Tienes un blog desde hace tiempo, en el que das a conocer tu obra, tus paridas o tus desgracias, y la gente comienza a comentarte. A veces simplemente te devuelven una visita que has hecho a sus páginas y otras no sabes de dónde han salido; y, si eres como yo, tampoco tienes muy claro por qué se han quedado. El caso es que con el correr de los comentarios acaba surgiendo cierta afinidad, y más tarde o más temprano te encuentras yendo a conocer a esa persona. ¡Qué nervios! ¿Cómo proceder? Pues aquí te dejo dos consejillos con los que causarás una primera buena impresión sí o sí.
1) Llega tarde. Da igual que tengas puntualidad inglesa, es muy importante observar este punto. El por qué lo dejo a tu elección, en mi caso fue una brutal siesta de cuatro horas de la que me desperté de golpe y porrazo al darme cuenta de que estaba demasiado descansado. Y no hablo de llegar cinco minutos tarde, ¿eh? Es importante no salir de casa hasta después de la hora en que has quedado. Eso causará la admiración de quién te espere, porque te dará aspecto de persona importante y ocupada.
Si has seguido este paso correctamente tendrás un manera inmejorable de romper el hielo ("no te lo vas a creer...", "hay que ver los niños de hoy...", "una urraca me cogió las llaves...". A partir de ahí no hay ningún motivo para que la conversación no salga de forma fluida y natural mientras se toman algo en una terraza.
2) Este segundo punto llega a la hora de iros. Ofrécete a pagar las consumisiones alegando que te sientes mal por tu tardanza, pero, y atención porque aquí está el quid de la cuestión, lo importante es que al abrir la cartera no lleves un duro encima. Para una perfecta ejecución aségurate de dejar la tarjeta de crédito en casa o, como en mi caso, que el bar no acepte el pago con tarjeta. Así no sólo maravillarás a tu acompañante en un primer momento con tu generosidad al ir a pagar, sino que transmitirás la poca importancia que le das a las cosas materiales como el dinero, lo que automáticamente te coloca en una posición de superioridad moral. Si sigues estos dos pasos tal y como te he descrito, habrás bordado una actuación impecable digna del caradura más exquisito: llegar tarde e irte de gratis. Enhorabuena.
Habrá casos en que la otra persona se muestre fría y distante después de tamañas muestras de educación, o incluso abiertamente hostil. En ese caso puede que se estén dando una de las siguientes situaciones: a) no has llevado a cabo los pasos como he descrito. Lerdo. O b) estás ante una de esas personas que atribuyen un insano valor a conceptos tales como la educación y el saber estar. En ese caso, ¡huye!
En mi caso tuve suerte, y mi acompañante, que ya debe estar versada en estos temas, ni pestañeó ante mi falta de puntualidad y de dinero. Y no sólo eso, sino me obsequió con una charla amena y divertida, aunque ella se empeñe en decir que se enrolló como una persiana. Así da gusto. Y como las buenas personas no deben quedar en el anonimato, diré que me estoy refiriendo a La Lupe, de Tinta de lagarta. Lo más probable es que la conozcas de los comentarios (en aquella época en que publicaba y a lo mejor te sonaba la gente de verlos comentarme), pero si no deberías darte un salto a leer sus entradas y reírte un rato con la forma en que ve el mundo. Y con Pinito. Con Pinito te vas a partir. Probablemente no veas posts mejor escritos en bastante tiempo (aquí desde luego que no), ya que se trata de una profesional del tema. Tuve la oportunidad de leer su libro de relatos, Vida Tinta, y decir que lo recomiendo es quedarse corto. Lupe, un placer. Te debo una Tropical. No te preocupes, la próxima vez tampoco llevaré dinero.
Después de releer lo escrito creo que tengo que añadir otro punto a mi manual de etiqueta para bloggers, aunque este no es sólo aplicable a las interactuaciones en persona:
3) Hazte coleguita de bloggers molones y luego da la chapa contando que los conoces y quedas con ellos. Así tú también parecerás importante.
¡Oye, oye, este libro de normas se está escribiendo solo!
