martes, 18 de marzo de 2008

Ejem, ejem...

Me levanté a las nueve. Tenía tiempo de desayunar antes de bajar al intercambiador. Había quedado allí a las diez para ir a la playa.


Mientras dejaba que los Chocapic se ablandaran un poco en la leche navegué por mis enlaces de blogger, a ver si alguien había actualizado y me echaba unas risas mientras llenaba el buche. Nepo alababa en su página la capacidad de abstracción de su compañero de curro, capaz de quedarse sopa mientras le hablas –cosa que alguien como yo, que tiene en la mesilla de noche un reloj digital porque le molesta el tictac de los de toda la vida, jamás experimentará.-, y se me ocurrió comentarle que, con la descripción que hace del nota, en mi cabeza le he adjudicado la pinta de Alastor Moody con su ojo esquivo.


Maldita la hora porque aquello estaba lleno de comentarios; más que un blog, las entradas de este hombre parecen el topic de un foro. Y claro, no voy a comentar sin haber leído los anteriores comentarios, no sea que me esté perdiendo algo interesante y quede como un pardillo por redicho o no quedarme con la movida. Así que me puse a leer comentarios.


Y leí.


Y leí.


Y leí.


Y cuando ya me tocaba a mí comentar, el reloj marcaba las 9:54.


¡Mierda! Iba a tardar al menos veinte minutos en llegar hasta el intercambiador, dependiendo del tráfico, y aún tenía que meter los bártulos en la mochila. Odio la impuntualidad con toda mi alma, me parece una falta de respeto. Y a ellas, más. Rápidamente tecleé lo que iba a decir y me puse en pie para prepararlo todo. El tiempo era crucial, así que sin perder un segundo comencé a correr por el salón agitando las manos sobre la cabeza. Metí protector solar (factor 40, ¡chúpate esa, Casper!), toalla, cartera, llaves y móvil en la mochila, cerré la puerta y llamé al ascensor. Entonces noté esa enojosa sensación de que te falta algo, y comencé a estrujarme los sesos: la crema, la toalla, la cartera, las llaves de casa… ¡las llaves del coche!


Entré de nuevo en casa, cogí las llaves del coche y corrí hacia el ascensor, que ya se iba sin mí. Seguía con esa maldita sensación de olvidar algo, pero ya no iba a volver arriba. Llegué un cuarto de hora tarde, pero no me lo tuvieron en cuenta, y peleándonos por la música a escuchar tiramos hacia las Teresitas.


A eso de las cuatro de la tarde, mientras repartía una nueva mano de Uno después del chapuzón de rigor para evitar quedarme churruscadito (que estaba medio nublado, pero entre nube y nube pega duro, el cabrón) y me cagaba en todos mis muertos por olvidarme la gorra, comenzó a sonar mi móvil. Era mamá Zorrocloco.


-¡¿Se puede saber dónde estás?! –fue lo primero que dijo cuando descolgué. Hice un repaso mental y concluí que no había hecho nada, o dejado nada por hacer. Por el tono que usaba también sabía que me equivocaba.


-En la playa...


-¡¡¿¿En la playa??!! ¡¡¿¿Desde cuándo??!!


-Ehm… pues no sé… Llegaríamos sobre las diez y media u once, ¿por?


-¡¡¡¿¿¿QUE LLEVA DESDE LAS DIEZ Y MEDIA LA PUERTA DE LA CALLE ABIERTAAAAA???!!!


-¡Pero qué dices, si yo la cerré! Que me acuerdo que tuve que volver a entrar porque… Uy.


Pues no era la gorra lo que me olvidaba, no…

4 comentarios:

Anne dijo...

Como dice una amiga mía: "La cabeza no te la dejas porque la tienes pegada a los hombros, que si no..." XDDD

Yo fui un día a una tutoría para comentar un examen de dibujo sin el examen. Cada noche me dejo una notita en la entrada con cosas que tengo que coger para que no se me olviden. Soy la reina de los post-it.

Te entiendo, zorrocloco, te entiendo muy bien...

(Pero, comentaste en el blog de Nepo? Que es por una buena causa!! Venga p'allá ahora mismo a comentar!!! XDDD)

El Zorrocloco dijo...

Las tres primeras veces que cogí el coche me lo dejé abierto. Y una de ellas literalmente, con la puerta medio abierta, en el párking de un centro comercial de aquí. Vamos, que lo que tengo de despistado lo tengo de suertudo xD

Por cierto, los comentaristas de Nepo sois unas malas personas. Y no es porque a mí me haya pasado algo parecido, no. Qué va... fiú fiú fi fi fiú...

Anne dijo...

¿Malas personas? Encima de que le hacemos records de comentarios jamás vistos en la blogo-cosa, somos malas personas...

Eso me ha dolido, que lo sepas. Yo que lo hacía desinteresadamente... (por supuesto, la foto en poder de Eride no tiene NAAAAAAAADA que ver xD)

Misaoshi dijo...

Pensé que tenía que ver con que dejaste los cereales reblandecerse xD pero no, era la puerta...