lunes, 25 de diciembre de 2006

Old skool y drum 'n' bass

Mientras sigo esperando la clavada del concesionario, anoche salí de fiesta navideña con Pucheros, Hanson, Jackie y Will a una especie de garaje reformado llamado Sala X. Además de ser víspera de Navidad era el cumpleaños de Hanson (fecha curiosa y cabrona a partes iguales) e iba a pinchar en la fiesta algo llamado Old Skool. Hoy puedo decir sin temor a equivocarme que no me gusta nada la música electrónica. Y puedo hacerlo porque es la primera vez que voy a un sitio donde la ponen, y eso que he estado en bares y discos de todo tipo. Claro que aquí se lleva más el rollo salsero-pachanga-reggeaton (que tampoco me gusta, pero es de lo malo lo menos).

El tal Will, a quien tuve el placer de conocer esa noche, es un tipo que está sonado. Literalmente. Hace años se dio una hostia con el coche a nosecuantos kilómetros por hora quedando en coma, y luego, tonto perdido. A día de hoy está bastante bien, pero se nota que le falta un hervor. Sin embargo parece buen niño. Era nuestro conductor. Tengo que sacarme el carnet.

Algo que me llamó muchísimo la atención fueron los kinkis (ruinas, bajunos, canis, pintillas... como los llaméis). Al ser una fiesta de música electrónica era obvio que iba a estar petado de kinkis. Lo que no me esperaba es que fueran tan... kinkis. ¿Habéis visto alguna vez la parodia de el Diario de Patricia de Homo Zapping? ¿Cuando salen los dos kinkis y siempre acaban bailando bacalao? Bueno, pues en realidad se baila así. En serio. Si quieres ser el amo de la pista, simplemente despójate de tus complejos y ponte a bailar como si fueras un petudo grogui. ¡Premio! Anoche se me cayó el mito de que las mujeres nacen con el ritmo en las caderas. No veáis lo que me dolió no tener un móvil con cámara. Y las pintas que me llevaban era otra; para ser gente que se pasa el día riéndose de los demás, van ridículos. ¿Para cuando un documental de La 2 sobre este subgrupo subhumano? Son un filón sociológico.

Cuando nos íbamos ya empezaban los descamisaos a ir los unos por los otros. Luego en La Laguna me enteré de que habían apuñalado a nosequién y que la fiesta acabó en batalla campal. Me reafirmo en lo del móvil con cámara. Por cierto, vaya frío de mierda que hacía, joder. Cuando llegué a mi casa y me metí en la ducha tenía los pies morados. Putos Converse. Ni siquiera el sándwich de pollo (¡¡2'50€!!) me hizo entrar en calor.

Al final de la noche, cuando me dejaron en casa, y tras responder por quinta vez la pregunta de Jackie de "Te lo has pasado mal, ¿verdad?", salí escopetado del coche pensando lo mismo que pienso siempre: Odio salir de marcha; el frío, el sueño, la música alta, el humo, la gente que no conozco... ¿Seré un bicho raro?

4 comentarios:

peibol dijo...

¡Oh dios, espera... no puede ser cierto! Es lo que me faltaba por leer. XD

Daba por hecho, por las anécdotas que has contado de salir con colegas y cogerte el pedo, que eras más fiestero que nadie, y ahora resulta que no. No dejas de sorprenderme Zorro, y es que aquí donde me ves, yo también soy de los que no salen... y cuando lo hago me pregunto cómo coño me he dejado engañar de nuevo. XD

El Zorrocloco dijo...

Me gusta salir por ahí a tomar algo, más por la excusa de charlar que por otra cosa. Pero lo de salir a bailar o a cogerme el pedo porque sí ya no lo practico tanto. Aunque de vez en cuando me gusta menear la melena al viento con AC/DC y cosas así ;)

peibol dijo...

¿Melena? XD

JuanRa Diablo dijo...

Vaya, jeje, parece que a peibol y a mí nos ha dado por seguirte desde el principio. Es que eres un crack, Zorrocloco :D
En esta entrada me he sentido muy identificado. De hecho ya escribí cuánto odiaba yo salir de "marcha forzada" a sitios en los que no podía ni moverme y sólo hacía que tragar humos y decir "¿CÓMO DICEEES? NO TE OIGO!!"

Por si un día te apetece:

http://miescribania.blogspot.com/2009/04/los-anos-del-pumba-pumba.html