El Zorrocloco
lunes, 3 de septiembre de 2012
domingo, 26 de agosto de 2012
Zorrocast!
Hale, para todos los que pensaban que iba a pasar el domingo sin que cumpliera mi palabra, ¡vamos hombre! Lo difícil es hacerlo a la tercera o cuarta vez XDD Para ser sincero me da un poco de vergüenza escucharme y tengo la impresión de no decir más que chorradas, pero bueno, lo prometido es deuda (qué bien me vendo). Soy novato con el programa de audio que usé para grabar el podcast, y por lo visto el volumen del micrófono no está todo lo alto que debiera (yo lo puse al máximo, así que la culpa a los duendes del ordenador). De todos modos no he tenido problemas para escucharlo con auriculares y además así resulta más íntimo. Lo que se denomina una situación de "win-win".
¡Dentro el zorrocast!
¡Dentro el zorrocast!
sábado, 18 de agosto de 2012
Episodio IV
El cuarto episodio de La Guerra de las Galaxias (la primera de todas las pelis que salieron en los 70, para entendernos), se titulaba A new hope. Y es un poco de lo que trata el pequeño post de hoy. Supongo que la mayoría de los que pasaban por aquí, si no todos (y si es que queda alguno al que le suene el título del blog cuando le aparezca en feeds), habría perdido en algún momento la esperanza de que volviese a dar señales de vida. No los puedo culpar, al fin y al cabo llevo sin postear desde el año pasado.
Es absolutamente increíble lo rápido que pasa el tiempo cuando simplemente lo dejas correr.
Sin embargo nunca tuve intención de cerrar el blog, ni de dar por zanjada mi etapa compartiendo cosas con ustedes en internet. Simplemente me pasó lo que a muchos compañeros que han caído por el camino. Un día no posteas una cosa graciosa, al día siguiente ya te da pereza escribirla/no te hace tanta gracia, al cabo de dos semanas te parece que llevas una eternidad sin postear y que debes volver con algún especialmente bueno... Y cuando de repentes vuelves a entrar te das cuenta de que llevas dos meses sin postear y no sabes ni por dónde empezar. Pues imagínense cómo estoy despues de nueves meses.
Nueve meses... Ahora, que lo pienso, ¿valdría como excusa decir que he estado de baja por embarazo? Al fin y al cabo estos meses, se han estado gestando nuevas ganas de escribir, bloguear, y hacer cosas en general. Veremos qué tal va el parto. No digo que vaya a ser fácil ni fluido, porque como en todo, en esto también se pierde la práctica. Pero también es cierto que por algún lado se tiene que empezar. Por lo pronto, sirva esto como Un nuevo comienzo (frase que estaba convencido también tenía que ver con Star Wars pero cuya referencia no puedo encontrar. ¡Vergüenza para mí y para mi vaca!).
De momento estoy en fase de remodelación aprovechando las nuevas plantillas dinámicas de Blogger, ¿qué os parece? El formato en sí me gusta, pero aún tengo que customizar la cabecera (espero darles una sopresa con eso, por cierto), y no acaba de gustarme las pocas opciones de personalización que tienen. Por ejemplo, no me convence esa barra justo debajo del título del blog que permite cambiar la forma de verlo. Preferiría que estuvisen ahí los botones de las diferentes secciones (Posts clásicos, Van con la manada, etc., etc.) en vez de en un menú desplegable a la derecha de la pantalla. Pero menos da una piedra, y este formato da mil vueltas en mi opinión al que había antes.
Como decía, el primer paso es el lavado de cara, seguido de una pequeña puesta al día. ¿Cuándo? Pues en unos diez días, más o menos. ¿Y por qué tanto? Pues porque ahora estoy de visita en Tenerife y no dispongo de los medios ni la privacidad para poneros al día del modo que quiero: a través de un podcast ;) ¡Así que paciencia! Mientras, iré volviendo a dejarme caer aquí y allá a haceros cariñitos, que a la mayoría también os he tenido abandonados en vuestros blogs y eso sí que no tiene excusa posible.
Estamos de vuelta. Se les echaba de menos.
El Zorrocloco.
