miércoles, 18 de abril de 2007

Perdiendo aceite

Ayer noche se iluminó el piloto del aceite de La Poderosa. "Nota mental -me dije a mí mismo- coger mañana la botella del aceite".

Y me acordé y todo, fíjate tú. Quedaba sólo un culín, pero con eso tenía para tirar otro poco. Bajé al garaje, dejé mochila y chaqueta a un lado para no mancharme, levanté el asiento, abrí el tapón y eché el aceite. Todo. Satisfecho de mi buena memoria fui a cerrar la tapa, y en ese momento mis fosas nasales captaron un aroma de lo más peculiar. Gasolina.

...

Lentamente desplacé la vista al tapón de al lado, fuertemente apretado en su sitio, en el que con grandes letras mayúsculas podia leerse "OIL". Visto desde fuera debía ser gracioso verme en medio del garaje hablando sólo en voz alta:

- Soy más tonto que una piedra... Más tonto que una piedra...

Pero de momento la moto funciona ^^ Eso sí, tengo que echarle aceite otra vez.

domingo, 15 de abril de 2007

La revista que sale los miércoles (II y final)

Llamada de la Niña-Erizo:

Niña-Erizo.- ¡Ya estoy en el ferry de vuelta!

Zorrocloco.- Joder, tengo un montón de ganas de verte, blablablabla...

(Charla ñoña e intrascendente -por ambas partes, que conste.)

Zorrocloco.- Por cierto, ¿qué tal está Yorick...?

Niña-Erizo.- Jajaja, tío pesao, el cómic está bien, piltrafilla ^^

Zorrocloco.- Ya, esto... Pues no te lo vas a creer, pero... El Jueves se me ha roto. Se le han caido las tapas.

Niña-Erizo.- BWA-HA-HA-HA-HA! ¡Jódete! ¡Eso te pasa por listo, por estar todo el rato...! [Silencio prolongado] Espera... ¿MI Jueves?

Zorrocloco.- ...

Niña-Erizo.- ¡Uy! ¿Has oído eso? Es el sonido que hace un prestigio al caer al mar desde la barandilla de un barco...

jueves, 5 de abril de 2007

La revista que sale los miércoles (I)

Leo cómics. Desde que puedo recordar, siempre han estado ahí. Primero, Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Tobi, El Guerrero del Antifaz… Luego el Capitán América, La Patrulla-X, etc. Y ahora, por último, 100 Balas, Predicador, Fábulas…

La Niña-Erizo se quedó en Mortadelo y Filemón. Repudia todo lo demás. Todas sus amigas son otakus, pero ella se ha mantenido firme en sus convicciones. Una virgen, vaya. Y no hay nada que más le guste a un friki que pervertir una mente virginal (aunque las palabras “mente virginal” y “Niña-Erizo” no peguen ni con cola en una misma frase).

Yo iba hacer que eso cambiara. Yo la iba a contagiar, a pervertir. En otras palabras… Bwa-ha-ha-ha!

Y tenía el arma perfecta. El indiscutible encanto de Yorick Brown, el mayor escapista del mundo, el único capaz de eludir a La Plaga… El último hombre.

La conversación fue más o menos así:

Zorrocloco.- Te voy a dejar un cómic.

Niña-Erizo.- No.

Z.- Es uno muy bueno, no es nada de superhéroes.

N.- Últimamente hace mucho frío en este barrio, ¿no?

Z.- Toma.

N.- Que no, tío pesado.

Z.- Porfa…

N.- ¿Porfa? Dios, me das ganas de vomitar.

Z.- Que te den.

N.- ¡Uy, qué mono! Vale, déjame el cómic ^^

Las reacciones de la Niña-Erizo constituyen un misterio estudiado por científicos de todo el mundo mundial.

Z.- Pero me lo cuidas, ¿eh?

N.- La duda ofende, tío.

Se lo di, salimos de mi casa, y se le cayó al suelo. Al lado de un charco. Entonces recordé que estaba hablando con la misma mujer que el otro día le dio una patada a sus propias gafas para exclamar acto seguido: “¡Así que estaban aquí!”.

Z [Con voz quebrada].- Corazón… Me lo cuidas, ¿eh? Nada de doblarlo, ni meterlo en el bolso, ni escribirlo, ni doblar las hojas para marcar por dónde ibas

N.- Por Dios, parece que quieres más al cómic que a mí.

Z.- Hombre, llegaron a mi vida antes que tú, y seguirán aquí cuando tú te vayas.

Wups! Cogotazo made in Bud Spencer.

Hace un rato me ha llamado desde el ferry a Las Palmas.

N.- ¡Ey, me lo acabo de terminar!

Z.- ¿El qué?

N.- ¿Cómo que el qué? ¡El cómic!

Z.-

N.- ¿Zorrocloco?

Z.- Estás haciendo un viaje… con mi cómic. Lo habrás empaquetado convenientemente, ¿no?

N.- Jajajaja, ay, tienes cosas… ¡Dios, cómo salpica la espuma! ¡Estoy calada! ^^

Z.-

N.- … Hablabas en serio, ¿verdad?

(Continuará...)

miércoles, 4 de abril de 2007

Los callos de Whitman

Ubicación espacio-temporal: clase de literatura norteamericana, nueve de la mañana de un lunes, hace un par de semanas. Analizamos "Song of myself" de Walt Whitman.

Profesora.- Y esta parte donde habla del amor propio podemos deducir que culmina con una felación, o una masturbación en grupo.

Y se hace el segundo silencio más espectacular que he presenciado nunca. Nos miramos unos a otros, y luego al poema. Nadie más parece compartir su opinión, y perdonen el eufemismo. Han, estudiante sueco afincado en las islas, levanta la mano.

- ¿Qué es una felación?

Y se hace el silencio más espectacular que he presenciado nunca. La nota, ni corta ni perezosa echa una mirada a la clase y dice:

- ¿Algún compañero que se lo pueda explicar? -y añade con tonillo.- O compañera...

Y Han, colorado como un tomate, baja poco a poco la mano.

Han.- Ah, vale... creo que ya sé lo que es...

Pobre Han... Lo alto que es y sólo le veo la coronilla por encima del respaldo.

martes, 3 de abril de 2007

Húndeme en la miseria y tal

- Oye, Zorrocloco, ¿eso son ojeras o es que llevas los ojos pintados?

...

Tu puta madre.