jueves, 28 de diciembre de 2006

Aghs

Odio los bombones rellenos de menta. Tras tantos años de mascar chicle no sé si tragármelos o hacer un globo...

Ains... Debería hacer una lista con todo lo que odio.
Soy un Zorrocloco furioso con el mundo la mayor parte del tiempo. También debería escribir algo sobre eso, agudo y divertido. Debería, debería...

Aghs. Odio tener que hacer cosas.

Wit

Ubicación espacio-temporal: Casa de Pucheros. Intérpretes: Aina (Pucheros' sister), en el salón, chateando; Pucheros et moi, en el cuarto, charlando.

Me cuenta que la otra noche ligó con el portero de un bareto de La Laguna. Envidio su capacidad para ligar haciendo absolutamente nada. Conozco chicas mucho más guapas (y no la estoy llamando fea, que conste) que no tienen la mitad de éxito. Aina interrumpe a gritos desde el salón:

-Oye, y si me pregunta que por qué he dicho eso, ¿qué digo?

Pucheros.- Te ríes y dices "ya te enterarás..."

Miro a Pucheros con cara de póker.

Pucheros.- Está tonteando con uno de su cole. Bueno, y entonces me dice...

Aina (de nuevo desde el salón).- ¿Y si me dice: "no, en serio, cuéntamelo"?

Pucheros.- Le dices que no con un smiley, y cambias de tema. El caso, que me dice de ir a bailar, y yo, claro, no voy a decir que no...

Aina.- ¿Y si me dice que soy mala persona por no decírselo?

Pucheros coge aire. Se levanta para ir al salón. La sigo.

Pucheros.- A ver, déjame a mí...

Aina.- ¡Ah, Zorrocloco! ¿Sabes que he vuelto a escribir? ¡Ahora estoy haciendo una historia de amor!

Estoy deseando leer los diálogos...

martes, 26 de diciembre de 2006

Nuevo reto personal

Esta vez a largo plazo, e inspirado de nuevo por Steve Pavlina (a la derecha). Llegué por primera vez a la página de este ente desde el blog de Javier Malonda (a la derecha también, ESDLV), uno de los mejores que existen en castellano en estas redes del Señor. Con pocas páginas me he reído tanto como con este chico. A mandíbula batiente, oiga.

El caso es que el primer artículo de Pavlina que leí fue "Ten reasons why you should never get a job", y me hizo bastante gracia, así que me puse a curiosear un poquito. Si tuviera que definirlo de algún modo, y aunque me joda (que me jode), lo definiría como un blog de autoayuda. Esperad, no corráis todavía. Sé que os gustan esas mierdas tan poco como a mí, y es cierto que hay cosas en la página que son para alzar la ceja, como el experimento este de pensar muy fuerte "voy a recibir un millón de dólares" a ver qué ocurre XD Sin embargo, hay cosas que encuentro muy útiles, como lo de los treinta días de prueba, que resumido viene a significar que, por ejemplo, dejar de comer chocolate (mi debilidad) durante el resto de tu vida es una decisión chunga y con menos futuro que los negocios minoritarios. No obstante, dejarlo durante treinta días solamente no parece tan chungo. Es más, puede ser hasta estimulante ver si uno es capaz. Al fin y al cabo son treinta días, y después puedes volver a las andadas... Claro que si después de un mes no has probado el chocolate, hay muchas posibilidades de que pases otro mes sin, y quizá otro, y otro... Y alargues tu esperanza de vida un buen cacho.

Como la mayoría de los artículos que me molan, el de los treinta días no te dice nada que no pudieras pensar por ti mismo... Pero que nunca has pensado. Y una vez leídas, esas ideas que bien pudieran ser tuyas se te antojan interesantes y tentadoras.


No, no llegué a finalizar el mes sin chocolate XD Pero no por debilidad, sino por despiste. Me fui con Marvel al McDonald's del Boulevard y, como siempre, me pedí uno de esos heladitos con trozos de M&M's... Eso fue por el día veintitantos. O sea, que no terminé el mes, pero para mí fue como si lo hubiera hecho, pues no llegue a tener verdadera tentación, y caí sin alevosía. Ahora sí estoy comiendo más chocolate de la cuenta, todo sea dicho. Lo que me recuerda que tengo una tarrina de helado en el congelador...