Es absolutamente increíble lo rápido que pasa el tiempo cuando simplemente lo dejas correr.
Sin embargo nunca tuve intención de cerrar el blog, ni de dar por zanjada mi etapa compartiendo cosas con ustedes en internet. Simplemente me pasó lo que a muchos compañeros que han caído por el camino. Un día no posteas una cosa graciosa, al día siguiente ya te da pereza escribirla/no te hace tanta gracia, al cabo de dos semanas te parece que llevas una eternidad sin postear y que debes volver con algún especialmente bueno... Y cuando de repentes vuelves a entrar te das cuenta de que llevas dos meses sin postear y no sabes ni por dónde empezar. Pues imagínense cómo estoy despues de nueves meses.
Nueve meses... Ahora, que lo pienso, ¿valdría como excusa decir que he estado de baja por embarazo? Al fin y al cabo estos meses, se han estado gestando nuevas ganas de escribir, bloguear, y hacer cosas en general. Veremos qué tal va el parto. No digo que vaya a ser fácil ni fluido, porque como en todo, en esto también se pierde la práctica. Pero también es cierto que por algún lado se tiene que empezar. Por lo pronto, sirva esto como Un nuevo comienzo (frase que estaba convencido también tenía que ver con Star Wars pero cuya referencia no puedo encontrar. ¡Vergüenza para mí y para mi vaca!).
De momento estoy en fase de remodelación aprovechando las nuevas plantillas dinámicas de Blogger, ¿qué os parece? El formato en sí me gusta, pero aún tengo que customizar la cabecera (espero darles una sopresa con eso, por cierto), y no acaba de gustarme las pocas opciones de personalización que tienen. Por ejemplo, no me convence esa barra justo debajo del título del blog que permite cambiar la forma de verlo. Preferiría que estuvisen ahí los botones de las diferentes secciones (Posts clásicos, Van con la manada, etc., etc.) en vez de en un menú desplegable a la derecha de la pantalla. Pero menos da una piedra, y este formato da mil vueltas en mi opinión al que había antes.
Como decía, el primer paso es el lavado de cara, seguido de una pequeña puesta al día. ¿Cuándo? Pues en unos diez días, más o menos. ¿Y por qué tanto? Pues porque ahora estoy de visita en Tenerife y no dispongo de los medios ni la privacidad para poneros al día del modo que quiero: a través de un podcast ;) ¡Así que paciencia! Mientras, iré volviendo a dejarme caer aquí y allá a haceros cariñitos, que a la mayoría también os he tenido abandonados en vuestros blogs y eso sí que no tiene excusa posible.
Estamos de vuelta. Se les echaba de menos.
El Zorrocloco.
domingo, 27 de noviembre de 2011
Una de ficción.
Como hoy me apetecía publicar (por aquello de no dejar que pase otro mes entre post y post), pero a) ando con "una pequeña resaca para un hombre, pero un gran odio hacia la humanidad", y b) tengo que estudiar, voy a tirar por lo fácil y dejarles algo que escribí hace tiempo y que además pega con mi humor de hoy. Menuda frase larga, ¿eh?
Todas las tardes después del trabajo, cuando el profesor Quintana llegaba a casa, se encontraba a la gata esperándole en la puerta con una lealtad poco común en estos animales. Mientras sacudía la chaqueta antes de prenderla del perchero, ella se tiraba a sus pies y olisqueaba con curiosidad todas las nuevas provenientes de la calle. El anciano avanzaba hasta la cocina, dónde se lavaba las manos en el oxidado fregadero y preparaba un enorme sándwich de dos pisos en lo que tarda en hervir el agua de una tetera. La gata se restregaba contra sus piernas, haciéndolo trastabillar y reír. Antes de sentarse en el sofá a ver documentales de naturaleza, abría una lata grande de atún y se aseguraba de que el animal tuviera pienso y agua suficientes. La gata era siempre la primera en terminar, apareciendo a tiempo de robar las últimas migajas de embutido del plato de su dueño. Luego se acurrucaba contra él buscando calor, y en cuanto el hombre comenzaba a rascarle tras las orejas se dejaba dormir, ronroneando.
