lunes, 12 de mayo de 2008

El Zorrocloco y Chita

Tras leer ayer un post de Fío me puse a pensar en cuál era mi recuerdo más antiguo. The first one, vaya. Cosa difícil, pues me han contado muchas anécdotas de cuando era pequeño, lo que unido a mi incontrolable imaginación han dado lugar a un montón de falsos recuerdos (echad un vistazo a la parte de los abusos satanistas y no dejéis nunca que vuestros retoños contraten los servicios de un hipnotista). Suelen tener en común que aunque recuerdo con viveza la anécdota cuando la rememoro me veo a mí mismo desde fuera, como un actor más de la historia.

En pleno trance introspectivo una secuencia de mi infancia se me apareció cual revelación. En ella, desde el punto de vista de mis padres, un pequeño Zorrocloco uniformado con peto azul marino y camisita amarilla que no levantaba un palmo del suelo caminaba por un zoo cerca de las rejas de los
bichos, y un orangután estiraba la mano y me agarraba, intentando meterme en su jaula. Fin de la secuencia.

-Estoy como una puta cabra –me dije a mí mismo en voz alta. Luego me recordé mentalmente que hablar solo tampoco es que tranquilice demasiado.

Sin embargo estaba seguro de que eso había ocurrido. Completamente convencido que de pequeño había tenido esa ropa; y, obviamente me habrían llevado a un zoo cuando era un mico. Así que técnicamente no era imposible que sucediera. Además, la secuencia era muy realista, si exceptuábamos el hecho de que me veía desde fuera de mi cuerpo. Pero tampoco recordaba que me hubieran contado nunca esa historia. Y es la clase de historia de la que uno se acuerda cuando la oye. ¿Quizá era una pesadilla que había tenido de pequeño, tan vívida que se había quedado por ahí en un recodo de mi mente?

Como siempre que me entra curiosidad también me entra hambre fui a ver que había en la nevera, y aprovechando que estaba mi madre en la cocina se lo pregunté.

-¿Oye, a mí alguna vez me agarró un mono cuando era pequeño en un zoo?

Mamá-zorrocloco paró de fregar y me miró un momento, sonriendo a medias.

-Anda, ¿te acuerdas? Te llevaba tu padre en brazos y bajó una mona colgada de un cable y te echó mano. Tu padre se tuvo que pelear con ella. Se había escapado de uno de los shows del circo. Vino el domador y todo.

Y siguió a lo suyo tan tranquila. A mi la mandíbula me llegaba al suelo.

-Pero.... ¿de verdad?

-Sí, se ve que te vio guapo.

Me di la vuelta para volver al ordenador, pero con la misma me giré de nuevo.

-¿Llevaba un peto vaquero?

-Nunca tuviste un peto vaquero de pequeño –y ya cuando salía de la cocina, añadió:- Lo que si tenías era un peto amarillo. Solía ponértelo con una camisita vaquera azul. ¡Estabas más mono...!

Conclusión: Ni lo soñé ni me lo imaginé, mi infancia tuvo escenas así de bizarras (luego se extraña la gente de cómo salí). Eso sí, los años distorsionan las cosas que da gusto.

Pero esa mona sabía lo que era un niño guapo, eso hay que otorgárselo:

Sinceramente... ¿No me llevarías a casa?

14 comentarios:

Anne dijo...

Pero que bonicoo!! Encima de la mesilla porque eras un taponcín...

Yo sí tenía petos, una colección. Cuando cumplí el año mi madre se cansó de vestirme de floripondios y me puso peto y pirri en el pelo. Aunque supongo que no estaría tan mona como tú, que te secuestraban y todo... XDD

El Zorrocloco dijo...

Sí, tampoco es que haya crecido mu... ¡un momento...! ¬¬

Por cierto, ¿qué diablos es un pirri? Porque el otro día leí que estabas hasta el pirri y, sinceramente, pensaba que era otra cosa... XD

Anne dijo...

XDDDDDDDDDDDD

Un pirri es una coletita pequeñita a un lado de la cabeza. Hasta mi fase de pelo-casco, llevé pirris tooooodos los días.

