domingo, 3 de agosto de 2008

¡Ay omá, ki m'an premiao!

Digo que se notará que me gusta esto de escribir. Desde pequeñito siempre he estado inventándome historias. Era el típico chaval que en clase se sienta allí, al fondo a la derecha, pegado a la ventana, para poder ver las nubes sobre el Valle Tabares y dejar volar la imaginación. Y vaya que si inventaba cosas, madre mía. Lamentablemente la costumbre de apuntar lo que me venía a la cabeza no la cogí hasta años después, pero os puedo asegurar que eran auténticas batallas épicas, pese a que no fuera yo muy original: la mayoría de mis historias se basaban en argumentos de mis series favoritas (ahora mismo se me ocurre una pelea que tuve con el Célula de Dragon Ball que cágate las patas, lorito).

Hasta tal punto llegaba mi capacidad para abstraerme en ese mundo ficticio, que no podía evitar ciertas respuestas físicas involuntarias. Quiero decir con esto, que se me aceleraba el corazón en los momentos de tensión, me ponía a sudar si mi encarnación mental estaba sometida a algún tipo de esfuerzo físico -incluso se me entrecortaba la respiración.- y hasta tenía espasmos involuntarios. Como lo oís. ¿Qué en mi cabeza me pegaban una trompada que me ponía la cara mirando para atrás? Ese golpe se veía reflejado en la realidad conmigo moviendo la cabeza involuntariamente, comos si de verdad me hubieran pegado. Anda que no me gané caras raras de los profesores por eso. No podía evitarlo, pero si aprendí a disimularlo muy bien, espantando una mosca invisible o frotándome el cuello y moviéndolo como si me hubiera dado un jeito.

Con los años no dejé de inventarme historias ni de refugiarme en mi mundo de fantasía, ampliado por las novelas y los cómics. De pequeño fui un niño bastante solitario, que prefería la seguridad de su mundo inventado a la incertidumbre del mundo real, tan duro y rasposo, lleno remates afilados. Pero seguían siendo ampliaciones de historias que leía o veía en la tele. De vez en cuando me venía una idea original a la cabeza, pero por falta de conocimiento (y también de madurez), no lograba llevarlas al papel con acierto. Empezaba narración tras narración a partir de una imagen o una escena que me llamara la atención, improvisando sobre la marcha y sin saber cómo de largo pretendía hacerlo o qué quería contar exactamente. Así llegué a los 18 tacos, sin haber escrito más de cinco páginas de la misma historia (evidentemente no estoy contando las paranoias de los Zorrodiarios, claro XD)

Entonces leí a no sé qué escritor que antes de escribir una novela, uno debía prepararse en el campo de los relatos cortos. Cuando tenía eso dominado, ya podía pasar a narraciones de mayor envergadura sin perderse en el proceso. Y me pareció lógico. Uno no empieza a tocar la guitarra aprendiendo a hacer punteos, sino con los acordes. Se me hizo entonces claro y cristalino que mi fallo había sido morder más de lo que podía tragar. Y me decidí a escribir un relato corto.

Pues no es tan fácil.

Igual que con las narraciones largas tenía el problema de que me perdía, me costaba encontrar con las otras una historia que pudiera contar en diez folios o menos. Era un poco desquiciante, amén de un buen ejercicio mental. Recuerdo que para mi primer relato (¡la primera historia de verdad que escribía y terminaba!), me basé en un guión de historieta que nunca llegué a terminar, precisamente por lo dicho antes: me vino una buena imagen a la mente, la escribí, y ya no supe cómo continuar. Esta vez me paré un momento a pensar en qué quería contar, y se me ocurrió un final bastante cabrón que me hizo gracia. Lo único que tenía que hacer era transformar el guión en una narración. Así nació “Juego de cuarto”. Estaba bastante satisfecho de mí mismo.