Bueno, me enrollo. El caso es que el otro día, mientras navegaba por los artículos, leí que el hijoputa había finalizado dos carreras enteras con notas cojonudas en tres semestres, gracias a mucho trabajo duro y una optimización en la forma de gestionar su tiempo. A mí, dejando a un lado que lo haya hecho de verdad o no (llamadme crédulo, pero lo creo. Y por algo me llaman el Zorrocloco, no sólo por mi atractivo), me suena a enterrarte en vida, pero al mismo tiempo me tienta. No paro de pensar que me quedan dos años que perder con Filología Inglesa, cuando a lo mejor no es lo que quiero. Entonces, ¿por qué no reducirlo a un año? Un año de trabajo duro, es verdad, pero lo cierto es que yo me paso el día tocándome los cojones, tengo una asignatura más que el resto de mis compañeros salvo Pippy y una media de notable. ¿Qué pasaría si por una vez en mi vida me tomara en serio mis estudios y me pusiera a dar el callo?

Como me dijo Pippy esta mañana en la biblioteca, y no es una persona presumida ni a la que le guste que la consideren un coco (que lo es, ahora que no me oye): "Si tuviéramos disciplina, con nuestro talento, seríamos unos putos genios". Lo primero que hice al oír eso fue partirme el culo. Luego me metí un poco con ella por chula. Y finalmente tuve que admitir que pienso igual (baja, San Modesto)

Tengo la sensación de ir por la vida a medio gas, primero por ser un vago, y segundo porque no hay nada que me rete de verdad, ni siquiera en la universidad. Y no quiero decir con eso que vaya sobrado, porque me cuesta y me pierdo en muchas clases, pero es debido a que no interesa en absoluto, no a una falta de capacidad. Quizá algo de caña dote a las asignaturas de interés. Igual me estallo como una pita, pero lo más que puedo perder es dinero (que Hippie me ha quedado eso, ¿eh?).

Ese es mi nuevo reto. Nueve asignaturas en el primer semestre del año próximo. Aunque para eso tengo que sacar primero las de segundo. Y ahora estoy más dispuesto a ello. Pero sigo pensando que la autoayuda es una mierda ;)

lunes, 25 de diciembre de 2006

Old skool y drum 'n' bass

Mientras sigo esperando la clavada del concesionario, anoche salí de fiesta navideña con Pucheros, Hanson, Jackie y Will a una especie de garaje reformado llamado Sala X. Además de ser víspera de Navidad era el cumpleaños de Hanson (fecha curiosa y cabrona a partes iguales) e iba a pinchar en la fiesta algo llamado Old Skool. Hoy puedo decir sin temor a equivocarme que no me gusta nada la música electrónica. Y puedo hacerlo porque es la primera vez que voy a un sitio donde la ponen, y eso que he estado en bares y discos de todo tipo. Claro que aquí se lleva más el rollo salsero-pachanga-reggeaton (que tampoco me gusta, pero es de lo malo lo menos).

El tal Will, a quien tuve el placer de conocer esa noche, es un tipo que está sonado. Literalmente. Hace años se dio una hostia con el coche a nosecuantos kilómetros por hora quedando en coma, y luego, tonto perdido. A día de hoy está bastante bien, pero se nota que le falta un hervor. Sin embargo parece buen niño. Era nuestro conductor. Tengo que sacarme el carnet.

