sábado, 23 de diciembre de 2006

La buena estrella navideña

Ubicación espacio-temporal: Hace un par de días, en casa de Pucheros.

Pucheros me dice que ya están las becas. Busco la página en Google sin demasiada convicción. En todos los años que llevo estudiando, y siempre fui de buenas notas, nunca me han dado una (cumpliendo siempre con todos los requisitos, ojo). El año pasado, mi primer año en la uni, pasé de ponerla; todos mis compañeros fueron agraciados con sumas que iban desde los 3000 a los cinco mil y pico euros. Comprenderéis mi frustración. Y comprenderéis también el salto que pegué cuando leí esto:

Solicitante: El Zorrocloco.
Estado de la solicitud: Concedida.
Introduzca dígitos de la CC:

Corriendo a mi casa a por el número de cuenta, lo meto y... "Error en el servidor interno". ¡Mierda! ¡Quería saber cuánto me daban! ¿Serán 3000? ¿Será algo más? Tras varios intentos infructuosos desistí de sacar cualquier información de la página web y me bajé al banco. El mismo euro con noventa y ocho que había antes.

"¿No me la han ingresado todavía, o es que había habido algún problema con la cuenta corriente? Tengo letra de médico, pero puse todo mi empeño para que los números se entendieran. No sé, no sé... "

Recuerdo mi mala suerte con las becas y me embajono por completo. Odio la carrera, odio estudiar lo que estudio, odio la incertidumbre de no saber si me valdrá de algo o estoy desperdiciando años de mi vida. Pucheros me llama pesimista, pero por dentro ya estoy gastando los dineros. Las letras de la moto y el seguro, que caducó hace dos meses, las prácticas del carnet de conducir, que hace un mes que no aparezco por la autoescuela porque no tengo un duro... Y aún me sobraría para pasar sin apuros hasta el verano, pudiendo dedicarme por completo al estudio. Pesimista de puertas para afuera.

Al día siguiente hablo con Pippy. Se la han vuelto a dar, como el año pasado. Casi medio kilo. Le pregunto que cómo sabe la cantidad si no se lo han ingresado todavía, y cuando me lo dice, corro de nuevo al ordenador.

Solicitante: El Zorrocloco.
Estado de la solicitud: Concedida.
Introduzca dígitos de la CC:

Nervioso, pongo los veinte números. Esta vez sí funciona. Aparece una pantalla con un montón de información, pero lo primero que llama mi atención son unas enormes letras rojas:

Cantidad a percibir.............................................................................0 euros.

Vuelvo a leer.

0 euros.

No puede ser. Leo más arriba. Me pagan las tasas, es decir, la matrícula, pero no me dan dinero. Ni siquiera la ayuda para los libros, que por lo que tenía entendido va indefectiblemente ligada a la concesión de la beca. 0 euros.

¿Por qué? Ni idea. No trabajo, vivo con mi madre, que gana menos del máximo permitido. Mi media el primer año es de notable, todas aprobadas. ¿No me merezco una beca? Un momento... En verano trabajé media jornada dos meses de camarero, justo antes de empezar las clases... ¿Será por eso? ¿Es la serpiente que se muerda la cola? ¿Me veo obligado a trabajar porque no me becan y no me becan porque trabajo?

Al parecer así es, por lo que os voy a contar como va a ser la cosa. Ahora tengo que buscar trabajo para ayudar a mi madre, porque si no, perdemos la casa, así que tendré que descuidar más mis ya de por sí descuidados estudios para currar, lo que no sólo me quitará tiempo, sino energías. Me quedarán un par de ellas, por lo menos Morfo y Lit Inglesa, que las doy por perdidas desde principios de curso (la primera por ser un galimatías que no sé por qué estudiamos en Filología Inglesa, y la segunda porque la mujer apenas aparece por clase, porque las clases las damos los alumnos, y porque la tía es una auténtica zorra), por lo que no sólo se me joderá la media, sino que encima tendré una nómina que me impedirá optar a una beca (de las del ministerio y de las de Colaboración, que esa es otra). Y así hasta el infinito. Eso sin contar que no podré entrar a Periodismo este año, porque hay que pasar con los dos primeros años limpios, y yo no los voy a tener ni de coña.

Y sin contar también que ayer llevé a Pucheros al parking de la Dorada para enseñarle a manejar la moto y se fue contra el primer coche que vio, con tan mala suerte de ser un modelo nuevecito del concesionario de (un momento, que lo busco. Ya) Volkswagen, cuyo gerente salió ipso facto a pedirme seguro y demás papeles (y yo fui tan gilipollas de decirle que llevaba los papeles de la moto, cuando quizá se hubiera contentado con el DNI y un número falso de teléfono. Luego con denunciar que se me había perdido el carnet, estaba limpio. Pero son cosas que se piensan después, desgraciadamente). Ella no se hizo más que un par de morados, pero ahora, por si antes no tenía suficiente, tengo que pagar también el arreglo de la chapa del coche. La Poderosa quedó peor parada estéticamente, pero aún camina, que es lo principal. La pobre es más sufrida que el carajo.

Y Pucheros dice que soy pesimista…

Estas navidades ceno solo en casa, mi madre trabaja. Felices fiestas a todos.

2 comentarios:

peibol dijo...

Dios Zorro, sé que esto es más viejo que andar pa alante, pero em están dando ganas de apadrinarte XD.

El Zorrocloco dijo...

Una mierda de navidad, pero bueno XD Han ido a mejor, quedémonos con los bueno. Y al final nunca me llamaron para pagar lo del coche... Aunque mi amiga tampoco me pagó lo de la moto, obviamente. No era muy buena amiga.