miércoles, 18 de abril de 2007

Perdiendo aceite

Ayer noche se iluminó el piloto del aceite de La Poderosa. "Nota mental -me dije a mí mismo- coger mañana la botella del aceite".

Y me acordé y todo, fíjate tú. Quedaba sólo un culín, pero con eso tenía para tirar otro poco. Bajé al garaje, dejé mochila y chaqueta a un lado para no mancharme, levanté el asiento, abrí el tapón y eché el aceite. Todo. Satisfecho de mi buena memoria fui a cerrar la tapa, y en ese momento mis fosas nasales captaron un aroma de lo más peculiar. Gasolina.

...

Lentamente desplacé la vista al tapón de al lado, fuertemente apretado en su sitio, en el que con grandes letras mayúsculas podia leerse "OIL". Visto desde fuera debía ser gracioso verme en medio del garaje hablando sólo en voz alta:

- Soy más tonto que una piedra... Más tonto que una piedra...

Pero de momento la moto funciona ^^ Eso sí, tengo que echarle aceite otra vez.

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