Algo que me llamó muchísimo la atención fueron los kinkis (ruinas, bajunos, canis, pintillas... como los llaméis). Al ser una fiesta de música electrónica era obvio que iba a estar petado de kinkis. Lo que no me esperaba es que fueran tan... kinkis. ¿Habéis visto alguna vez la parodia de el Diario de Patricia de Homo Zapping? ¿Cuando salen los dos kinkis y siempre acaban bailando bacalao? Bueno, pues en realidad se baila así. En serio. Si quieres ser el amo de la pista, simplemente despójate de tus complejos y ponte a bailar como si fueras un petudo grogui. ¡Premio! Anoche se me cayó el mito de que las mujeres nacen con el ritmo en las caderas. No veáis lo que me dolió no tener un móvil con cámara. Y las pintas que me llevaban era otra; para ser gente que se pasa el día riéndose de los demás, van ridículos. ¿Para cuando un documental de La 2 sobre este subgrupo subhumano? Son un filón sociológico.

Cuando nos íbamos ya empezaban los descamisaos a ir los unos por los otros. Luego en La Laguna me enteré de que habían apuñalado a nosequién y que la fiesta acabó en batalla campal. Me reafirmo en lo del móvil con cámara. Por cierto, vaya frío de mierda que hacía, joder. Cuando llegué a mi casa y me metí en la ducha tenía los pies morados. Putos Converse. Ni siquiera el sándwich de pollo (¡¡2'50€!!) me hizo entrar en calor.

Al final de la noche, cuando me dejaron en casa, y tras responder por quinta vez la pregunta de Jackie de "Te lo has pasado mal, ¿verdad?", salí escopetado del coche pensando lo mismo que pienso siempre: Odio salir de marcha; el frío, el sueño, la música alta, el humo, la gente que no conozco... ¿Seré un bicho raro?

sábado, 23 de diciembre de 2006

La buena estrella navideña

Ubicación espacio-temporal: Hace un par de días, en casa de Pucheros.

Pucheros me dice que ya están las becas. Busco la página en Google sin demasiada convicción. En todos los años que llevo estudiando, y siempre fui de buenas notas, nunca me han dado una (cumpliendo siempre con todos los requisitos, ojo). El año pasado, mi primer año en la uni, pasé de ponerla; todos mis compañeros fueron agraciados con sumas que iban desde los 3000 a los cinco mil y pico euros. Comprenderéis mi frustración. Y comprenderéis también el salto que pegué cuando leí esto:

Solicitante: El Zorrocloco.
Estado de la solicitud: Concedida.
Introduzca dígitos de la CC:

Corriendo a mi casa a por el número de cuenta, lo meto y... "Error en el servidor interno". ¡Mierda! ¡Quería saber cuánto me daban! ¿Serán 3000? ¿Será algo más? Tras varios intentos infructuosos desistí de sacar cualquier información de la página web y me bajé al banco. El mismo euro con noventa y ocho que había antes.

"¿No me la han ingresado todavía, o es que había habido algún problema con la cuenta corriente? Tengo letra de médico, pero puse todo mi empeño para que los números se entendieran. No sé, no sé... "

Recuerdo mi mala suerte con las becas y me embajono por completo. Odio la carrera, odio estudiar lo que estudio, odio la incertidumbre de no saber si me valdrá de algo o estoy desperdiciando años de mi vida. Pucheros me llama pesimista, pero por dentro ya estoy gastando los dineros. Las letras de la moto y el seguro, que caducó hace dos meses, las prácticas del carnet de conducir, que hace un mes que no aparezco por la autoescuela porque no tengo un duro... Y aún me sobraría para pasar sin apuros hasta el verano, pudiendo dedicarme por completo al estudio. Pesimista de puertas para afuera.

Al día siguiente hablo con Pippy. Se la han vuelto a dar, como el año pasado. Casi medio kilo. Le pregunto que cómo sabe la cantidad si no se lo han ingresado todavía, y cuando me lo dice, corro de nuevo al ordenador.

Solicitante: El Zorrocloco.
Estado de la solicitud: Concedida.
Introduzca dígitos de la CC:

Nervioso, pongo los veinte números. Esta vez sí funciona. Aparece una pantalla con un montón de información, pero lo primero que llama mi atención son unas enormes letras rojas:

Cantidad a percibir.............................................................................0 euros.

Vuelvo a leer.

0 euros.

