!

¡Vamos, hombre, hasta ahí podíamos llegar! ¡Con cachondeítos a mí!

Me puse en pie de un salto y encendí la luz con violencia. De dos zancadas me planté ante el armario y, abriéndolo de golpe, metí dentro la cabeza. ¡Tic, tac! La ropa no tictaqueaba. Pasé por delante del semanario, arrimando la oreja a cada una de las gavetas. ¡Tic, tac! ¡Tic, tac! Nada de nada. Crucé la cama hasta el otro cajonero, sobre el que descansa la tele, y utilicé el mismo método. ¡TIC, TAC! ¡TIC, TAC! Nada tampoco. Me di la vuelta buscando algún otro lugar del que pudiera proceder el sonido y... Un momento...

¡TIC, TAC!

Me volví muy despacito...

¡TIC, TAC!

Miré la cajonera...

¡TIC, TAC!

Acerqué la cabeza de nuevo, prestando mucha atención y...

¡Tic...

Bingo.

..tac!

Con infinita satisfacción saqué el cajón de su sitio y lo puse sobre la cama. Fui quitando capas y capas de esa basurilla inservible que todos guardamos por nostalgia o por gilipollas, y allí estaba: un puto reloj naranja de promoción de refresco. Con dos deditos lo cogí del extremo de la correa, y me lo acerqué a la oreja.

-Tic-tac -me dijo al oído. Me lo quedé mirando fijamente.

-Tic, tac, tu puta madre.

Y por la ventana salió volando.

Llamadme loco, llamadme desquiciado, pero la sensación de euforía con la que me acosté después de haber vencido a aquel torturador a pilas no se paga con dinero. El cazador que hay en mí se sentía saciado, y me dormí con una enooorme sonrisa en los labios. Y en silencio. Hasta que llegaron los obreros a las siete de la mañana y se pusieron a picar la calle, claro.

En próximos episodios de batallas épicas nonturnas: "el Zorrocloco contra Lady Mosquito", y "el Zorrocloco llama rata sarnosa al perro del vecino".

13 comentarios:

El Zorrocloco dijo...

Pequeño cambio en el post de hoy. No me diréis que no hemos salido ganando, ¿eh?

Gracias a los que comentásteis, especialmente a María (no, no me ofendí ;)) Me lo pensaré dos veces antes de que publicar según qué cosas en el blog, que parezco nuevo...

Beso.

María dijo...

(sólo por si acaso, lo siento) (soy una enterada)

Anne dijo...

Sí, es una entrada más divertida, desde luego (llevo cinco minutos riéndome sin parar xD).

Y no es que la otra no me interesara, que conste.

Anne dijo...

(Como no te arreglen la red, pillo un avión y me planto sólo para pegarles un par de leches a los obreros. Seráposible ¬¬)

lu dijo...

Me sorprende que la historía no acabe con un policía llamando a tu puerta con el reloj envuelto en una manta en la que pone propiedad del zorrocloco, no de mónica...

http://www.youtube.com/watch?v=ynUE2EiHlFw

A mi también me ponen muy nerviosa los ruidos acompasados, entre los que incluyo la respiración humana, pero intento contenerme...

Jill dijo...

xDDDDDDD

Una caza genial, ambos en igualdad de condiciones, sin armas...

¡Y tú vencedor absoluto!

Odio los relojes por la noche. >_<

abisal dijo...

jajaja quiero leer más batallas épicas :) se te da muy bien describir la situación minut... segundo a segundo.

AnnaRaven dijo...

¡A mí me ha pasado con una alarma de incendios!
¿Sabes que cuando los detectores de humo se están quedando sin pila hacen PIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII a intervalos largos y regulares? ¿y que siempre les pasa de noche? ¿y que nunca están en un lugar lógico ni son fáciles de abrir? aaaaghhh...

Yaiza-Yai-Brisa-Tesémina... dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJA xDD

Con lo mono que estuvo el relojete, ahí, susurrándote con sus manecillas chiquititas amorosamente...



tic-tac? (Alias "¿Me quieres?" xDD)


xD

¿No te da pena?

(Szííí, he vuelto! Y espero seguir leyéndote muchas más veces! Como antes!!! MUAJAJAJA ^-^)

El Zorrocloco dijo...

No tienes de qué disculparte Maria, de verdad. Yo posteo, tú me das tu opinión. Y me has dejado pensando, por cierto ;)

¿Qué tal con el mueble? xD

Anne, ya funciona internéeee!! Me lo han arreglado de un día para otro, no me han dado tiempo ni de poner el video de Enjuto desde un ciber.

Claro que mi edificio está literalmente pegado al de Telefónica, así que no sé si un tiempo de reacción de 24 horas es como para tirar cohetes xD

Buenísimo el vídeo, Lu xD A mí me pasaba algo parecido con el perro de mis antiguos vecinos (por cierto, los nuevos se han comprado un cachorro que se ha pasado la noche llorando... Y yo dándome cabezazos contra la pared u___u). El perro venga a ladrar, y a ladrar, hasta que me asomaba y le hacía: "¡SHHHHHH!". Se callaba un momento, el hijputa yo creo que sabía cuánto tardaba en llegar a la cama, porque según me tapaba empezaba otra vez con la cantinela. Así echábamos la noche.

La respiración vale, pero cuando empieza a ser ese ruidito tan característico que termina en repentina apertura bucal con reverberación ronquidil, ahí ya sí que no. Que me paso toda la noche pendiente, esperando el siguiente ronquido >____< (y no, Anne no ronca, me tiene que sufrir ella a mí xD).

Abi, en próximos posts: El Zorrocloco contra la jubilada de la cola del súper. Lo prometo xD

Anna, di la verdad: el sketch de Phoebe lo escribiste tú xD Espero no toparme nunca con un trasto de esos. Además, tal y como cocino, estaría volviéndome loco todo el día con la alarmita.

¡Oh, Dios, ha vuelto! [Yaiza]. Precisamente, Yai, encima de mantenerme en vela me susurraba con sus manecillas chiquitinas amorosamente... Y eso sólo lo hace Anne ;)

Welcome back!

Yaiza-Yai-Brisa-Tesémina... dijo...

Zenkiús! ^^

Erm, estoo (inserte mirada timidilla)
¿Pa cuándo otra batalla épica nontun·na? xDD

¡¡Queremos otraaaaa!!

("Rata sarnosa"... JUAS! xD)

Pecosa dijo...

Yo hace dos noches me cagué en la madre que parió al puto perro del vecino de Ratman, que se tiró toda la noche ladrando amariconadamente (ya sabes, en plan "güí! güí!"). Casi me lo cargo.

JuanRa Diablo dijo...

Jejeje, llego con un par de años de retraso, y a lo mejor ya ha menguado ese superpoder, pero macho, a ver si vas a ser como aquel que no pegaba ojo porque le molestaba el ruido que le hacían las uñas al crecer. :D