Una o dos semanas después, ojeaba un periódico local esperando mi turno en la peluquería cuando me fijé en un pequeño anuncio a pie de página en el que se avisaba del cierre de plazo para el certámen Félix Francisco Casanova, en memoria de un joven escritor canario fallecido en un accidente con una bombona de butano (vaya putada, por cierto). Leí las bases, y vi que podían participar jóvenes canarios hasta los 25 años, y que todavía estaba dentro de plazo. Y me dije: “¿por qué no? Leí y releí el relato buscando fallos y erratas, imprimí todas las copias necesarias y lo mandé todo por correo, sin saber si lo había hecho bien con los sobres y las lemas y me iban a descalificar. Pasaron los meses sin que supiera nada del tema, terminó la etapa en que me daba por escribir y me olvidé de todo.

Seis o siete meses después estaba chateando con una amiga acabante de llegar de clase cuando me sonó el móvil.

-¿Diga?

-¡Hola, Zorrocloco! Te llamo de Juventud del ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma [insertad aquí mi cara de “WTF! ¿Que me llama a mí esta mujer, si yo nunca he estado en La Palma?”], para decirte que la entrega y los actos van a ser el jueves y viernes de la próxima semana.

-Perdone… ¿Los actos de qué?

-Del premio.

-…

-Del Félix Casanova.

-¡Cáspita! [o “¡La hostia!”, no me acuerdo bien qué dije]. Espere… ¿He ganado?

-Pues… sí, claro. Espera un momento… [se oye revolver papeles al otro lado de la línea]. Tú eres El Zorrocloco Patadas en Boca, ¿no?

-Sí...

-Pues sí, has ganado, con “Juego de cuarto”. Te tenían que haber llamado en navidades, ¿no te llamó nadie?

-No.

-Eso no puede ser, seguro que te llamaron.

-Que no, que no.

-Que sí, que os llamamos a todos.

-¡Señora…! Que si me hubieran llamado me acordaría, créame…

Total, que era el primer concurso al que me presentaba y lo había ganado. No veas qué subidón. Y más teniendo en cuenta cómo fue el día de la entrega de premios. Resulta que la entrega era el jueves por la mañana, y el jueves tarde y el viernes hacíamos una ronda por colegios e institutos para publicitar el certamen. Pero yo tenía examen el viernes, así que lo mío se redujo a ir y venir el jueves. Eso sí, fue la puta hostia en verso.

Llegué por la mañana al aeropuerto con lo puesto, y tenía un billete pago esperándome. Cuando bajé en el aeropuerto de La Palma había una chica con mi nombre en un cartelito (tal que en las películas), que me condujo a un taxi, pago también, que me llevó al ayuntamiento. Nada más entrar me presentaron a la chica que había ganado la modalidad de poesía (una chica tímida pero muy agradable), me enseñaron los libros que habían hecho con los relatos y poemas ganadores y finalistas, y me soltaron un cheque de quinientos pavos (menos retenciones legales… ¬¬U) y me dijeron que no sé quién no iba a llegar hasta dentro de una hora, así que si quería podía darme una vuelta y ver la ciudad.

Y media hora más tarde estaba comiendo unos crêpes en el paseo marítimo de Santa Cruz (precioso todo lo que vi, por cierto, no me extraña que la llamen “la isla bonita”), mientras veía el mar y pensaba: “Así debería ser mi vida…”

Los chavales del instituto que visitamos eran unos soles, super tranquilos y atentos todo el rato (hay que ver cómo cambian las cosas de una isla a otra…) mientras leíamos un cacho de nuestras obras. Y luego se levantó uno para que le firmáramos el libro (repartieron copias entre los chavales), y todos empezaron a hacer cola. Yo lo flipaba en colorines XD

Después de eso, dos de los organizadores me dieron un voltio para que viera la zona, ya que nunca había estado, me llevaron a un mirador y me dejaron luego en el aeropuerto con una bolsa llena de los libritos del certamen.

Lo que viene siendo un día de puta madre.