Durante años se produjo la misma rutina, hasta el día en que la prisa por llegar a tiempo a la primera clase de la mañana hizo que el señor Quintana dejase una ventana entreabierta por descuido. Unas horas después la policía interrumpió su disertación; la gata había escapado por la ventana y una vecina la había visto tranquilamente tumbada, tomando el sol en el jardín delantero. El viejo se vio obligado a dar muchísimas explicaciones sobre dónde la había encontrado y qué le había hecho, ninguna de ellas remotamente convincente; mascota y dueño fueron separados. Él acabaría con su vida poco tiempo después, cortándose las venas con un cubierto sustraído del comedor. La gata, por su parte, nunca se acostumbró a llevar ropa ni aprendió a hablar, y aún hoy día es necesario sedarla para poder meterla en la bañera.
viernes, 18 de noviembre de 2011
Trucos para ligar.
¡A ver, los solteros que den un paso al frente, que van a dejar de serlo! Traigo a un dandy que les va a cambiar la vida en sólo ocho minutos. Después de eso no habrá chavala o maromo que no puedan conquistar. ¿Cómo? De su manera, y gracias a este tutorial de nuestro amigo y maestro, Salvador Raya:
Véanlo hasta el final, que cuando crean que no puede ser más surreal, va el chaval y se supera. ¿Cómo se les queda el cuerpo? ¿Qué ha sido lo mejor: el corte del tiempo de la franja horaria, la carta llena de amor, o el cuchí-cuchí? ¡A los comentarios!
Véanlo hasta el final, que cuando crean que no puede ser más surreal, va el chaval y se supera. ¿Cómo se les queda el cuerpo? ¿Qué ha sido lo mejor: el corte del tiempo de la franja horaria, la carta llena de amor, o el cuchí-cuchí? ¡A los comentarios!
sábado, 8 de octubre de 2011
Yahel
El otro día una amiga me pasó un grupo de Facebook que decía: Cambio tabla de surf por clases de logopedia. Le eché un ojo por encima y resultó ser un grupo de humor que se ríe de un chaval canario que hizo un anuncio para Cola-Cao. El anuncio en cuestión es este.
Por lo visto el chaval es un hacha con la tabla de surf y a los de Cola-Cao les pareció un buen reclamo, deporte, vida sana y chocolate con leche. Pero hete aquí que a nadie se le ocurrió contratar a alguna señora para que doblara su voz a un castellano “neutro” (en fin), y por lo visto eso ha ofendido a mucha gente y dado pie a muchas burlas. En este grupo de Facebook en concreto (hay docenas de ellos, metiéndose con su acento, su color de pelo, de piel, etc.) se veían comentarios en los que incluso lo amenazaban de muerte por sudaca. Evidentemente gilipollas hay en todos lados, y en internet, más, pero no deja de llamarme la atención que un niño tan pequeño despierte tanto odio sólo por su acento. Y la verdad es que me cabrea.
Me cabrea mucho la actitud de muchos peninsulares, generalmente del centro hacia arriba (los que pronuncian la zeta y la jota, vamos), que consideran no tener acento o tener un acento neutro y perfecto. Me cabrea la creencia que pretenden hacernos mamar desde chicos de que todos los que no compartimos ese acento hablamos, básicamente, mal. Me cabrean los chistes y comentarios al respecto, incluso cuando quien habla no pretende ofender realmente, del palo de “¡a ver cuando aprendes a hablar español, canario, jaja!”. Y oh, joder, cómo me cabrean el “muyayo”, y el que repitan tras de mí alguna palabra canaria porque les hace gracia.
-Y claro, como no sabía qué guagua coger al final fui a...
-¿El qué, el qué? ¿La “guagua”? ¡Jajajajajaa, hostia, qué bueno! ¡La “guagua”, dice! ¡“Muyayo, que me se'scapa la guagua”, jajaja!
-...