No puede ser. Leo más arriba. Me pagan las tasas, es decir, la matrícula, pero no me dan dinero. Ni siquiera la ayuda para los libros, que por lo que tenía entendido va indefectiblemente ligada a la concesión de la beca. 0 euros.

¿Por qué? Ni idea. No trabajo, vivo con mi madre, que gana menos del máximo permitido. Mi media el primer año es de notable, todas aprobadas. ¿No me merezco una beca? Un momento... En verano trabajé media jornada dos meses de camarero, justo antes de empezar las clases... ¿Será por eso? ¿Es la serpiente que se muerda la cola? ¿Me veo obligado a trabajar porque no me becan y no me becan porque trabajo?

Al parecer así es, por lo que os voy a contar como va a ser la cosa. Ahora tengo que buscar trabajo para ayudar a mi madre, porque si no, perdemos la casa, así que tendré que descuidar más mis ya de por sí descuidados estudios para currar, lo que no sólo me quitará tiempo, sino energías. Me quedarán un par de ellas, por lo menos Morfo y Lit Inglesa, que las doy por perdidas desde principios de curso (la primera por ser un galimatías que no sé por qué estudiamos en Filología Inglesa, y la segunda porque la mujer apenas aparece por clase, porque las clases las damos los alumnos, y porque la tía es una auténtica zorra), por lo que no sólo se me joderá la media, sino que encima tendré una nómina que me impedirá optar a una beca (de las del ministerio y de las de Colaboración, que esa es otra). Y así hasta el infinito. Eso sin contar que no podré entrar a Periodismo este año, porque hay que pasar con los dos primeros años limpios, y yo no los voy a tener ni de coña.

Y sin contar también que ayer llevé a Pucheros al parking de la Dorada para enseñarle a manejar la moto y se fue contra el primer coche que vio, con tan mala suerte de ser un modelo nuevecito del concesionario de (un momento, que lo busco. Ya) Volkswagen, cuyo gerente salió ipso facto a pedirme seguro y demás papeles (y yo fui tan gilipollas de decirle que llevaba los papeles de la moto, cuando quizá se hubiera contentado con el DNI y un número falso de teléfono. Luego con denunciar que se me había perdido el carnet, estaba limpio. Pero son cosas que se piensan después, desgraciadamente). Ella no se hizo más que un par de morados, pero ahora, por si antes no tenía suficiente, tengo que pagar también el arreglo de la chapa del coche. La Poderosa quedó peor parada estéticamente, pero aún camina, que es lo principal. La pobre es más sufrida que el carajo.

Y Pucheros dice que soy pesimista…

Estas navidades ceno solo en casa, mi madre trabaja. Felices fiestas a todos.

miércoles, 20 de diciembre de 2006

Glups!

¿Sabéis? Soy de esas personas que tienen un reducido número de blogs a los que son asiduos (algunos están listados a las derecha). Los visito a diario, y a diario suelen estar actualizados, o como mucho cada dos días. Mi pregunta es:


¿CÓMO COÑO LO HACEN?

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Informática nivel usuario

Llevo un par de días sin postear, por una razón muy sencilla. Los botones de formato de fuente de Blogger habían desaparecido y yo, si no es en Arial, no escribo. Ea. Podría decir que se debía a algún fallo con el servidor o algo así, pero la simple y triste realidad es que soy un inútil con los ordenadores. Un completo fracaso. ¿Habéis oído eso de que las nuevas generaciones que se crían con los aparatos aprenden a controlarlos de modo instintivo? Que los manejan como si fueran sus propios miembros cercenados (un brazo cercenado es muy manejable, si lo piensas bien. Siempre que te quede el otro para moverlo. Es que hoy están los moteros de protesta por los guardarraíles :P), que en vez de un chiquillo miope parece que tenga uno un niño biónico. Bien, pues UNA MIERDA.