Ni que decir tiene que después de eso me emocioné. Me dije a mí mismo: “Si con ese relato tan malo he ganado… ¡Puedo convertirme en una máquina de hacer dinero!”, y empecé a escribir porque sí, sin inspiración, unos relatos malísimos que se comieron los mocos en los dos o tres certámenes a los que los presenté antes de aburrirme. No sería hasta casi dos años después que volvería a darme el gusanillo de escribir una historia de verdad, a raíz de un sueño que tuve. Una historia dura, en la que los personajes lo pasan mal. De las que me gustan a mí, vamos. Pero fue algo pasajero, terminé de escribir el relato y volví a pasar del tema de la escritura.

Hasta que hace dos meses, durante el periodo que estuve viviendo en la biblioteca de periodismo, vi un cartel de un certamen de arte. CruzArte, del Puerto de la Cruz. Fotografía, pintura, relato corto, poesía, cortometraje… El plazo de presentación acababa en unos días, y volví a decirme: “¿Por qué no?”

Bueno, os ahorro los detalles de lo que me costó todo el rollo de hacer las fotocopias, grabar los rollos en un CD, ir a correos y que me lo aceptaran sin remite… Parecía que siempre me faltaba algo. Al final logré enviarlo el día antes de que acabara el plazo (cuenta la fecha del matasellos para los enviados por correo), y me desentendí bastante del tema. Tenía que concentrarme en los exámenes, y no quería más decepciones.

El día antes de irme para Valencia me vibró el móvil mientras hurgaba en una de las estanterías de la biblioteca (Dios, es verdad que vivo allí). Me llamaban de Juventud del Puerto para decirme que el fallo del jurado si iba a hacer público ese viernes, y estaban llamando a todos los que se habían presentado para que fueran. Y que no, no había ningún problema en que fuera otra persona por mí, mientras se acreditara. Así que le dejé el recado a mi madre de ir a eso y me piré yo para Valencia. Me daba un poco de pena, porque ya había experimentado yo lo que es ir a una de esas cosas e ir oyendo como suenan todos los nombres menos el tuyo, pero bueno, por lo menos me recogería los relatos, que cinco copias son cincuenta folios…

Y hete aquí, ¡oh, sorpresa!, que el viernes, camino del cumpleaños de un desconocido al que nos habían invitado unos amigos de Anne, me llama mi madre toda alterada.

-¡Que has ganado el primero premio! ¡Que has ganado!

Toma ya. 600 pavos. Lo que me había costado el viaje, poco más o menos. Adiós a las deudas. ¡Subidón, subidón! Mi madre chillaba por el teléfono, Ana chillaba aún más dando saltos y yo, que soy el más calmado, decía: “Ciertamente satisfactorio, en efecto…”

Ya de vuelta en Tenerife mi madre me contaría su odisea para recoger el primer premio, porque el trofeo que le habían dado era el del segundo, y ella “no se iba a ir sin el primer premio, ¿qué se han creído? Así que me puse a buscar, porque la tipa que organizaba aquello no sabía a quién se lo había dado, ¿y sabes quién lo tenía? ¡El que había ganado el accésit! Vamos, que no habían dado uno a derechas. Así que le dije: ‘Tú dámelo, mi niño, que ese es el de mi hijo, y ya te apañas con el otro cuando lo veas’. Total, que el segundo tiene el accésit, el accésit tiene el segundo, y tú eres el único que tiene el trofeo que le tocaba. Que digo yo que no es lo mismo un primero que un segundo, aunque uno sepa que ha ganado, ¿no?".

Ole mi madre XD

Pues eso, que por segunda vez en mi vida gano algo, y vuelve a ser haciendo lo que me gusta ^^

Y que se vuelve a sentir el subidón creativo, ¿eh? Llevaba un tiempo comentándole a Anne que quería hacer algo, y ella se apunta a un bombardeo, así que no os extrañe que a medio plazo os sorprendamos con algún atentado a la inteligencia y el buen gusto… Avisados estáis XD

Pero esta vez con tiempo y bien hecho. Vamos aprendiendo ;)

13 comentarios:

Fio dijo...