Y de repente se te han quitado todas las ganas de hablar porque no eres un puto mono de feria, pero los mandas a tomar por saco y te ríes porque si empiezas a hacer eso al final no hablas con nadie. Me cabrean los chistes sobre África, que la gente no se moleste en aprender tu nombre y se refieran a ti como “el canario”, escuchar las mismas putas bromas una y otra vez sobre los nombres guanches y que finjan no ser capaces de pronunciar ni el más simple de ellos (sí que vamos mal con los idiomas en este país si no somos capaces ni de pronunciar la palabra Dácil).
-Por cierto, no sé tu nombre, canario.
-Ah, me llamo Xerach.
-LOL, ¡¿qué coño...?! Jajajajajajaja, ¿cómo es, cómo es? ¿“Chérat”? ¿“Sherack”?
-Xerach... Es canario.
-Joder, vaya nombres os inventáis. “Xerach”, suena a “munga-munga” o algo así, jajajajaja.
-Ya... ¿Y tú, cómo te llamas?
-¿Yo? Unax.
Me cabrea que sean tan increíblemente etnocéntricos que crean que realmente no tienen acento y no hagan el menor esfuerzo por entender a los demás. ¿Qué es eso de subtitular a los andaluces en los programas de la tele? ¿Se han vuelto locos, o sólo idiotas? Si cuando habla un canario, andaluz, murciano o gallego no lo entienden, quizá deberían plantearse aprender castellano de una vez.
Y estas cosas de las que no se dan cuenta pasan todo-el-rato. Continuamente. Son pequeños gestos y comentarios que joden que te cagas. El martes, mismo, tuve la primera clase del máster que estoy haciendo (ya hablaré de ello). En clase somos pocos de fuera, entre ellos un chico de Gran Canaria y otro de Córdoba. En los diez primeros minutos de clase pasó lo siguiente:
Profesora.- Bueno, vamos a ir presentándonos. Por ejemplo, tú, ¿cómo te llamas, de dónde vienes...?
Cordobés.- Bueno, pues yo vengo de Córdoba, me llamo Jesús y...
Profesora.- Perdona, ¿cómo has dicho que te llamas?
Cordobés.- Jesús.
Profesora.- ¿Jesú? ¡Ah, vale! ¡Jesú! Jaja, vale, sigue, ¡“Jesú”!
-O-
Profesora.- ¿Se ve bien la transparencia por ahí atrás?
Grancanario.- Se ve un poco translúcida, pero parece que se está encendiendo todavía.
Profesora.- ¿Que se ve qué?
Grancanario.- Translúcido.
Profesora.- ¿Cómo?
Grancanario.- Que todavía se está encendiendo.
Profesora.- ¡Aaaaaah, vale! -Se echa a reír y sacude la cabeza.- Es que los canariooooos...
No digo que lo hiciera a mala idea porque la intención implica inteligencia, pero, ¿qué necesidad hay de hacer esa clase de comentarios? Quiero que ahora los que sean peninsulares de acento neutro hagan un ejercicio de imaginación para ponerse en el lugar de todos los demás (es decir, el 95% de los hablantes de castellano del mundo). Imaginen que más o menos una de cada tres veces que se dirigen a alguien por primera vez, tuvieran que repetir lo que han dicho, independientemente de lo que sea.
-Buenas, quería un bono de bus.
-¿Qué?
-Un bono.
-Hola, me llamo Fran.
-¿Cómo dices que te llamas?
-Fran.
-¿Perdone, para ir a Plaza de España?
-¿Qué?
-Plaza de España.
-¿El qué de dónde?
-Olvídelo, gracias.
Imaginen también que más o menos el mismo número de veces te las ves con sonrisas, risillas o comentarios que pretenden ser graciosos pero no lo son. Díganme, ¿cuánto tiempo tardarían en tener las pelotas (o equivalente femenino) hinchadas?
Y eso que yo siempre he estado un poco “peninsularizado” y no tengo demasiado acento, que si fuera canarión cerrado como la amiga que me pasó el grupo de Facebook estaría cagándome en todo. A todas esas personas que sienten la necesidad de insultar a un niño porque no habla como ellos: abran un poco más las orejas y cierren bien la boca, ya verán como nos entendemos todos mucho mejor. Hay un mundo de acentos ahí fuera, a cada cual más bonito.