(Lo otro es que no me lo suelo peinar, miratú...)

El Zorrocloco dijo...

Ya decía yo que tenías la cara rara, pero no tanto... xDDDDD (es brooooma :P)

Ahora voy a asociar tu pirri a un gato acostado >__< Agh...

Cattz dijo...

"Sinceramente... ¿No me llevarías a casa?"
No, ten en cuenta que los niños estás despiertos buena parte del día y hay que aguantarlos. Son monos para verlos de lejos XD
Y tú eras muy mono :**

El Zorrocloco dijo...

Estoy de acuerdo.

Un rato son graciosos, para hacerles cuatro monerías o columpiarlos; pero cuando tienes que limpiarles el culo o hacerles tragar las lentejas cambia la cosa. Además, con la paciencia que Dios me dio, lo más probable es que le metiera la cabeza al niño en el plato como se pusiera muy tonto...

Jill dijo...

¡Qué adorable! :_D

No sé por qué los recuerdos de los zoos son los más divertidos.

En mi caso me quise pelear con un elefante por quitarme el mapa del zoo y, después, como venganza le pegué con un palo a una cigueña. :_D

Tengo la foto pegándole y todo...

Cuidadín si vuelves al zoo... que visto el éxito con las monas tendrás que llevar guardaespaldas.

El Zorrocloco dijo...

Jill, tú y yo nos vamos a un zoo y se arma la de Dios es Cristo, ríete tú de los pingüinos de Madagascar xDD

Le pegaste a una cigüeña con un palo?? Y yo que pensaba que era un trasto de crío xDDDD (Jo, a mi no me dejaban llevar palos al zoo...) Yo quiero ver la foto... Lo dejo caer así, como por casualidad...

Si vuelvo me llevaré un gorila o dos que cuiden de mí XD

Fio dijo...

A mí me preocuparía que una mona me encontrase guapa (seguro que seres peores me han encontrado guapa), pero con eso no quiero decir nada, que conste xD

Lo de los "recuerdos falsos" es muy curioso, porque hasta hace poco estaba convencidísima de que mi madre me había llevado a visitar, cuando era pequeñica, a una costurera amiga suya que era ciega. Y vivía tan feliz con ese bucólico (?) recuerdo, hasta que mi madre me hizo ver que lo de costurera y ciega eran cosas como-un-poco incompatibles (que igual las hay, oiga).

O_O... Pegarle con un palo a una cigüeña... Qué ruín... ¿Con qué clase de gente te codeas? ;)

El Zorrocloco dijo...

Fio, por eso añadí foto, que se viera que era mono en el sentido más humano de la palabra. Luego crecí y me eché a perder xDD

Una costurera ciega... No sé si es porque anoche no dormí, pero de entrada yo tampoco me he dado cuenta xD

¿Con qué clase de gente te codeas? ;)

Somos la élite de la escoria, querida. Únete al clan! ;)

Bian dijo...

Jiji, a mi un mono me mordió la mano en el zoo porque llevaba un paquete de galletas y me llevaron a la cruz roja y todo; creo que es de mis primeros recuerdos, eso y haber bebido aguarrás a una muy temprana edad -no me preguntéis por qué encontré tan atractivo aquel bote porque creo que no exista respuesta racional alguna.

El Zorrocloco dijo...

Yo no era de beber cosas raras, pero si de escalar a sitios y tirarme abajo luego (o caerme, que viene a ser lo mismo).
Tengo un chichón perenne en la frente de una vez que mi madre me puso encima de la lavadora y traté de tirarme por la ventana, que estaba enfrente (cuatro pisos).

Menos mal que era chiquitín y me quedé corto xDD Eso sí, el remate de cabeza que le di al poyete de cemento de la ventana no me lo quita nadie xDD

Pecosa dijo...

Angelicooo... (otra vez)

La lamparita de la mesita de noche es la caña.

JuanRa Diablo dijo...

Y lo más gracioso es que en su vejez, esa mona preguntaba a sus congéneres:
¿Yo quise llevarme un zorrillo a casa una vez...? ¿o le he soñado? XDD