Pues felicidades, payo :) Así me gusta, a ganar dineritos sin hacer demasiados esfuerzos físicos (:P), que en verano cuestan.

Viendo tu carrerón, cuando quieras me convierto en tu mánager (que, no es por quitarle méritos a tu señora madre, pero a mí lo de reclamar se me da muy bien... genético, supongo xD).

Mientras tanto, a ver qué hacéis Anne y tú... en el plano literario, que del resto no quiero detalles, jujuju.

Felicidades de nuevo :D

El Zorrocloco dijo...

¿No quieres detalles escabrosos? Vaaaaya por Dios XD

Mánager no necesito por ahora (ojalá XD), pero una dibujante nunca sobra... Yo lo dejo caer aunque no tenga nada en mente de momento XD

Ya verás, ya... Como pista, lo que preparamos tiene que ver con los blogs que tenemos compartidos en el perfil (jurl, jurl, jurl...)

Y muchas gracias! ;)

Jill dijo...

¡Furcio! ¡Qué te estas forrando a costa del contribuyente!

¬_¬

Dios, me matas de la envidia bribón. >_<

Tengo ganas de leer los relatos, ¿los subirás? >_<

dudo dijo...

eso, eso, a escribir...
oye, y no seas rácano y cuelga los relatos, que los leamos todos...

Bian dijo...

Vaya, qué sorpresa! ^^
Enhorabuena, tío!
Igual algún día de éstos me da y me pongo yo a escribir un relatillo con duendes del scroll y unicornios de chocolate y esas cosas que me gustan a mi...

El Zorrocloco dijo...

Jill, si te sirve de consuelo, en fotogafía el primer premio era de 1100 €, y en relato solo de 600 ¬¬... Así que ya sabes! ;)

Yo era por no torturaros con posts kilométricos, Dudo, que por mí los subo... Aunque ahora que lo pienso, tengo que mirar en las bases si siguen siendo mis relatos...

Gracias, enana xD Tú escribe, que imaginación no te falta (lo de los caballos de chocolate me dio que pensar, no te creas...).

Pos mira, voy a hacer un post con lo del duende y todo. "Bestiario casero" xD

(Uhm... Duendes caseros...)

H@n dijo...

Qué pasada zorrocloco!!!

pues si se te da tan bien sigue asi, y eso de escribir entre dos tiene que ser genial...

leí el otro día (gracias a stumble) un proyecto de 4 artistas (2 de brocklin y 2 de belfast)que cada semana se mandaban un libro por correo y lo iban rellenando,pero en plan dibujo, foto, comic...

no se...me ha recordado...XD


mucha suerte!

El Zorrocloco dijo...

Gracias, Han!

Voy a seguir probando a ver, que cuando cuela son unos dinerillos que se gana (y el afán de crear y tal, claro...)

En el instituto hicimos algo parecido como trabajo de Lengua. Nos poníamos por parejas e íbamos escribiendo cuatro líneas de la historia cada uno. Moló mucho, luego hicimos un tebeo de ella, y alguna página creo que conservo y todo xD

Anne dijo...

¿Lo dije o no lo dije, que ganarías? Que luego no se diga que no creí en tí desde el principio de los tiempos xDDDD

Hala, ya sabes, cada vez que tengas un ratillo de inspiración ¡escribe! ;)

El Zorrocloco dijo...

Y tú dibuja... ¬¬

Muacka!

María dijo...

Felicidades, Zorro. Ya podías colgar los cuentos premiados, ¿no?

(por cierto, que viniste al blog mío y me dejaste un comentario y ni te di las gracias ni nada; que gracias, que soy la de la Tinta de Lagarta)

El Zorrocloco dijo...

¡Anda, mira quién es! xD

Jo, pues me halaga y todo que te dejes caer por aquí. Me gusta mucho como escribes (sin peloteo).

Tú como en tu casa :)

AnnaRaven dijo...

Pues muchísimas felicidades!
Da gusto encontrarse un blog tan divertido.
Y sí, Batman, peliculón ;)
Bicos