DISCLAIMER: Evidentemente los canarios somos bastante susceptibles con las burlas a nuestra forma de hablar, pero es un sentimiento que nace del machaqueo continuo. Por supuesto no estoy hablando de toda la gente de la península, sobre todo cuando la mayoría nos considera el acento más sexy del castellano (jojo), ni quiero que ningún amigo se trabe porque en fin, sin coñas y putadillas poca amistad sería esa. Para todos los demás, vuelvan a leer desde el inicio, cambiando el “ustedes” por “vosotros”, por si han tenido algún problema en entenderme. Y de regalo, un vídeo de cachondeo para aligerar tensión.
Por lo visto el chaval es un hacha con la tabla de surf y a los de Cola-Cao les pareció un buen reclamo, deporte, vida sana y chocolate con leche. Pero hete aquí que a nadie se le ocurrió contratar a alguna señora para que doblara su voz a un castellano “neutro” (en fin), y por lo visto eso ha ofendido a mucha gente y dado pie a muchas burlas. En este grupo de Facebook en concreto (hay docenas de ellos, metiéndose con su acento, su color de pelo, de piel, etc.) se veían comentarios en los que incluso lo amenazaban de muerte por sudaca. Evidentemente gilipollas hay en todos lados, y en internet, más, pero no deja de llamarme la atención que un niño tan pequeño despierte tanto odio sólo por su acento. Y la verdad es que me cabrea.
Me cabrea mucho la actitud de muchos peninsulares, generalmente del centro hacia arriba (los que pronuncian la zeta y la jota, vamos), que consideran no tener acento o tener un acento neutro y perfecto. Me cabrea la creencia que pretenden hacernos mamar desde chicos de que todos los que no compartimos ese acento hablamos, básicamente, mal. Me cabrean los chistes y comentarios al respecto, incluso cuando quien habla no pretende ofender realmente, del palo de “¡a ver cuando aprendes a hablar español, canario, jaja!”. Y oh, joder, cómo me cabrean el “muyayo”, y el que repitan tras de mí alguna palabra canaria porque les hace gracia.
-Y claro, como no sabía qué guagua coger al final fui a...
-¿El qué, el qué? ¿La “guagua”? ¡Jajajajajaa, hostia, qué bueno! ¡La “guagua”, dice! ¡“Muyayo, que me se'scapa la guagua”, jajaja!
-...
Y de repente se te han quitado todas las ganas de hablar porque no eres un puto mono de feria, pero los mandas a tomar por saco y te ríes porque si empiezas a hacer eso al final no hablas con nadie. Me cabrean los chistes sobre África, que la gente no se moleste en aprender tu nombre y se refieran a ti como “el canario”, escuchar las mismas putas bromas una y otra vez sobre los nombres guanches y que finjan no ser capaces de pronunciar ni el más simple de ellos (sí que vamos mal con los idiomas en este país si no somos capaces ni de pronunciar la palabra Dácil).
-Por cierto, no sé tu nombre, canario.
-Ah, me llamo Xerach.
-LOL, ¡¿qué coño...?! Jajajajajajaja, ¿cómo es, cómo es? ¿“Chérat”? ¿“Sherack”?
-Xerach... Es canario.
-Joder, vaya nombres os inventáis. “Xerach”, suena a “munga-munga” o algo así, jajajajaja.
-Ya... ¿Y tú, cómo te llamas?
-¿Yo? Unax.
Me cabrea que sean tan increíblemente etnocéntricos que crean que realmente no tienen acento y no hagan el menor esfuerzo por entender a los demás. ¿Qué es eso de subtitular a los andaluces en los programas de la tele? ¿Se han vuelto locos, o sólo idiotas? Si cuando habla un canario, andaluz, murciano o gallego no lo entienden, quizá deberían plantearse aprender castellano de una vez.
Y estas cosas de las que no se dan cuenta pasan todo-el-rato. Continuamente. Son pequeños gestos y comentarios que joden que te cagas. El martes, mismo, tuve la primera clase del máster que estoy haciendo (ya hablaré de ello). En clase somos pocos de fuera, entre ellos un chico de Gran Canaria y otro de Córdoba. En los diez primeros minutos de clase pasó lo siguiente:
Profesora.- Bueno, vamos a ir presentándonos. Por ejemplo, tú, ¿cómo te llamas, de dónde vienes...?