Yo tengo veinte tacos, he tenido ordenador desde los doce (un 486 con 4 megas de ram y Windows 3.1, ahí es ná) y no sé hacer un carajo. Todavía recuerdo la vez que bloqueé el sistema operativo de aquel primer trasto, titánica tarea dada su estabilidad (ja... ja...) y de repente me saltó el MS-DOS. Salí escopetado a dar con mi padre porque me había "saltado la pantallita negra donde se ponen los juegos" XDD

Y lo gracioso del caso es que me encantan los ordenadores. No llego al frikismo de tunearlo como si fuera un coche -no llego a ese punto ni con los coches. Si tuviera alguno, que no es el caso.- pero me gustan. Sin embargo, yo a ellos no. Para nada. Me odian. De hecho, la informática es el motivo básico por el que me planteo el animismo como fe. Soy la némesis de cualquier aparato o mecanismo, complejo o simple. Pongamos por caso una bombilla, por dos razones: la primera, que me pasó una cosa curiosa con una bombilla (y la anécdota no incluye llegadas a urgencias ni radiografías de recto, aviso) y la otra, que más sencillo que eso no se me ocurre nada salvo un sonajero, y no llevan pilas.

Sitúemos hace un par de años en una clase de Tecnología en la Boca del Infierno, colegio donde el Zorrocloco, que entonces no se había ganado tal apelativo, cursó de quinto de básica a cuarto de la ESO. Algún día contaré algo de ese sitio. Por aquel entonces sería más correcto denominarme como Pardillo (tm). Pues el Pardillo
estaba en clase de Tecnología con una pila en una mano, una bombilla en la otra, e hilo de cobre y un soldador en la mesa. Para el que no lo haya pillado, lo que tenía que hacer era conectar ambas cosas. La pila y la bombilla, no el soldador y el hilo. Todo aquel que haya intentado algo tan fácil sin conseguirlo (y el que se haya puesto su único condón al revés por no mirar bien sabe de lo que hablo) sabrá de la impotencia y la rabia que sentía yo tras cinco minutos de fundir cobre sobre los conectores de la bombilla y sobre las pestañas de la pila. Y aquella mierda seguía sin encenderse.

Yo ya empezaba a pensar que me habían dado una bombilla rota cuando una compañera se acercó gentilmente para ayudarme. Aquello me pilló tan de sorpresa que casi le pego en adelanto, pues no sabía dónde estaba la trampa y no quería quedarme con las ganas luego. En ese colegio me volví un paranoico. Y así me he quedado. El caso es que no había trampa (a la vista). La chica se sacó de la manga una pila y una bombilla relucientes, cortó dos pedazos de hilo, soldó los extremos a los contactos de la bombilla y tocó con los otros cabos las pestañas de la pila. Y se hizo la luz. La chica me sonrió y me pasó los cables.

-Anda, prueba tú.

Y lo hice. Cogí las dos puntas, las pegué a las pestañas... y nada. Los dos nos miramos extrañados.

-Trae, anda -me dijo, molesta. Tocó las pestañas con el cable y la bombilla se encendió.- Prueba otra vez.

Resignado, volví a juntar aquello, y volvió a pasar lo mismo. Era físicamente imposible que no se encendiera, pero supongo que ni la pila ni la bombilla sabían mucho de física. Recuerdo que la chica me miró un momento muy seria, como si me estuviera riendo de ella, para luego darse la vuelta y pirarse. Apenas hablé con ella en los dos años siguientes. Putas bombillas.

El caso. Si una bombilla me causa estos problemas, imaginaos un ordenador. A mí los tutoriales estos que encuentras en la web de "Fragmente usted mismo su disco duro, ¡hasta un niño lo puede hacer!" me hacen una gracia... Y al técnico hindú que me lo arregla ni te digo. Ya he desistido de hacer nada. El colmo fue cuando cambié hace poco de Windows 98 a XP (sí, hace poco, ¿qué pasa?), que la contraseña del instalador no entraba... pero sólo en mi ordenador. Y no era torpeza mía, que vino el pibe y tampoco furulaba.

Pues eso... que tan sólo tenía que bajarme el Firefox :P y ahora tengo otra vez mis queridos botones.

Y yo que siempre soñé con ser hacker... Ains...

P.D.- No voy por ahí pegando a niñas. Que conste.