Cordobés.- Bueno, pues yo vengo de Córdoba, me llamo Jesús y...
Profesora.- Perdona, ¿cómo has dicho que te llamas?
Cordobés.- Jesús.
Profesora.- ¿Jesú? ¡Ah, vale! ¡Jesú! Jaja, vale, sigue, ¡“Jesú”!
-O-
Profesora.- ¿Se ve bien la transparencia por ahí atrás?
Grancanario.- Se ve un poco translúcida, pero parece que se está encendiendo todavía.
Profesora.- ¿Que se ve qué?
Grancanario.- Translúcido.
Profesora.- ¿Cómo?
Grancanario.- Que todavía se está encendiendo.
Profesora.- ¡Aaaaaah, vale! -Se echa a reír y sacude la cabeza.- Es que los canariooooos...
No digo que lo hiciera a mala idea porque la intención implica inteligencia, pero, ¿qué necesidad hay de hacer esa clase de comentarios? Quiero que ahora los que sean peninsulares de acento neutro hagan un ejercicio de imaginación para ponerse en el lugar de todos los demás (es decir, el 95% de los hablantes de castellano del mundo). Imaginen que más o menos una de cada tres veces que se dirigen a alguien por primera vez, tuvieran que repetir lo que han dicho, independientemente de lo que sea.
-Buenas, quería un bono de bus.
-¿Qué?
-Un bono.
-Hola, me llamo Fran.
-¿Cómo dices que te llamas?
-Fran.
-¿Perdone, para ir a Plaza de España?
-¿Qué?
-Plaza de España.
-¿El qué de dónde?
-Olvídelo, gracias.
Imaginen también que más o menos el mismo número de veces te las ves con sonrisas, risillas o comentarios que pretenden ser graciosos pero no lo son. Díganme, ¿cuánto tiempo tardarían en tener las pelotas (o equivalente femenino) hinchadas?
Y eso que yo siempre he estado un poco “peninsularizado” y no tengo demasiado acento, que si fuera canarión cerrado como la amiga que me pasó el grupo de Facebook estaría cagándome en todo. A todas esas personas que sienten la necesidad de insultar a un niño porque no habla como ellos: abran un poco más las orejas y cierren bien la boca, ya verán como nos entendemos todos mucho mejor. Hay un mundo de acentos ahí fuera, a cada cual más bonito.
DISCLAIMER: Evidentemente los canarios somos bastante susceptibles con las burlas a nuestra forma de hablar, pero es un sentimiento que nace del machaqueo continuo. Por supuesto no estoy hablando de toda la gente de la península, sobre todo cuando la mayoría nos considera el acento más sexy del castellano (jojo), ni quiero que ningún amigo se trabe porque en fin, sin coñas y putadillas poca amistad sería esa. Para todos los demás, vuelvan a leer desde el inicio, cambiando el “ustedes” por “vosotros”, por si han tenido algún problema en entenderme. Y de regalo, un vídeo de cachondeo para aligerar tensión.
martes, 13 de septiembre de 2011
Teaser
Conste que la entrada de hoy ya la tenía preparada. Bueno, casi escrita. O pensada, así por encima. Pero es que mañana me voy a Oporto (que es Portugal pero que está muy bien de todos modos) y con los preparativos de última hora no voy a poder postear. Pero, ¡ey!, menos da una piedra, y así ven que no se me va la fuerza por la boca cuando digo que he vuelto al blog =P
Que no cunda el pánico, no habrá post tocho sobre las vacaciones cuando regrese, no preocuparse. Como mucho subiré alguna foto de esta obra de arte hecha librería, porque ella lo vale:
Que no cunda el pánico, no habrá post tocho sobre las vacaciones cuando regrese, no preocuparse. Como mucho subiré alguna foto de esta obra de arte hecha librería, porque ella lo vale:



Es tan molona que la han sacado en varias pelis de Harry Potter. Enough said.
¡Nos vemos a la vuelta!
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